Sorpresa.

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La alarma llevaba minutos sonando Sebastián se puso una almohada sobre su cabeza, mientras intentaba silenciar el ruido, sin querer levantarse aún, tomo la almohada y la tiro al reloj, se levantó perezosamente a tomarse una ducha, mientras tomaba su ropa vio por su ventana a Lilith quien salía de su habitación, se ducho, al bajar las escaleras miro el reloj se le hacía un poco tarde, no tuvo tiempo de nada, tomo las llaves de su jeep y condujo hacía la escuela.

Llego casi justo para ver como Lilith atacaba al pobre de Michael, al verlo entre los alumnos le dijo entre “Váyanse a la mierda” lo que solo lo hizo reír. Camino hacia Michael quien se quejaba.

-          Amigo, pero que hoy no es tu día al parecer.

-          Maldita Lilith, me la pagara.

-          Dale, ya que llegamos tarde.

Sebastián todavía no sabía si debía intentar algo con Lilith, durante las clases hasta el descanso se la paso pensando en si debía jugar a las cartas secretas con ella o de una vez dejar las cosas como estaban. Comenzó a escribir en la última hora antes de su descanso.

“Hola, ¿Cómo estás? ¿Me recuerda?”

No, no, como mierda te va a responder pensó arrugo el papel entre sus manos.

“Hola, bella gitana, sé que no sabes quién soy pero sé quién eres, ¿Te han dicho que tienes una hermosa sonrisa?, creo que eso es obvio, eres la persona más hermosa que he visto y no lo digo por alagar, ame tu sonrisa y tus ojos para que digo, son como dos luceros. Si me permites decirlo más de un hombre debería matar por tenerte a tu lado…”

Sonrió al leer la carta de nuevo al final solo agrego el caballero de la noche.

-          ¡Hey Sebas! Ya tocaron ¿vas a la cafetería?- dijo Steven

-          Si, solo iré al baño primero.

Tomo sus libros y espero que los pasillos se desocuparan un poco, pensó y como hacerle llegar la carta, si se la daba a un alumno sabía que en pocas horas Lilith sabría quién era y empeoraría las cosas. Su casillero, pensó, solo debía convencer a uno de los conserjes que pusiera la carta o le dieran la llave del casillero, pero sabía que no le darían la llave sabiendo el historial de bromas entre ellos.

-          Hola, John.- viejo conserje.

-          Sebastián, ¿Cómo estas hijo?

-          Bien y ¿usted cómo ha estado? Y ¿la familia?

-          Todos bien, gracias a dios que es lo que te trae por aquí, ¿otro castigo?

-          No, necesito que me haga un gran favor.

-          Si es otra de las bromas de los chicos, no gracias, ya despidieron a uno de nosotros no quiero ser el siguiente.

-          Le juro que no es una broma.

-          Entonces ¿Qué es?

-          Necesito poner esto en el casillero de alguien.- dijo mostrando la carta.

-          ¿De quién?

-          ¿El de Lilith?

-          Es una pregunta o afirmación, muchacho.

-          Afirmación, para que quieres meter esa carta.

Sebastián le conto a John lo que había sucedido y que quería de alguna manera conquistar a Lilith, y le aseguro que no era ninguna de sus bromas. Vio desde lejos como John metía la carta en el casillero sin que nadie lo viera.

Tenías que ser tú.(L&S)¡Lee esta historia GRATIS!