Capítulo 1

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B/N

Abrí los ojos. Todo era gris, y era tan precioso que parecía imposible. Nunca había imaginado que el mundo fuera tan bello en escala de grises. ¡Qué endemoniados eran los colores, cómo nos engañaban!

Miré al doctor, que me preguntó con una sonrisa en la cara:

-¿Qué tal? ¿Qué ve?

No supe responderle más que con un grito de júbilo. Reí, reí alto y fuerte. Seguro que todos los que se encontraban en la sala de espera contigua estarían extrañados de escuchar a alguien reír tan fuertemente en un hospital. Pero no cabía en mí de gozo. La operación había sido un éxito. Por fin me había librado de los colores. Por fin veía el mundo como era de verdad.

-Es... fantástico -susurré, sonriendo abiertamente al doctor-. Me duele un poco la cabeza... -dije mientras movía mi mano hacia el punto donde me dolía. Pude notar el tacto de una venda que me impedía llegar a mi calva.

-Es mejor que no se toque la cabeza hasta que la piel haya cicatrizado -dijo el médico-. Notará algunos dolores en la cabeza y es probable que tenga pequeñas pérdidas de memoria a corto plazo durante unas semanas. Aléjese de los ruidos y procure no sobresaltarse demasiado durante unos días. Ah, y pronto volverá a crecerle el pelo, no se preocupe.

Sonreí mientras asentía.

-Quiero... quiero probar algo. ¿Tiene algo rojo y verde por ahí?

El doctor cogió un par de rotuladores de la mesa y me mostró los tapones de ambos. Para mí los dos eran grises, aunque uno de un gris algo más oscuro que el otro.

-Este... este es el verde -dije señalando uno de ellos, el más claro-, ¿verdad?

El doctor asintió con un movimiento de cabeza.

-Pronto aprenderá a distinguir la verdadera esencia de los colores. Bueno, de la ausencia de ellos. Aunque al principio todo le parecerá gris, excepto el blanco y el negro, no tardará en diferenciar toda la gama cromática... que para usted es la escala de grises. Quiero que venga a verme un par de veces al mes durante los próximos dos meses para hacer un seguimiento de su desarrollo. Y pase la semana que viene para que le quite los puntos. Mi secretaria le dará una cita. Ha sido un placer realizarle la operación. -Me dio la mano, una mano de película antigua, grisácea-. Que tenga una feliz semana.

Cuando salí de mi habitación, empecé a darme cuenta de lo absurda que era mi situación en ese momento. Era un inexperto en el arte de ver. Todo me parecía nuevo y, al mismo tiempo, conocido. Me sentía como en una película en blanco y negro. Miré mi ropa: mi camiseta blanca seguía siendo blanca, mis vaqueros azules eran en realidad grises, mis zapatos marrones eran de un gris más oscuro. Qué bonito era verlo todo como con el filtro de blanco y negro de Instagram. Mi vida se había convertido en una película.

Me dirigí a la mesa de la secretaria. Era una rubia de ojos azules muy guapa. En blanco y negro era más guapa aún, con esos ojos grises ahora, el pelo casi blanco, la blusa blanca...

¿Cómo vería el color del pelo de Julie? Julie es mi novia, la pelirroja más guapa del mundo. Y en blanco y negro la vería mucho más guapa. Pronto lo sabría.

-Me ha dicho el doctor que vuelva la semana que viene para que me quite los puntos de la cabeza -dije.

Ella miró la pantalla del ordenador y me preguntó si estaría disponible el miércoles. Me dio la cita. Cuando me despedí de la rubia me di cuenta de que los colores, en realidad, no eran tan necesarios. Sería fácil vivir en blanco y negro. No en vano, ¿no era así como veían los perros?

Al salir a la calle, la luz del sol me cegó. Tuve que taparme con la mano para poder ver a mi alrededor antes de acostumbrarme a la luz. Y fue mágico. Los árboles, grises como en una foto de Navidad de la época de mis abuelos; las personas, todas serias con sus ropas grises, blancas y negras; los edificios, los coches, las aceras grises, la negra calzada... los semáforos. Siempre me han llamado la atención los semáforos. ¿Por qué se optó por usar luces de colores para señalizar el tráfico en vez de utilizar diferentes formas? Un cuadrado para detenerse, un triángulo para frenar y un círculo para pasar sería un método más efectivo que el de los colores y evitaría cientos de accidentes de tráfico.

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