¡Extra!

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Sin ti mis días son largos y se sienten tan amargos
Me ahogo en un lago de mis lágrimas ¿qué hago?
Can't look forward to my future if it ain't including you
Promise that I'm gonna love you, it's about that time you do
I swear I don't see nothing but I love to lay here with you
And I hope you know I miss you
From my head I can't dismiss you
Eres lo que yo anhelaba en esta vida, que me falta
Lo que siento is surreal, I can't lie to you for real

Cuco – Lo que siento




5 años después...

Miraba por la ventana del asiento de copiloto con la sensación de novedad. Seúl lucía casi igual que como la había dejado, pero la había extrañado al punto de que todo lo que veía le parecía sorprendente. Cada color distinto en las paredes, cada nuevo semáforo, todas las nuevas tiendas, y las otras que se mantenían tal cual las dejó.

Cinco años pasaron como si nada, pero Seokjin ya los sentía como suficientes para soportar la nostalgia, siempre presente, de volver a su sitio, a sus raíces, con su gente.

Hoseok el conductor, lo esperaba con su apartamento impecable. Lo había estado cuidando con mucho celo en ese tiempo, y si bien lo sintió como su propia casa y se había acostumbrado, sabía que en algún momento tendría que entregarlo a su dueño.

Seokjin ese día no hizo más que arrojar su maleta donde cayera y dormir hasta el otro atardecer.

Era el pasatiempo más gratificante volver a cocinar con su horno, sus ollas, y sus ingredientes favoritos del mercado. Dios, hasta las cosas más simples de la vida en Corea, se sentían como la felicidad más grande en años. La estadía en Japón no había estado nada de mal, pero no hay lugar como el hogar, creía Seokjin, y si bien, cuando dejó su casa no había nada que lo amarrara a ella, ahora se daba cuenta de cuánto había extrañado lo que dejo atrás.

Los días se convirtieron en un ir y venir realizando trámites, buscando el mejor lugar para instalar su propio restaurant. Una vez que estuvo decidido, hasta recibió la visita de su antiguo jefe en el día de la inauguración. Destacó la decoración, la preparación del wagyu y los fideos caseros del ramen. "Me siento como en Japón", dijo el viejo, dándole un apretón de manos a Seokjin y mirando el título de su Maestría en el país vecino, que colgaba en la pared.

Las cosas estaban saliendo bien. No sólo bien, en realidad, soñadas. Tenía su propio restaurant, le iba excelente en lo financiero, también en cuanto a su reputación como chef, salía con sus amigos...

Había dejado un romance poco satisfactorio en Japón, pero que hoy en día era un buen amigo. Le escribía frecuentemente o hacían videollamadas, seguramente algún día se visitarían, pero nada estaba dicho aún.

Tampoco era como que muriera por verlo. Pero recibir una llamada suya de vez en cuando era agradable. A veces, en la soledad de la noche, se preguntaba por qué no le importaba tanto su ausencia. Se cuestionaba si es que sus sentimientos se habían apagado, si es que ya era incapaz de experimentar un enamoramiento.

Suponía que después de perder el cariño de los padres, ya nada más afecta tanto. Él fue el otro golpe horrible. ¿Qué emociones le quedaban a Seokjin entonces? Orgullo por su trabajo, realización personal, satisfacción por sus logros, tranquilidad... ¿y qué más?

Era como si se hubiera apagado.




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Last Surprise! {JinTae}Donde viven las historias. Descúbrelo ahora