Prologo: Mamá hizo Ka-Boom!

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Mi nombre es Jack Standford Logan. Aunque a veces me gusta cambiar el Standford con Kennedy para que se abrevie como "JKL". Mi padre, Richard Logan, es o al menos era un exmilitar que acababa de regresar con un amplio rencor tras no permitirle seguir luchando en los Conflictos Bélicos derivados de la Guerra Fría. Mi madre, Margo Logan, en cambio era una reportera cuya única visión de la verdad, a menudo era solo que me quería a mi y a mis dos hermanos mayores. En fin... Esta parte va de cuando tenía 5 años. El día que perdí a mi madre y las consecuencias que esto trajo.

Agosto de 1985.

Como dije, tenía 5 años estaba jugando en el patio mientras que mi madre acababa de llegar con una caja llena de chucherías del trabajo.  Creo que estaba investigando algo del ex trabajo de mi padre, quien por lo visto estaba muy molesto con el ejercito y a menudo escuchaba una palabra graciosa; "Chantaje". Mi madre estaba algo nerviosa ese día, pues creía que las cosas no estaban saliendo muy bien. Una vez pasado el rato, mi tía Annie llegó por ella. Ambas se subieron con rápidez al auto y emprendieron un viaje... Pero nunca regresarían.

A la noche, un caballero alto en un uniforme llegó a la puerta y dijo que lo sentía. En un momento no entendí. Tenía 5 años, pero mi hermanos estaban tristes. Mi hermana lloraba y mi hermano estaba enojado, golpeando y destruyendolo todo, mientras que papá solo le detuvo. Ese día marcaría el inicio de una triste historia en mi vida.

Padre: Estamos en este lugar para darle nuestro último adiós a las señoras Margo Logan y Annie Hathaway. Ambas mujeres dedicadas tanto a sus oficios como a sus familias, las recordaremos con todo el cariño y amor que se merecen. Ahora, dejaremos pasar al esposo de Margo para dar una últimas palabras.

Richard: Margo fue una mujer estupenda para nuestras vidas. Mientras que yo me sentaba en una caseta de militar, ella era la única que supo sacar adelante a la familia. Y ahora que ella no está. Lo único que me queda, es seguir su ejemplo de vida. Tratando de ser un padre ejemplar.

Esas palabras solo eran huecas... Feas mentiras de un hombre frívolo.

Los años pasaron y las cosas no cambiaban. Todo era tan rutinario desde que Margo murió. Jack, ahora con 10 años se creía que ya había aprendido todas las lecciones a las que un humano puede ser sometido. Sin embargo, ese día, Jack descubriría una nueva emoción, que lo comenzaría a perseguir de por vida.

Perkins: Oye, Logan ¿Por qué siempre tan callado? ¿Acaso eres mimo o algo?

Jack no hacía caso a las palabras huecas. Era la clase de manualidades y era una de las cosas en las que más le iba mejor. Estaban haciendo tarjetas para el día de la madre y Jack aún así la hacía, pues las iba a dejar al cementerio. Sin embargo el bravucón seguía fastidiando, a pesar de la insistencia de Lionel Ray, el mejor amigo de Jack quien usualmente era quien lo defendía de los bullies.

Lionel: No lo molestes, Perkins. No es su clase de día.

Jack seguía en silencio haciendo la tarjeta y ya casi acababa cuando sonó la campana para el recreo. Varios de los estudiantes salieron y otros se quedaron para poder siquiera terminar sus tarjetas. Jack fue uno de esos. Seguía trabajando y poniéndole bastante empeño a la creación de la tarjeta, hasta que finalmente la había dado por terminada. Jack fue entonces a devolver las tijeras a su lugar, cuando a sus espaldas el Bravucón agarró la tarjeta.

Perkins: Oooooh, Mimo.

Jack se volteó y vio que el tipo tenía la tarjeta para su madre en sus manos. Jack aún no había guardado la tijera, un pequeño detalle que haría que el Bravucón se arrepentiría al haber agarrado la tarjeta en un par de minutos. Los últimos que le quedarían de vida.

La Máscara: Año CeroWhere stories live. Discover now