La obscuridad

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-¡Abuelo! ¡Ya debemos almorzar! ¡Baje!. Le grité a mi abuelo, el me despertaba diario pero ahora ya era tarde. Cómo no respondió ni una vez subí a su cuarto para ver qué ocurría.

Llegué y prendí las luces. Abrí las cortinas y dejé que los rayos de sol bañaran de vida su habitación.

El estaba recostado inmóvil. No hizo siquiera  gesto de moverse cuando la luz le chocó en la cara.

-abuelo, ¿Abuelo?. No respondió. No hizo ni un movimiento. Me acerque a él en un movimiento rápido. Lo balancee de un lado a otro intentando que despertase pero no lo hizo. Incluso ese día parecía más pesado que de costumbre. Mi cabeza ya imaginaba lo peor pero dentro de mi quería que no pasará. -vamos abuelo. Dije ya lloriqueando. Me acerqué lentamente a su pecho y su corazón ya no latía.

...

Estoy parada enfrente de una caja de madera, observando a una de las personas que más he amado en toda mi vida, la veo, sin moverme, y siento como se llenan mis ojos de lágrimas, no estaría fuera de lugar si llorara ya que hoy todo el mundo lo hace. todos lloran y veo en sus caras tormento porque mi abuelo ha muerto.

Vestidos todos de negro, veo como queda oculta la caja por la tierra que contiene el cuerpo abiótico de mi abuelo. Después de que terminaron de cubrir todo con tierra. Deseo hincarme y escarbar para ver de nuevo al ser que me crío.

No quiero más que despertar y darme cuenta que esto no ha sido más que una pesadilla, pero no lo es, y es que tampoco puedo moverme, siento como mis manos tiemblan y mi pecho explota de dolor, de mis ojos brotan lagrimas una tras otra, humectando mis ojos ya vacíos por la pena de su partida, corro hacia los brazos helados de mi tia,  esta fría y su cara denota resignación, pocos gestos son los que se logran apreciar.

Y al marcharnos de allí, al decir adiós, adiós para siempre, siento como mis pies se aferran al piso, a la tierra que cubrió el ataúd de mi abuelo, no quiero dar un paso más porque sé que al marcharme de allí aceptaré que él no volverá jamás, y sé que no lo hará pero desearía no saberlo.

sentí como la sangre bajaba de mi cuerpo rápidamente, me sentía débil, tan débil como las hojas secas que cubrían el cementerio este octubre.

sentí un agudo dolor en la garganta, como si un millar de agujas la atravesaran en repetidas ocasiones.

Mi tía Maryann me lleva tomada de la mano dando pasos lentos. Ella era hermana de mi mamá y ahora era la única persona a la que podía recurrir.
Me llevó a su casa, creía que allí estaría mejor que sola en la casa que había pertenecido a mi abuelo. (Además seguramente viviría allí por los próximos años).

Acomodó para mí una habitación para huéspedes en la planta baja. Tenía una ventana que veía hacia el patio. Me recosté en la cama por un rato veía hacia afuera recordando las épocas en las que mi abuelo me cuidaba cuando era apenas una niña.

Mi ojos se encontraban rojos e hinchados por todo las horas que había llorado, me cobije y me quedé dormida un par de horas.

Me desperté sudando había tenido una horrible pesadilla, voltee hacia la ventana y era ya de noche no sabía la hora exacta pero no escuchaba nada de ruido afuera de mi habitación.

Entre al baño y me quede viendo mi reflejo en el espejo del baño intentaba dejar la mira quieta, plasmada, directamente en mis ojos pero no podía, estaba tan asustada pero a veces simplemente es mejor sentir dolor a no sentir nada, mi abuelo solía decir: "podemos sentir en vida que tenemos todo como para morir y saber que no necesitaremos otra vida para buscar lo que quisimos".

Seguramente él hizo todo lo que quiso y lo tenía todo, tenía más que todo. Se llevó partes de todos nosotros cuando se fue y justo ahora siento que me ha robado mi estabilidad, no puedo caminar por mis recuerdos sin sentir su ausencia.

