Luego de que Liam finalizara la llamada me llevó a la pista de baile de nuevo pero mi buen humor se había convertido en una terrible frustración y tristeza. Creía que hablar con Kian me iba a hacer mejor pero había empeorado todo.

Liam trataba de subirme el ánimo pero no lo estaba logrando, aunque debía admitir que estaba siendo muy cariñoso y no sabía de qué forma comportarme. Tampoco sabía si a él también le había afectado el alcohol o estaba completamente consciente.

 - Alisson –susurró en mi oído- relájate.

 Pero no podía, una parte de mi decía que agarrara a Liam y lo besara hasta el cansancio, que era justo pagarle a Kian con la misma moneda. Era evidente que Liam quería estar conmigo pero la realidad era que yo quería estar con otra persona que estaba a miles de kilómetros, y me odiaba por eso.

Liam me acerco más contra él y comenzó a besarme en el cuello, lo deje durante unos segundos antes de echarme hacia atrás.

- Lo siento, en serio. En este momento no puedo –le dije disculpándome-

Él me miró durante unos segundos y luego asintió con la cabeza.

- Vamos, te acompaño a tu casa.

Cuando nos dirigíamos hacia la salida apareció la amiga de Liam que me había invitado a la fiesta. Tenía una cámara en la mano y nos gritó que posáramos, yo escondí mi rostro en el hombro de Liam. Había estado llorando y no quería que todo Facebook me viera así.

Sentí vibrar mi celular de camino a mi casa pero esta vez no lo atendí. Le agradecí a Liam por traerme hasta mi casa y le prometí que se lo iba a recompensar.

Entré al a casa de mi padre y me senté apoyada en la puerta. Estaba mareada y sentía muchas ganas de vomitar. Por otro lado, no podía evitar pensar en lo que había pasado y reconstruir la situación en mi cabeza una y otra vez. Cada vez que lo pensaba, más me enfurecía. Me sentía una idiota y necesitaba gritarle a alguien, pero no iba a darle el gusto a Kian de llamarlo.

Escuché la televisión desde el cuarto de mi padre y cerré los ojos con fuerza.

Alisson no lo hagas, Alisson no lo hagas.

Me repetía a mi misma pero si no lo hacía sentía que iba a explotar. Me paré de golpe y caminé con cólera hacia su habitación. Abrí la puerta de un manotazo para encontrarme con mi padre acostado en su cama con una expresión de sorpresa en su rostro.

- ¡¿Cómo has podido?! –le grité- ¿Cómo me has pedido que guardara el secreto durante tanto tiempo? ¿Cómo has podido mentirme tanto? ¡No lo entiendo!

- ¡Alisson cálmate! –exclamó incorporándose en la cama- ¿Qué te sucede?

- Me sucede que ahora siento lo que mamá hubiese sentido si le confesaba lo que me hiciste jurar que no diría, siento lo que hubiese sentido ella ¿entiendes? Siento la traición, la tristeza, el enojo, la vergüenza ¡Todo! Y pensar que mamá podría haberse sentido así me parte el corazón. ¿Cómo pudiste? Tampoco tuviste la decencia de sacar sus cosas de la casa y lo peor es que sigues hablando con ella.

- ¡Yo no he hablado con Sarah de nuevo!

- ¿Crees que no lo se? Últimamente hablas muchísimo por teléfono y dudo que hables con otra persona que no sea ella.

- No es lo que piensas...

- ¡Dios! Odio a los hombres, son todos iguales.

- ¿Por qué dices eso? ¿Te han hecho daño? ¿Estas bien? –preguntó visiblemente preocupado-

- ¡Habla de mamá! Por una jodida vez en tu vida habla de mamá y habla de cómo la engañaste y como le hiciste prometer a una niña que te quería con locura, guardara el secreto porque "no había significado absolutamente nada" cuando un año después la dejaste por esa misma persona con la que engañaste a mamá.

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