Prólogo

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Kai estaba mirando de reojo su traje, hoy sería el día donde libraria todos sus sentimientos a la chica que le gustaba. Skylor Chen. Una niña de no más 11 años, muy linda y codiciada por la mayor parte de la Escuela, era fría con las personas que no conocía pero amigable con las que si. Ellos ya se habían conocido hace más de tres años en la Primaria.

Kai nunca sintió nada por alguien, le parecía tonto el amor, pero cuando la conoció a ella su perspectiva cambio dramáticamente.

Las aves cantaban, las flores se abrían, nuevos seres nacían, el sol se iluminaba con mucho brillo y el ese día sería de suerte. Bajo corriendo para poder ir al lugar de encuentro con la Peli-roja, su amada. Ellos habían acordado ir por unos helados ese día para que Skylor le mostrará su trofeo de la mejor ajedrecista de todas las Escuelas de ese barrio. Ella por practicar no podía verse mucho con Kai, por eso para ambos niños ese día era especial, ella le hablaría después de dos meses y Kai se le confesaria.

°°°

- Creyó que podría distraerme con una conversación, pero callo en su propia trampa - Dijo orgullosa de si misma.

- ¡Ja! Que niña más tonta, tiene que recordar que tu eres Skylor y eres la más lista - Sonrió de lado coqueto, aunque suene raro, Kai ya le decía cosas así como si fueran pareja, aunque eso ya se veía normal y para todos era una trató de ''Amigos'' pero no tenían ni la menor idea de que eso se utilizaba para novios.

- Obvio, yo soy Skylor - Tiro d su cabello como diva. Algo que los dos tenían en común era que eran divas, claro más Kai que ella, pero aveces se le salía.

- Si, eres Skylor - Dijo con una sonrisa.

Se sentía nervioso ¿Como debía confesarse? Tan sólo era un niño, ni sabía cómo dar besos, espera, ¿Y si no sentía lo mismo? ¿Y si ya no quería que fueran amigos? ¿Y si no quiere juntarse con un perdedor con el? Ideas negativas iban inundando su mente.

- Kai ¿Que me querías decir? - Dijo para que el mayor despertara de su trance.

- Skylor...Me gustas

Tan sólo dos frases pueden destruir una bella amistad que duró años en un par de segundos.

Después de eso ella lo rechazó, se largó, y no se volvieron a ver nunca más. Kai dejó de creer en el amor, no quería volver a sentir ese sentimiento tan cruel que experimentó ese día, donde su corazón se estrujo y su alma quedó sin vida. Ya no iba a volver a ser el mismo si se trataba de amor. Ahora todo era diferente.

°°°

- ¿Así y nada más? - Le pregunto el rubio a la vez que le sobaba la espalda.

- Si... - Sollozo - ¡¿Porque Lloyd?!

- Tranquilo, somos niños, no ahí que apresurarnos con este tipo de cosas.

- ¡Tu lo dices porque nunca te has enamorado! - Exclamó sollozando.

- Es verdad, pero lo que te digo también lo es, no te desesperes - Le regaló una cálida sonrisa.

- Lloyd... - Se agarró aún más fuerte de la chaqueta del rubio - Prometeme que evitarás que me vuelva a enamorar.

- ¡¿Que?! ¡Es como si te prohibiera el ser feliz! - Grito, cambiando su expresión a una molesta.

- Lloyd... - Está vez lo miro fijamente, haciendo que el rubio se sonrojara, obligándolo a voltear su rostro hasta que el efecto se le pasará - Por favor...

- Y-Yo no puedo hacer eso - Suspiro frustrado - Pero, si te llegas a enamorar, voy a hacer que sea la persona adecuada, no puedo dejar que te enamores de un cualquiera - Ya sin ningún rastro de rojo en su cara lo volvió a mirar con una sonrisa compasiva - ¿De acuerdo?

Aʍօʀ Iռɛsքɛʀaɖօ || Ninjago (Redbook)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora