Capítulo 37

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Un pasado olvidado

Naraku cuando sintió los labios de Elizabeth sobre los suyos se sorprendió por unos segundos, pero luego reaccionó y notó que sus labios estaban demasiado calientes, así que le apartó, para tomar su frente de inmediato con su mano.

-Estas hirviendo- Confirmó su alta fiebre con preocupación.

¿Cómo no pude darme cuenta antes?

-Lo se, pero esta fiebre me da el valor de declararme- Soltó una rosa tonta antes de estar apunto de caer sobre Naraku al sentirse aún más débil.

-Te llevaré a casa- Se levantó como pudo luego de agarrarla, y la cargó estilo nupcial.

-No, no quiero ir a casa- Habló en cuanto sintió que él comenzaba a caminar con prisa- No... quiero... ¡Sólo quiero estar contigo! No me obligues a ir- Se aferró a la camisa de él, y Naraku sonrió al darse cuenta que aún estando en ese estado, la niña era luchadora.

-Animalito, te prometo que pasaremos todo el tiempo que quieras juntos cuando te recuperes- Ella negó con la cabeza, comenzando a temblar.

-No quiero sólo eso...- Él la miró confundido, pero luego entendió.

-Y te prometo, que te haré mía como deseas- Ella sonrió en respuesta, y lentamente cerró los ojos.

Y cuando eso pase, cuando estemos juntos, se que te rompere el corazón, criaturita...

......

Kagome salió de la ducha luego de volver en sí, y regresó a su cuarto para encontrarse con cosas rotas tiradas en el suelo. Entonces fue allí cuando comenzó a llorar de culpa y arrepentimiento, pero pronto su llanto comenzó a cesar cuento sintió unos fuertes brazos abrazarla por detrás.

-Lo siento tanto, soy tan estúpida- Se disculpó de inmediato cubriendo su rostro con sus manos- Debo aceptarte tal como eres y eso implica aceptar tu largo y perturbador pasado. Pero debes entender que el descubrir algo nuevo de ti, me aterra, porque no se que me enterare- Sesshomaru lentamente la dio vuelta para sacar sus manos de su rostro.

-Existen cosas de las que me odiaras, aborreceras, y luego temeras de mi pasado- Entrelazó sus manos con las de ella- Pero...- Apretó suavemente sus manos- Aún así siempre deseare que te quedes a mi lado, que jamás me dejes aunque sea el ser más despreciable que pudiera existir en esta tierra, porque me enamoré de ti sin tener intenciones de hacerlo- Las lágrimas de Kagome continuaron cayendo, pero estas fueron lágrimas de alegría.

-También te amo, Sesshomaru. También deseo estar a tu lado junto a nuestra pequeña niña que lo que más necesita en este momento es a su familia unida. Y prometo que ya no me importará lo que hayas hecho antes de conocerme, todos tenemos un pasado oscuro, incluyéndome- Se acercaron y sus labios se unieron un segundo con un casto beso- Lo siento- Susurró sobre sus labios.

-Ya no importa- Le restó importancia a su disculpa- Sólo quiero que te vuelvas a poner esto- La soltó para buscar en su bolsillo el anillo que ella anteriormente le había entregado. Kagome río un poco al ver que él agarraba su mano izquierda para volver a colocar el anillo en su lugar.

-Gracias por rendirte- Agradeció el hecho de que su esposo no se fue después de su discusión.

-Jamás lo haría- Kagome le sonrió al ver esa dulce mirada en él, aquella que le regalaba cada vez que podía, aquella que le mostró del día de su boda.

Nuevamente se acercaron para volverse a besar con amor, luego de abrazarse con cariño, sin embargo Sesshomaru frunció el ceño al presentir algo, su bestia le gritaba en su interior.

......

Naraku conducía a una velocidad considerable pero rápida, pasándose aveces las luces en rojo, y en ese momento agradecía que la policía no lo quiera parar por eso. Elizabeth se había desmayado después de que le abrochara el cinturón, así que aún más preocupado decidió llevarla directamente a un hospital, tomando un atajo bastante conveniente. El hospital más cercano estaba bastante lejos de donde estaban a decir verdad, pero cerca de la mansión.

