R E S O N A N C E

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"El amor no se mide en tiempo, se mide en transformación. A veces, conexiones duraderas traen poco crecimiento, mientras que pequeños encuentros lo cambian todo. Lo que le importa al corazón es la resonancia. La resonancia que le abre, la resonancia que lo dinamiza, la resonancia que le llama a casa. Y cuando lo encuentra, la transformación empieza"

Jeff Brown

Quizás era el otoño, o la luna. Probablemente era que empezaba a oscurecer más temprano, y todo el calor del día abandonaba su cuerpo al caer la noche. Había querido pensar que le hacía falta conversar con mamá, pero ni siquiera con una videollamada de dos horas de hablar y hablar consiguió llenar el vacío.

Debía admitirlo. Seokjin se sentía irremediablemente solo.

Ya llevaba varios años (diez, precisamente) viviendo por su cuenta, en un apartamento pequeño, pero agradable y acogedor. Había pasado épocas miserables al principio, pero ya había conseguido una estabilidad económica como para estar tranquilo, y además, darse gustos. Cada cierto tiempo visitaba a su madre, y compartía con amigos casi todos los días.

Había permanecido en un largo luto por una relación peor que fallida. El tipo lo había estado engañando durante meses, y Seokjin lo esperó con la cena hasta el último día. Se sentía tan estúpido al recordarlo, y lo peor era que, en días melancólicos como esos, era a lo que más le daba vueltas. Que tuvo que darse el gusto de terminarlo mucho antes, que no debió llorar, que no debió rogarle cuando Jungkook estaba diciéndole en su cara que no lo quería, y así, tantos arrepentimientos.

Tantas cosas que ya no se podían cambiar. Pero el sentimiento hacia él estaba superado.

Lo que no conseguía sobrepasar, era volver a querer y confiar en alguien. Lo había intentado, varias veces. Citas aburridas, tipos fanfarrones, cortas relaciones que lo cansaban, jugadores que lo veían como un trofeo. Nada satisfactorio, además de ese constante pensar en que, ¿para qué encariñarse, si le fallarían?

Además, estaba tan concentrado en su trabajo y sus amigos, que no tenía oportunidad de ir a bares o cafés en solitario para conocer a otra persona. Probablemente era una señal de la vida para no meterse en una relación, pero ¿y cómo le explicaba eso a su fría cama? ¿A las tazas, vasos y platos para más de uno? ¿A la triste sensación sin saciedad, de querer escuchar un te quiero, o recibir un abrazo de amor?

Sí, podía tener compañía casual cuando quisiera. Pero ya había sido suficiente, quería algo con nombre, con estabilidad, alguien que llegara para quedarse, alguien para amar.

~


Juntarse con Jimin solía ser la calma para sus penas. Lo divertía, lo hacía olvidarse de la mala suerte en el amor que llevaba arrastrando por el tiempo ya suficiente. Su amigo tenía las mejores y a la vez las peores ideas, y su brillantez salió a relucir una vez más aquella tarde de café y pastel.

-¡Podrías probar en Grindr!

-Jimin, estaré solo, pero no necesitado... o bueno, sí, un poco, pero no voy a recurrir a una app para eso...

-Oye, no mires en menos el poder que te da el teléfono hoy. Recuerda que Nam y yo nos conocimos por Instagram

-Instagram es un lugar relativamente decente

-Puedes encontrar buenas personas hasta en el lugar más feo, Jinnie. Vamos, dale una oportunidad, y si no te gusta, pues borras tu perfil y listo

-No estoy tan seguro- dijo, sacando su teléfono del bolsillo

-Ah, te niegas, pero tienes el teléfono listo en las manos

-Ya asumí que lo haré, Jiminnie, sé que si no lo hago terminarás tú mismo instalando esa mierda en mi cel

Resonance {JinTae}Donde viven las historias. Descúbrelo ahora