Capítulo 20

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Vigésima canción de la playlist de la novela: I fell in love with the devil [Avril Lavigne]

Ni siquiera sé cómo pasa pero antes de que pueda darme cuenta, estoy delante de la casa de la bruja de Valerie

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Ni siquiera sé cómo pasa pero antes de que pueda darme cuenta, estoy delante de la casa de la bruja de Valerie. No pretendía hacerlo, no quería cruzar el tenebroso bosque yo sola ni correr el riesgo de morir devorada por algún animal o sepultada bajo la caída de un viejo árbol, sin embargo, en el momento exacto en el que Derek dejó de escribir, mis pies me trajeron a este lugar dirigidos por una fuerza superior a mí. Una fuerza que me pedía y me pide que haga algo respecto a mi situación, ya mismo.

Tengo la intención de llamar a la puerta y esperar lo que haga falta a que la mujer salga mientras trato de calmar mis nervios, no obstante, no espero ver como la puerta se abre antes de que mi dedo impacte contra el timbre y eso me sorprende de mala manera. Doy un paso adelante sin saber muy por qué.

—¿Señora...? —susurro empujando la madera a la vez que trato de recordar si alguna vez nos dijo su nombre. El interior de la casa está tan oscuro como sería de esperar siendo el hogar de una bruja—¿Hola? ¿Hay alguien? No quiero molestar, soy Jasmine...la chica que vino con Derek hace unos días.

Silencio es lo único que recibo a cambio.

—¿Hola?

Un viento repentino mueve las viejas cortinas de la ventana que toca con el porche y también provoca que la puerta se cierre a mis espaldas de golpe y pegue un saltito, asustada.

—Y por estas cosas no me gustan las películas de terror.

Doy otro paso hacia el interior de la casa. A pesar de su falta de bombillas por razones desconocidas, la poca luz del día que atraviesa la copa de los árboles e impacta contra los cristales, me permite distinguir un par de muebles mal colocados y alguna que otra caja llena de botellas de vino. A simple vista no parece contar con mucho espacio, más allá de un salón y lo que creo que es una cocina de concepto abierto, sin embargo, cuando rodeo un tabique que hay justo en medio de la entrada, me encuentro con unas escaleras que finalizan en la segunda planta y que ocupan todo el centro de la habitación.

El ambiente fúnebre que lo invade todo, estimula que un escalofrío comience a recorrerme toda la espalda sin parar creando a su vez un cosquilleo insoportable. No debería haber entrado aquí, mi instinto me lo dice. No obstante, también me dice que ya no puedo salir y que sea lo que sea que me pase a partir de ahora, debo enfrentarlo como la mujer que soy. Así acabe ingresada en urgencias por un ataque al corazón o haciéndome pis encima, que es igual de probable que pase.

—Solo espero que después de esto a Derek no se le ocurra volver a llamarme miedica—murmuro.

Decido que lo mejor es no subir las escaleras para no invadir del todo la privacidad de la señora y me dirijo al salón sin pensarlo. Sé que ella ya sabe que estoy aquí y que es cuestión de tiempo que aparezca para darme el tipo de sustos que solo alguien como ella puede darme, así que lo mejor es esperar y mantenerme lo más quietecita que pueda.

El proyecto maldad ©Where stories live. Discover now