Todo iba bien, ningún obstáculo se le había cruzado en el camino, y por suerte ya estaba bastante cerca de llegar a su objetivo, pero la paz no duró demasiado cuando dos autos negros se cruzaron en su camino de repente, bloqueandole intencionalmente la calle. Naraku con el ceño fruncido frenó el auto de golpe, y luego miró a Elizabeth, la cual aún estaba con los ojos cerrados. Luego suspiró en cuanto vio salir a varios hombres con armas del auto acompañados por una mujer de ojos rojizos iguales a él.

Odiaba tener que luchar cuando estaba con Elizabeth, pero para su suerte ella no lo sabría, y estaría segura dentro del auto, donde el vehículo era a prueba de cualquier tipo de balas y tenía vidrios polarizados.

-No sabía que Sesshomaru le pondría un patético protector humano a su adorable hija- Se burló la mujer entre aquellos hombres armados.

¿Protector humano? Se preguntó al darse cuenta que ella no tenía idea de quien era él. Además esa mujer sabía quien era Sesshomaru, así que luego lo llenaría de preguntas, algunas innecesarias sólo para molestarlo.

-Disparen. La barrera la protegerá- Ordenó sin compasión, sin saber que apenas le haría unos rasguños al auto, aún así Naraku quiso salir con molestia, pero antes de poder abrir la puerta y que los disparos comiencen, un látigo verde lanzó por los aires a la mayoría de los hombres, y luego el semidemonio atónito pudo ver como Sesshomaru aparecía frente a su auto y le disparaba sin piedad a los que  quedaron vivos, sin embargo dejó a la mujer vivir- Sesshomaru...- Susurró sorprendida viendo el baño de sangre a su alrededor.

-Deja los juegos, Kagura- Levantó su arma contra ella, así que sin tener opción decidió usar su poder si es que lo necesitaría, aunque lo dudaba al tratarse de Sesshomaru.

-Podrás herirme, pero esto no acabará- Se enderezo tratándose de verse fuerte aunque tenga un arma apuntandole a su cabeza.

-¿Qué demonios está pasando aquí?- Salió del auto con gran confusión en su rostro.

-Que te importa, humano- Respondió antes de cruzar mirada con él, luego de hacerlo su expresión fue una de miedo y horror- Tú...- Susurró, dando un paso atrás al escuchar su risa cínica una y otra vez en su mente, esa risa que jamás había olvidado al recordarla con temor.

-Kagura, ¿Por qué retrocedes?, ¿Aún me tienes miedo, monstruito? O será que... sabes que tengo tu corazón en mis manos a pesar de los años- Tuvo una alucinación que él le decía aquellas palabras.

-¡Alejate de mí!- Gritó asustada, para luego desaparecer con el viento, dejando a ambos hombres con el ceño fruncido.

-¿Me lo dijo a mí?- Preguntó al no entender que había sucedido, ganándose una mirada enojada del daiyokai- ¿Por qué me miras así? ¡¿Qué hice ahora?! Ni siquiera se quien es- Trató de defenderse, pero Sesshomaru simplemente guardo su arma y se acercó al auto.

-Te dije que no salieras con ella- Se refirió a Elizabeth con reproche- Entra al auto. Ahora- Ordenó entrando al auto, en el asiento del conductor.

-Pero es mi auto- Se quejó en voz baja, subiéndose al asiento de atrás con molestia.

Aunque toda la situación hubiera vuelto a la normalidad al poco tiempo, Naraku no pudo evitar pensar quién era la mujer que huyó al temerle. Al mismo tiempo Sesshomaru comenzaba a pensar que Naraku debería alejarse de Elizabeth por el bien de ambos, más por el de su hija, porque después de todo, ese híbrido seguía siendo un extraño al tener un pasado que ni siquiera él recordaba.

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-Eliset.

Protector demoníaco |Sesshome|Donde viven las historias. Descúbrelo ahora