Me desnudé y me metí a bañar. Me volví a recostar en mi cama, ahora se me ha ido el sueño, veo como el cielo se ha nublado aun no llueve, pero parece que se destruirá, porque los truenos y relámpagos explotan en él.

Mi abuelo amaba los días lluviosos y yo también, solía contarme historias de terror días como este, pero jamás me contó una historia tan horrible como la que yo estaba viviendo. El me hace falta, hacía que mi vida no se destruyera.

*Días después*

Había tenido pesadillas últimamente, pesadillas que luego pasaban a ser verdades, mi vida era un desastre constantemente pero todo se volvió un caos desde que mi abuelo murió, todo me lo recuerda.

No he tenido el valor de acercarme de nuevo a mi casa, mis tíos y mis primos han ido a recoger mis prendas y un par de cosas más. Algún día tendría que enfrentarme de nuevo  con aquella casa llena de recuerdos pero ahora tan abandonada de vida.

Las clases continuaban pero yo estaba tan deprimida que mi tía habló con el director para darme un poco de prórroga en las clases.

Grace me había mandado un millón de mensajes preguntando mi estado, que si podría visitarme, talvez traerme algo de comer, apenas los estaba leyendo y alguien abrió mi puerta era ella.

-hola athis. ¿Estás bien?. Al escuchar apenas esas palabras comencé a derribarme otra vez, ella corrió hasta la cama y se sentó a mi lado y me abrazó.-Lo siento.

-nací para que la vida se burlara de mi, el experimento del dolor humano. Me robó a mis padres y ahora.. me callé.

-no sé que decir. Se que no habrá palabras que expliquen el dolor de una perdida y mucho menos de alguien tan cercano a ti. Pero debes saber que tú abuelo no te dejó sola tienes aún a tus tíos y sé que ellos te cuidarán, ahora tu abuelo descansa junto a tus padres reposa en las nubes esperando que tú seas feliz.

Grace se quedó conmigo toda la tarde se retiró hasta el anochecer mi tía la despidió y después llegó a mi cuarto.

- hola sobrina. No había convivido mucho con ella pero si la conocía.

-buenas noches. Contesté fríamente

-con todo esto Athis aún no hemos hablado de que pasará contigo. Asentí para que ella continuará hablando.- me he ofrecido para ser tu nueva tutora pero esto será si tú así lo quieres. Puedes vivir aquí con tu tío, con Marcos, Lili y pues claro yo.

-me quiero quedar aquí. Mi tía sonrió alegrado por la idea.

-tendremos que ir a recoger todas tus cosas mañana supongo no querrás ir. Me lo pensé un poco pero quizás Grace tenía razón y esto a pesar de que era triste y amargo tenía que superarlo aunque no era facil.

Llegamos a mi casa al siguiente día, y por primera vez en dos semanas camine por ella. Comencé a sollozaba sobando las paredes con mis manos. caminé y sentí que recordaba a mi abuelo,  recordé las veces en que estuvimos juntos lo mucho que me enseño, como sobrellevar la vida, quizás hubiera sido mejor que me enseñara como vivir con  la muerte.

Caminé pensando hasta que llegue a su habitación estaba cerrada. Me pare enfrente de la puerta, toque la manija estaba a punto de arrepentirme y alejarme de ese lugar pero me arme de valor y la abrí.

Estaba igual a cómo la dejó él cuando lo encontré. Caminé lentamente visualizando el lugar tocaba los muebles, las cortinas y después llegué hasta la cama.

Desde mi mente pudo verle allí recostado, intente aplazar lo más posible las lágrimas pero estas salieron sin permiso.

Suspiraba mientras intentaba entender el motivo, las razones que tenía la vida para quitarme a una persona tan querida.

Salí de su cuarto susurrando:

-¿Por qué me dejaste en la obscuridad?.

Sin Condiciones Solo DestrúyemeWhere stories live. Discover now