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21 de diciembre

Hay que ver que rápido pasan los días y los meses, parece que fuera ayer cuando me trajeron a este internado y la verdad es que ya llevo dos meses aquí y, hoy, por fin, comienzan las vacaciones de navidad.

Me levanto y me dirijo hacia la cama de Sam, la verdad es que, hace un par de fines de semana, remodelamos nuestra habitación y ahora esta más acogedora, las camas están puestas de manera que parece que cada una tenga su propio espacio, su propia habitación por lo que, a mitad de cuarto, hay una decoración distinta.

Me dirijo hacia donde se encuentra Samantha durmiendo para poder despertarla.

- Sam, despierta, hay que hacer las maletas, ¡Vacaciones de navidad!

- 5 minutos mas... - replica ella.

- Vale, voy a la ducha, ¡5 minutos! Ni uno más no uno menos.

Media hora más tarde, salgo de la ducha, Sam sigue durmiendo, a llegado la hora de despertarla a mi manera. Me dirijo al cuarto de baño y lleno un cubo con agua, llevo el cubo como puedo y con todas mis fuerzas le tiro el agua helada encima, ella despierta de un salto y me mira con cara de "te voy a matar".

- Más te vale salir corriendo si quieres salir con vida de esta. - Salgo corriendo de la habitación mietras ella me persigue, los pasillos están llenos de gente y maletas por doquier, tropiezo, casi caigo al suelo, pero gracias a mi equilibrio y rapidez, algo raro en mi, consigo mantenerme en pie y seguir corriendo, hasta que tropiezo con alguien y este se queja pero le ignoro, estoy demasiado ocupada huyendo de Sam. - ¡Para noah, no puedo correr más!

Doy media vuelta y me quedo riendo delante de ella, cuando menos me lo espero me da un empujón y ambos caemos al suelo, soltando una gran carcajada provocando que todo nuestro alrededor nos observe como si estuviéramos completamente idas de la olla.



Pasadas unas horas llegamos a la cabaña donde pasaremos los próximos veinte días, Sam, 3 chicas a las que no conozco, amigas de Sam, dos chicos, el novio de Sam y, como no, Adam, invitado vete tu a saber por quien. Entramos en la cabaña, es muy acogedora, nada más entrar hay un salón, con todos sus muebles de madera así como el suelo, las paredes y el techo, dejamos las maletas en el centro y nos ponemos en posición de ir a por cada uno su habitación, el que va a ser nuestro mayordomo, es decir, quien va a cuidar de nosotros y de la casa, da la orden de salida haciendo que todos salgamos por patas y haya una riña sobre quien ha atascado la escalera porque ninguno puede pasar, todos estamos apretujados.

Conseguimos deshacernos del tapón, empujando a los chicos y cada una alcanza una habitación, los chicos se quedan fuera, solo hay 5 habitación y están ya ocupadas por todas nosotras, así que, todos entran en la habitación de sus respectivas novias, menos Ada,, el cual, esta ahora en medio del pasillo con su mirada clavada y sin saber qué hacer. Al final, da media vuelta y se va maldiciendo a todo lo que encuentra por su camino, cierro la puerta y quedo totalmente asombrada por la habitación, es el tipo de cuarto que todas las adolescentes han soñado alguna vez con tener, con su banco en la ventana, una cama doble, dos escritorios y sus dos estanterías. Camino por la habitación y me paro en una puerta, lo que vendría a ser un armario, lo abro y me encuentro con un cuarto pequeño y me quedo alucinada, es gigantesco, al lado de éste, hay otro idéntico, que vendría a ser para la otra persona con la cual compartiría el cuarto, al otro lado de la habitación, se encuentra el baño, es un baño sencillo comparado con el resto de la casa, erp no deja de ser del estilo de la cabaña, sinceramente, ¡Adoro este lugar!

Bajamos al comedor donde nos espera James, el mayordomo, para darnos los horarios de comida y de limpieza, miro alrededor, está todo el mundo menos Adam, cuando termine esta "reunión" lo buscaré.



Una vez terminada la reunión, me levanto de mi asiento y me dirijo hacia donde se encuentra Sam. - Sam, necesito que me hagas un favor, ¿podemos compartir el cuarto entre las dos?

- Jo Noah... Vale, pero solo estos tres primeros días. - La abrazo, ahora me toca ir a buscar a Adam y darle la gran noticia.

Salgo de la cabaña y doy vueltas por el patio, es enorme, no tanto como el campus pero, es gigantesco. Camino un buen rato hasta que puedo ver una sombra, me acerco hasta donde se encuentra el chico al que busco o al menos, al que parece ser él, pero, una vez estoy cerca, se que no estoy equivocada y que es él.

- ¡Ei! Oye, tenemos que hablar. - Adam se tensa, da media vuelta y me mira, con los brazos cruzados.

- He hablado con Samantha, y no tendremos que compartir tu y yo la habitación, compartes cuarto con su novio, Dylan creo que se llama, seguramente ya lo conozcas de tu residencia, en fin... solo era eso. - Al cabo de unos minutos, Adam por fin responde.

- Gracias - Y se va, dejándome sola, ahí, donde antes se encontraba el, al final, no ha sido mala idea ocultarle que dentro de tres días si tendremos que compartir el cuarto, espero que no se lo tome demasiado mal cuando sea el momento, desde que pasó aquello, ya no hemos vuelto a hablar ni a vernos, nos evitamos todo lo que podemos. En mi defensa diré que me pilló desprevenida y que no puedo negarlo pero, me gustó, y eso, no lo sabe nadie.

Vuelvo a la cabaña y la cena ya esta servida, nos sentamos a cenar y empezamos todos a hablar de la familia, de los amigos, de antiguos institutos... de todas nuestras vidas en general, pero yo no puedo decir nada, mi familia me ha abandonado, es como si no les importara, no se nada de ellos desde que me trajeron aquí, y tengo que decir que, desde entonces, mi vida es mucho mejor, pero... no puedo contarselo a nadie, no quiero que sientan pena o lástima por mi.

Save Me #Wattys2016¡Lee esta historia GRATIS!