Mi cabello revoloteaba gracias al movimiento, el sonido de mis pasos contra el suelo era lo único en lo que mis oídos se podían concentra.
La verdad, no entendía el por qué de mi agitación, ni el motivo por el cual decidí correr antes de encontrar otra manera de hacerle frente a la situación. Quizás mi instinto de supervivencia se activó, obligándome a correr, para luego darme cuánta de que el hecho de que el me atrapara era simplemente aterrador. Hay muchos tipos de temores, de miedos que te hielan la sangre de tan sólo pensar en ellos. Yo por mi parte era presa de una de las fobias más comunes, aracnofobia. Pero si lo pensaba bien, en ese preciso instante, era mucho más aterrador imaginar que al girar en la siguiente esquina me encontrase frente a frente con una pared de piedra pulida.
No llevaba mucho tiempo corriendo por los amplios pasillos de esta vieja institución, presa del pánico, pero aún así podía sentir como pequeñas partes de mi piel se adherian a mi ropa gracias al sudor. Luego otros sonidos se hicieron presentes en ese momento, como mis jadeos y las fuertes pisadas que se acercaban cada vez más cuando mis piernas amenazaban con darse por vencidas, para defraudarme.
Corría sin destino alguno, no porque no tuviera grabada en mi memoria cada parte de este lugar que me acogía desde que entré en secundaria, si no que presa del horror mi cerebro sólo repetía la misma palabra una y otra vez.
Corre.
No podía creer aún el hecho de que el lugar aparentaba estar desierto a pesar de ser tan inmenso, que ningún profesor hiciera apto de presencia saliendo de su aula para reprendernos tras escuchar ruidos cuando se suponía que nadie debía estar corriendo por los pasillos.
Pero luego recordé, que las clases habían terminado, que no había nadie en las aulas, que ya no había nadie que me pudiera rescatar.
No era creyente pero estaba a punto de rezar para que Dios se apiadara de mi.
Supongo que sería mucho mejor comenzar desde el principio del día, ya que no encuentro otra manera de relatarlo.
Esta mañana desperté con un ligero revoltijo en el estómago, siempre lo considere como un mal presagio, aunque siendo sincera muy pocas veces le prestaba atención. Mi mirada se clavó en mi uniforme perfectamente planchado frente a mi cama, colgando de un perchero individual.
Este consistía en una camisa blanca de botones negros, una falda con tirantes negra, con dos rayas blancas en el borde. Una pequeña corbata que hacia juego con la falda, al igual que las medias largas hasta las rodillas; también negras. La falda era relativamente corta así que mis piernas se podían apreciar en todo su esplendor. Y por último unas zapatillas de tacón bajo, perfectamente pulidas.
Deduje, luego de unos segundos, que había sido mi nana quien se había tomado la molestia de ahorrarme el trabajo. Le agradecí internamente mientras me disponía a realizar mi ritual de belleza como cada mañana.
La verdad no estaba nerviosa en lo absoluto, simplemente era el primer día de clases luego de vacaciones. Aunque siendo sincera, algo que si me tenía considerablemente inquieta era la presencia de los nuevo ingreso, no sabia cuántos eran este año pero se corría el rumor de que si habían.
"Ferrec" Era el instituto privado más prestigioso de la ciudad, por no decir que del país. No muchos lograban entrar, a no ser de poseer una considerable suma de dinero en tus cuentas bancarias o de haberte preparado desde pequeño para poder contestar siquiera la primera página.
Fachada, todo había sido construido para que la gente creyera que si su hijo lograba entrar ahí, sus vidas estaban acomodadas. Aunque no era mentira del todo, este lugar te aseguraba un buen futuro, pero sólo si no mueres socialmente aquí primero. Las personas que entreban en Ferrec, no podían esperar nada mas que comenzar a rodearse de la hipocresía que este mundo te brinda.
YOU ARE READING
×FAULTY SOULS×
Teen Fiction¿Acaso los villanos del libro pueden tener un final felíz? Charlotte Byner es popular, una belleza codiciada por mujeres y hombres. Ella cree poder tener todo lo que se proponga, pero se dará cuenta de que no es así, cuando termine atraída por su a...
