Hoy me iría, saldría de esta mierda, no estaría secuestrada.

Camine con Richard por los pasillos, se detuvo en al frente del ascensor, presiono el botón, minutos después este se abrió y entramos en él. Estaba ansiosa por llegar a mi casa y bañarme, no me había duchado en tres días y odio el olor a sudor. Llegamos al primer piso, salimos del viejo edificio y nos dirigimos hacia un carro, tuve que subir atrás con los dos hombres que supuse que eran guardaespaldas, Richard va de copiloto, y otro guardaespaldas conducía. 

Media hora luego, habíamos pasado por todo el trayecto de la dirección que me dijo, el cartel de Coca Cola, la otra vía, ahora nos encontrábamos en la estación del aeropuerto abandonado, era grande, no era un aeropuerto, era de esos lugares donde están los aviones, tan solo estaba un avión pequeño ahí, el resto estaba vació, tan solo estaban habían unos cuartos de mantenimiento, eran las 1:58 de la tarde, lo que más quería era que ya llegaran los chicos.

Los chicos llegando tarde desde siempre ¿no? Llegaron quince minutos después de lo debido.

 —el dinero. —dijo richard quien estaba cruzado de brazos, estábamos a mitad de la estación, yo, Richard y los guardaespaldas, frente a mi estaban los chicos, con Ashton, claro.

—Aquí está. —dijo Ashton, estiro su brazo, mostrando un bolso.

—cuéntalo. —dijo Richard al guardaespaldas que conducía.

Este tomo el bolso y saco los billetes, los contó, tardo minutos en ello, minutos de silencio, minutos que parecían horas para mí.

—Está completo. —dijo cuando termino de contarlo.

—Ve, joey. —dijo Richard, el guardaespaldas me soltó.

Corrí hacia Calum, lo abracé con todas mis fuerzas. Tres días que fueron como un año para mí. Sus brazos me rodearon.

—ya está. ¿Me dejaran en paz? —le dijo Ashton a Richard.

—por supuesto, pagaste la deuda, Irwin. —respondió él.

Ashton dejo salir un suspiro de alivio.

—pero más de un año después ¿no es así? —dijo una voz desconocida, me gire para ver de quien provenía, era un señor que no conocía.

—padre ¿Qué haces aquí? —dijo Richard.

Oh no.

Su padre no.

— ¿no puedo venir a ver cómo termina la deuda de unos de mis favoritos? —dijo él, no se dé donde salió. —Irwin, unos de los más importantes. —dijo mirando a Ashton. —que mal que ya no está.

—Vámonos. —dijo Ashton volteándose hacia nosotros.

—¿no quieres charlar, Ashton? —dijo de nuevo el señor.

—No, me largo, ya pague la maldita deuda, no tengo nada más que hacer aquí. —dijo Ashton, jamás lo había visto tan furioso como estaba ahorita. —vamos. —Ashton empezó a caminar hacia la salida nosotros los seguimos, antes de llegar habían más guardaespaldas, nos impedían salir.

Esto no me está gustando para nada.

— ¿Dónde vas Irwin? —dijo acercándose a nosotros.

—¡ya tienes el jodido dinero! ¿Qué más quieres de mí? —dijo Ashton con rabia.

—¿y tu madre Ashton? ¿Cómo ha estado? —respondió burlándose, cada vez estaba más cerca.

—dime de una buena vez que quieres. —dijo Ashton ya harto.

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