Capítulo 40

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Final.*

(Max: 17 años. Jack: 15 años. Isabel 10 años.)

Narrador.*

Lo años se iban rápido, cada día los chicos crecían más y más, eso le llenaban el alma a su madre quien deseaba que algún día ellos pudieran salir de ahí, liberarse del infierno en el que estaban sin saberlo.

Max y Jack estaban asistiendo a la preparatoria, Jack en primer año y Max en el último, casi siempre era así.
Los dos seguían llevándose bien solo que como es normalmente uno era más solitario y no le importaba de hecho le agradaba aunque tenía mucha popularidad con las chicas, tanto como las de grados altos como bajos. Pero no solo Max era deseado sino también Jack, quien si salía con una que otra chica... Solo aquellas que se acercaban a las características que él pedía: Rubias de ojos azules, bajas de estatura, delgadas... Prácticamente aquellas que fueran parecidas a su madre.

Max no hacía eso, tenía otro punto de vista y ese era que ningúna mujer nunca, pero jamás en el tiempo que este vivo podrá reemplazar o hacerse creer que es su Isabel, prefería guardarse, esperar el momento indicado para que su romance comenzará.

El timbre de salida sonó, todos se apresuraron a salir, Max solo se colocó de pie tomando su mochila y salió sin darle importancia a la chica que le hablaba, así era, todos lo sabían, los chicos le odiaban pero al mismo tiempo les creaba miedo, sus ojos no eran azul brillante, había una gran sombra en ellos que lo hacía ver aterrador aunque cuando él lo deseaba podía retirarla haciéndose ver como la persona más pura y agradable.

—Max. — Escuchó la voz de Jack.

Se detuvo y se giró a mirarlo un momento, hizo una mueca al ver a su actual novia, ese idiota no entendía que solo le usaba, Max ya le había dicho que hace unos días de andar con él le había buscado para decirle que al menos se acostará con ella... No pudo con el mayor pero iría por el menor.

— Llegas tarde. — Fue lo único que le dijo para después seguir su paso.

— Esperaba a mi novia, iré a su casa. — Aviso haciendo que Max alcé una ceja.

Le dió una afirmación y aceleró el pasó, su Isabel le esperaba en la escuela y no podía perder tiempo, no la haría esperar por tonterías.

— Adiós Max. — Susurró la voz femenina.

No reaccionó, no le interesa nada que tenga que ver con ellas, su único interés siempre ha sido la pequeña Isabel.

Jack miró a la chica quien aún miraba la espalda ancha de su hermano, no entendía porque él se veía así, fuerte, el no era muy fuerte, tenía la complexión delgada de su madre, sin mencionar que su cabello se había aclarado un poco con el pasar de los años, dicen que eso suele suceder.

— Vamos. — Le indicó tomando su mano y llevándola por el lado contrario.

— Creí que Max nos acompañaría. — Murmuró bajando la mirada.

La miró de inmediato, todas las mujeres que había conocido eran unas zorras que por ser señaladas harían lo que fuesen y está no era la excepción. Le causaba mucha gracia la idea de que creían que Max se prestaría para eso, su hermano había matado ya a tantas personas que tenía el infierno ganado pero su cuerpo era puro de carne todo lo contrario al suyo quien con quince años ya se había acostado con un par de chicas... Max podría ser un asesino pero esperaba pacientemente a que la mujer que ama creciera para entregarse solo a ella.

Jack no lo veía así, Max le había dicho que no se avergonzará de sus deseos y eso hacia, se llenaba con mujeres que tenían su imagen ya que sabía que tan fácil no la tendría, al menos no ahora.

Obsesión Psicópata *Terminado* Donde viven las historias. Descúbrelo ahora