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Son las cuatro de la madrugada y sigo despierta, no consigo quitarme de la cabeza la conversación que hemos tenido Adam y yo hace tan solo un par de horas, ¿ahora quiere conocerme? ¿qué chico quiere conocer a alguien que sale corriendo después de que le besen y además sin que se conozcan? Creo que le voy a dar la oportunidad y haber que pasa, lo tendré a prueba, si pasa la prueba, veremos si podemos ser algo más, esto puede ser interesante.

No tardo ni diez minutos en caer dormida, cosa que hace que me despierte cuando ya son las doce del mediodía, bajo a la cocina y no hay nadie, subo a ver si alguno de los chicos o alguna chica se encuentra todavía en la parte de arriba pero tampoco, así que decido darme una ducha y luego coger mi cuaderno para ir a dibujar. Desde mi ventana se ve un prado, o más bien un jardín, muy verde, hecho muy extraño puesto que estamos en pleno invierno, pero, aún así me parece un bonito lugar para dibujar paisajes o simplemente para inspirarse.

Salgo de la ducha y me doy cuenta de que todavía no he hecho ninguna entrada en mi blog, así que... cojo mi portatil y empiezo a escribir.

"Querido diario, hace ya medio mes que estoy lejos de mi familia, de mi casa, de mi ciudad... Ahora vivo en un internado, aunque bueno, ahora mismo estamos pasando las vacaciones de navidad en una casa cabaña, es muy grande, y esta muy bien. He echo una amiga, de hecho la considero mi mejor amiga, yo le ayudo, ella me ayuda, nos aconsejamos y todo lo que hacen las mejores amigas. Luego, hay un chico, lo conoci el mismo día que conocí a Sam, pero empecemos con mal pie, poco a poco íbamos viendonos por el campus, hasta que un dia nos peleemos y sin saber porque, el me beso, me gusto y luego me lance yo, no me arrepiento de nada, tengo que decir que... Me encantaría que volviera a pasar, fue algo realmente especial, pero no se lo he dicho nunca, siempre le digo que fue un error y que no tendría que haber pasado nunca, él, como tonto que es, no se le ocurre nada más que decirme que quiere que nos conozcamos antes de que ocurriera algo mas entre nosotros."

Cierro mi portatil y me dirijo hacia la cocina, tengo hambre. Cuando paso por el salón, miro el reloj viejo que hay colgado en la pared, ¿cómo no voy a tener hambre si son las 14:00 del mediodía?. Cuando ya estoy en la cocina, abro la nevera y empiezo a hacer algo de comer, risotto de champiñones, es una receta mía, en realidad, de risotto no tiene nada, mi receta se basa en arroz a la cubana con champiñones, sin tomate ni ninguna especie de salsa, por lo que es más rápido que hacer y más bueno. Poco a poco el olor a comida se va haciendo presente en la casa, y escucho un ruido en la planta de arriba. Hay alguien más en la casa y no me he dado cuenta.

- ¿¡Hola!? - nadie contesta así que yo sigo con lo mio. Pasan cinco minutos más y escucho un ruido de nuevo, pero esta vez más cerca, así que me doy la vuelta para ir a ver que pasa y me encuentro con Adam, con el pelo enmarañado y todavía en pijama, como si fuera un niño pequeño, dirige su mirada hacia donde estoy cocinando. - ¿Hambre?

- Mucha, ¿qué preparas? - se sienta en la mesa, lo dicho, igual que un niño pequeño.

Cuando ya tengo lista la comida lleno los platos y los pongo en sus respectivos lugares, empezamos a comer, en silencio. Adam casi devora hasta el plato, como si no hubiera comido en años. ¿Cómo es posible tener tanta hambre?.

Suena el teléfono de la sala de estar, él sigue comiendo por lo que es a mi a quien le toca contestar, me levanto de mi sitio y me dirijo a salir de la cocina cuando Adam se levanta y hace un gesto con la mano para que me quede quieta, dando a entender que él será quien responda esa llamada, por lo que me pongo a fregar los platos, al cabo de un rato vuelve a la cocina.

- ¿Quién era?

- Era samantha, ¿te habías enterado de que esta nevando? - miro hacia la ventana negando con la cabeza. - Bueno pues, debido a la nevada, no van a poder volver del campus, al parecer han ido todos a por más equipaje, así que... nos quedamos solos todo el fin de semana.

- Que bien...

- A, por cierto, Sam me ha dicho que pongamos sus cosas en mi habitación, dice que se lo prometiste, por lo que más tarde, tendremos que ponernos a ello, eh, compi de cuarto. - Mierda, se me había olvidado.

- Oh... sí es cierto... - Adam coge un trapo y me ayuda a secarlos.

Pasamos el resto de la tarde viendo la tele y descansando un rato, más tarde nos pondremos a hacer el cambio de habitación, hasta entonces, un poco de paz y tranquilidad no nos viene mal.


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