Capitulo III.

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En el lúgubre castillo el silencio reinaba, se podían escuchar con claridad cada rechinido, cada paso, en especial los pasos de unos peculiares sirvientes que estaban preocupados por su amo.

—El amo aún no ha llegado de su viaje, ¿creen que le haiga pasado algo? — cuestiono un reloj antiguo, que caminaba de un lado a otro tratando que calmarse sin mucho éxito.

—Relájate amigo, nada le va a pasar al amo, estas exagerando— contesto un pequeño candelabro.

—¿Eso crees Wendy?— cuestiona el reloj, buscando consuelo en su amiga.

—Estoy segura Soos— Dice el candelabro con una sonrisa tratando de calmar a su amigo.

Antes de alguno de ellos pudiera pronunciar alguna otra palabra repentinamente se escucha el sonido de las puertas principales abrirse, lo que llamó la atención de los sirvientes, el amo había llegado.

El candelabro y el reloj se asomaron por el balcón a ver a su amo quien apenas estaba cruzando las puertas del castillo, lo que llamó la atención de los sirvientes no era su amo sino lo que lleva en brazos, un apuesto joven que dormía tranquila y profundamente.

—¿Vistes lo mismo que yo?— cuestiono el reloj.

—Sí, lo he visto— responde el candelabro.

—¿será posible...? Aquello que tanto hemos anhelado— dijo Soos, después de mucho tiempo una oportunidad se presenta, aun había esperanza.

(..............)

Al despertar Dipper se dio cuenta que se encontraba en una celda, no le tomo mucho tiempo recordar lo sucedido antes de quedar inconsciente. El joven Pines estaba desecho, ahora era esclavo de un monstruo, extrañaba a su familia y aun cuando quisiera escapar de ese lugar, debía quedarse, pues si rompía su promesa lo más probable es que aquel ser lo fuera a buscar y lastimaría a su familia.

¿Se arrepentía de lo que hiso? No, claro que no, no se arrepentía en absoluto por lo que había hecho, pero no podía evitar sentir lastima de el mismo, siendo tan joven pasaría el resto de su vida como un esclavo alejado de su familia, dejando de lado sus sueños de ver el mundo y vivir un monto de aventuras.

Mientras el joven Pines se lamentaba, el amo y señor del castillo se dirigía a la torre donde había encerrado a él joven, pero se detiene ante un llamado.

—Amo— le hablo un de sus sirvientes, se trata del pequeño candelabro que respondía al nombre de Wendy.

—¿Qué?— cuestiono el hombre con un tono serio.

—Cómo me imagino que el joven se va a quedar aquí por un tiempo, estaba pensando que sería bueno ofrecerle una de las habitaciones— dijo el candelabro de forma amable, esperando no hacer enojar a su amo por su comentario.

—Cállate— respondió el hombre con aquella peculiar voz que helaría a cualquiera para seguir su camino.

—Claro si le parece— dice el objeto con una sonrisa algo nerviosa, esperando no haber hecho enojado mucho a su amo.

Al llegar al calabozo el amo del castillo se encontró con el joven llorando, el joven Pines al darse cuenta de su presencia lo miro con gran tristeza —ni siquiera me dejo despedirme de mi familia, ahora jamás los volveré a ver y ni siquiera pude despedirme de ellos— dijo el joven sollozo, el rubio al ver al joven inconsolable por alguna extraña razón, algo en su interior se sentía extraño, un raro sentimiento se presento, indescriptible para el pero no tardo en ignorarlo.

—Levántate, te llevare a tu habitación— dice neutro.

—¿Habitación? pero pensé...— cuestiona el joven siendo interrumpido por el mayor.

—Acaso quieres quedarte aquí, en este frio y lúgubre calabozo, en vez de una la limpia y cálida habitación, bien, por mí no hay problema solo ten cuidado de que las ratas no te coman — dice burlonamente con una sonrisa retorcida en su rostro.

—No— dice Dipper levantándose del suelo.

—Bien, sígueme— dice el rubio aun con una sonrisa de satisfacción, le encantaba jugar con el joven.

Al caminar por los pasillos del castillo Dipper miraba a su alrededor con curiosidad, si estuviera en otras circunstancias le encantaría vagar por el castillo y explorar cada rincón. Su decoración le causaba cierto terror, pero a la vez curiosidad, le gustaría saber más sobre la historia del castillo y de su amo, que a pesar del gran temor que el joven Pines le tenía a aquel hombre, en el surgían un millón de preguntas y esperaba con el tiempo encontrar las respuestas.

­­Después de una larga caminata, ambos se detuvieron al frente de una gran puerta, con un chasquido las puertas se abrieron —Esta será tu habitación— dice haciéndose a un lado para dejar pasa a Dipper. El joven aun con confusión y temor entro sin saber con exactitud que encontraría ahí dentro.

—Descansa, mañana tendrás un día muy ocupado— dijo con burla, cerrando de golpe las puertas y dejando solo al joven Pines quien podía con toda claridad escuchar la horrible risa del hombre, quien poco a poco se iba alejando.

Dipper miro alrededor de la habitación, inspecciono cada rincón del lugar y cajón de cada mueble, encontrándose con ropa finas, joyas, una enorme cama entre otras cosas, era una habitación digna de un rey. Fue ahí cuando a Dipper le vino a la mente la idea de que aquel hombre tal vez no pensaba hacerle daño, no sabía cuáles eran las intenciones de aquel extraño hombre, tal vez no eran de todo buena pero tampoco de todo malas sino ¿porque le daría una habitación como esa?, tal vez podría a hacer cambiar de parecer al hombre, tal vez aun había esperanza para él, tal vez aun habría forma de salir de esta situación y volver con su familia, aquella idea le dio a Dipper mucho valor.

Decidido a descansar un poco, el joven Pines se recostó y arropo en aquella enorme cama e inmediatamente quedo profundamente dormido como si hubiera caído bajo la influencia de un hechizo.

Aquella noche mientras Dipper dormía pasivamente, un resplandor se hizo presente ante él, aquel resplandor tomo la forma de una hermosa mujer de cabellos plateados, piel rosada y vestido azul como el cielo, la mujer se acercó al joven con una cálida sonrisa.

—No has dudado sacrificar la vida por tu familia, un gesto muy puro y generoso, el gran valor que has demostrado será ampliamente recompensado— dijo la mujer con una voz tan dulce como la miel, beso la frente del joven provocando que tuviera hermosos sueños con su familia, dando le paz y tranquilidad por el momento.

Continuara......

El Joven y La Bestia.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora