Capítulo 11

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Undécima canción de la playlist de la novela: Hurricane [Bridgit Mendler]

La reacción que tienen mis padres después de lo que sueltan los padres de Adam, los cuales huyen como cobardes con la excusa de tener que darle de comer a su gato, es la última que hubiera esperado de ellos jamás

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La reacción que tienen mis padres después de lo que sueltan los padres de Adam, los cuales huyen como cobardes con la excusa de tener que darle de comer a su gato, es la última que hubiera esperado de ellos jamás.

Mi madre me abraza antes de soltar un grito de emoción y mi padre palmea el hombro de Derek con orgullo. Ambos se ven positivamente sorprendidos tras la actualización de información y yo no comprendo muy bien por qué. Siempre han sido unos padres modernos y abiertos pero no al punto de tomar una noticia así y convertirla en la fiesta en la que la están convierto justo en este preciso instante.

Incluso nos obligan a sentarnos a todos en la heladería que está junto a la fuente y nos invitan a un cuenco de helado gigantesco. Pegan la silla de Derek a la mía y nos rodean como unas tías pesadas que no te han visto en mucho tiempo y desean cotillear todo lo posible sobre lo que pasa en tu vida. De vez en cuando tocan alguna parte del hermoso cuerpo de mi supuesto novio para comprobar si de verdad es real. Mi abuela está tan en shock como nosotros.

Estoy a un toqueteo, pestañeo o suspiro de su parte, de levantarme de la silla y preguntarles si esto es una broma de mal gusto. No obstante, sé que no lo es. Ellos piensan que Derek es mi novio ahora y todo por una información errónea que no entiendo por qué Adam ha proporcionado a sus padres.

Le aparto la mano a mi madre cuando pretende acariciar el pelo del demonio, otra vez.

—Entonces, ¿no estáis enfadados por esto?

Se dedican una mirada y una sonrisa bobalicona se extiende por el rostro de mi madre:

—¿Enfadados? ¿Estás de broma? ¡Estamos encantados, cariño! Pensábamos que este momento nunca llegaría ¿Verdad, Dru?

—Totalmente cariño, esto es lo mejor que nos ha pasado en toda nuestra vida—mi padre sujeta la mano de mi madre sin dejar de observarnos.

Sus palabras me alivian y me deprimen al mismo tiempo. Por una parte me relaja el hecho de que no vaya a estar castigada por un mes por salir con un chico a sus espaldas y por otra me desalienta el hecho de que puedan considerarme tan poca cosa como para pensar que el momento en el que yo les presentará un novio, nunca iba a llegar. Soy lenta con el sexo opuesto pero esto es otro nivel.

—Gracias papá por dejar claro lo mucho que significó mi nacimiento para ti—manifiesto.

—No seas dramática, cariño, sabes a lo que me refiero—posa una mano en mi cabeza, desordenándome el pelo.

No, la verdad es que no lo sé, no.

—No voy a recibir ningún castigo ¿no? —quiero asegurarme de que este numerito de padres enrollados no me va a explotar en la cara cuando lleguemos a casa.

—Por supuesto que no, Jas ¿Por quién nos tomas? —mi madre suelta la típica risa de señora rica criticando a otras señoras ricas en el té de la tarde—te acabamos de decir que estamos encantados con la noticia y no mentimos.

El proyecto maldad ©Where stories live. Discover now