12 de marzo

11 0 0


Querido Phillip:

Se que el mandar cartas es algo que toma tiempo, pero el tiempo se ha convertido en lo más preciado para mí en estos últimos días; por lo tanto, no me detendré en contarte mis historias.

Estoy ansiosa por poder al fin decirte todo lo que me pasa. Espero estés bien y que tus ojos azules hayan amanecido tan bonitos como esa vez que los vi. Los extraño. Los extraño de verdad.

Hoy amanecí en el agujero, como suelen decirle mi familia al cuarto donde duermo. Se encuentra en la parte de abajo de mi casa. Tengo una cama, un buró donde tengo guardadas mis cosas especiales y del otro lado del cuarto se encuentran miles y miles de plumas de todas las aves que te podrías imaginar. Gansos, palomas, canarios y chachalacas. Mi deber es separarlas para la empresa de mis padres. Tal vez hayas escuchado de su negocio. ¿Alguna vez te has puesto a pensar de dónde sale el relleno de tus almohadas? Probablemente yo haya tenido que ver en eso. Paso diez horas al día recolectando y separando plumas. En ocasiones, tengo que matar a la aves para conseguirlas. Es un pequeño trabajo que me asignaron mis padres.

Verás, Cumbres solía ser la casa de mi abuelo, el señor Earnshaw. Al morir él, el tío Hindley se quedó como propietario de la casa. Con él vivían dos niños: su hermana, que es mi madre, y el pequeño Heathcliff, un niño huérfano que mi abuelo encontró un día y decidió acoger y adoptar.

Mi tío Hindley tuvo un hijo, el pequeño Hareton, quien al nacer, su madre murió. Mi tío nunca pudo perdonarle esto al inocente niño y desde su nacimiento fue odiado por su propio padre. Al poco tiempo, mi tío se volvió alcohólico. Trataba a Heathcliff como un esclavo. Mi madre, se volvió parte de los maltratos al intentar defender Heathcliff, mi padre. Ambos sabían que de quedarse en las Cumbres acabarían muertos por las imprudencias de Hindley, así que un día decidieron escapar. Huyeron a Himmerton, el mismo pueblo de donde tú vienes. Ambos eran jóvenes y no tenían una idea de qué hacer.

A los tres días de haber salido, Heathcliff se encontró con una señora del mismo tono de piel que él y se sintió atraído al instante. La gente morena no es bien vista ante los demás como sabrás, son considerados salvajes y no dignos de un trato como el que reciben los blancos. Así que los dos se acercaron a ella. Tenía un pequeño puesto de almohadas. No hizo falta ni cinco minutos para que la señora y Heathcliff se encontraran abrazados y soltando lágrimas. Si, era la madre de Heathcliff, quien lo reconoció al instante. Se habían encontrado sin la necesidad de buscarse.

La historia de mi padre no me la sé muy bien con respecto a lo que pasó antes. ÉL alguna vez llegó a contarme que su madre fue la quinta esposa de su padre y en algún punto de la vida, no tuvieron los recursos suficientes para mantener a otro hijo. Así que lo abandonaron en las calles, donde Heathcliff se crió solo desde los dos años de edad.

La madre de Heathcliff les ofreció un lugar donde dormir y algo qué comer. Era la dueña; como había mencionado antes, del pequeño puesto de almohadas del pueblo. A Catalina le encantó el concepto del pequeño negocio. Después de algunos días en contacto con los productos, tuvo una brillante idea. Pensó en todas las plumas que se dedicaba a recolectar y clasificar en su niñez y pensó que sería muy eficiente cambiar el relleno de lana de ovejas a plumas de aves. Pronto, su idea se volvió un éxito, primero con Heathcliff y su nueva suegra y luego con el pueblo entero. Crearon la empresa más grande de almohadas de la zona y pronto empezaron a expandirse.

Los Heathcliff se volvieron millonarios y su estilo de vida cambió en menos de lo que hubiesen imaginado. Al cabo de un año, Catalina quedó embarazada y fue entonces cuando dio a luz a su primera hija. Sí; exactamente, nací yo.

Otro año pasó y las cosas no podrían estar mejor para mi familia. Éramos felices y mis padres me amaban profundamente.

Al cabo de medio año de mi nacimiento, mi madre recibió una carta invitándola al funeral de mi primo Hareton. Sí, mi tío alcoholizado y en su locura había terminado matando a su propio hijo de tres años.

Mi madre muy angustiada, regresó a las Cumbres acompañada por mi padre, su suegra y yo por supuesto. Hindley ni siquiera se presentó para quemar el cuerpo. Se quedó encerrado en su casa como si nada hubiese sucedido.

Mis padres, en especial Catalina, sintió una enorme nostalgia al regresar a las Cumbres y sintieron lástima por todo el trabajo que su padre había invertido en construirlo para que al final, acabara en manos de un alcohólico asesino.

Hicieron los trámites necesarios y fue así como compraron de nuevo las Cumbres a Hindley. No fue difícil convencerlo ya que le ofrecieron quedarse en casa siempre y cuando no le causara daño alguno a quién se quedara. Espero que sepas que te estoy contando uno de los más grandes secretos de mi familia. Lo que mucha gente se pregunta, lo que mucha gente anhela saber. Confío en ti Phillip, seguiré esperando tu respuesta, porque se que contestarás o vendrás a verme algún día.

Mañana recibirás otra carta. Ya me vas conociendo. Muero por saber más de ti para yo poder conocerte más. Cuídate.

Alice

Querido Phillip:Where stories live. Discover now