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Recostada en la cama recordé el paquete.
—¿Éxtasis?, genial— no quería probarlo a menos que estuviese en una fiesta o viendo alguna película psicodélica.

La dejé de lado.

Navegando en instagram, salió en el inicio una foto de River con su novia Bella.

¿Por qué no? Pensé.

Me probé mucha ropa.
Para al final elegir un vestido de flores corto con botones, suelto y los tenis de siempre.

Tomé el cabello en una coleta y listo.
—Iré a casa de leah— le dije a mi hermano. —Su madre nos hará la cena—

—Bien— sonrió. —Le diré a mamá —
—me llevaré el auto— dije.
—no lo creo, pero puedes ir en la patineta o en bici— dijo sin preocuparse.
—¿Por qué?— pregunté un poco molesta.
—es menos probable que mueras si vas en bici que en auto— dijo.
Negué. Iba a debatir pero no quería que arrepintiera de haberme dejado salir.

Salí y tomé la bici.
Conduje hasta la casa de River, no estaba lejos. Vivíamos cerca y por eso siempre estábamos juntos.
Llegué. Metí las manos en el buzo.
Recordando que tenía las 4 pastillas que Jordan me había dado.
Había chicos del instituto por todos lados.
Por suerte todos estaban en sus asuntos.
La música se tornó más fuerte cuando entré.
Las luces eran de colores.
Varios chicos me reconocieron y me saludaron.
—Hey, Robbin!— dijeron varios a los que no conocía.
Los saludaba igual.
La mayoría sabía que me había ido a un curso en Italia de capacitación en idiomas.
Me encontraba en la barra de bebidas.
—Hola cariño— dijo alguien detrás mio.
—¿Shawn?— pregunté. —¡No puede ser! Estás aquí — dije con emoción.
Era un viejo amigo, eramos la triada junto a River pero Shawn se fue a estudiar música a Nueva York y había hecho algunos proyectos.
Lo abracé.
—¿cuándo volviste?— pregunté. El no dejaba de abrazarme.
—Unos días pero no estaba seguro de si me iba a quedar así que no dije nada hasta ahora— llevaba tanto tiempo sin hablar con alguien.
—Robbin— dijo la voz en particular.
Me separé de Shawn y me dirigí a River.
—Viniste— dijo.
Me encogí de hombros. —No sé si haya sido una buena idea— dije.
—Hey— se quejó Shawn.
Sonreí.

—¿Les parece si tomamos una ronda de blues?— preguntó River
—Adelante Dude— respondió Shawn.
—Yo...no— dije
—Vamos, yo te cuido— dijo Shawn.
No lo pensé mucho.
—Bien— dije.
River se alejó para ir al sitio más cercano al chico que estaba atendiendo el minibar se su casa.
—Tienes que contarme todo lo que pasó en estos meses— dijo Shawn
Asentí.
River volvió con la bebida y los tres tomamos al mismo tiempo.

Luego de eso comenzaron a tontear.
Yo los observaba sonriendo a veces.
Esto solo era una copia de lo que podría ser la amistad.

Durante la noche me sentí diferente.
No necesitaba el éxtasis.
—¡El éxtasis!— pensé.
Lo dejé en mi bolso hasta encontrar una oportunidad.

Me la estaba pasando bien.
—Ya vuelvo, Bella me está llamando—
Su novia no vivía en la ciudad y eso lo unía más a ella.
—¿Tu también tienes a alguien?— preguntó Shawn.
—No, por favor— dije. El suspiró y me abrazó.
—¿Qué hay de esa famosa con la que te relacionaron? — pregunté.
—He decidido hacer lo que quiero este verano— suspiró.
Asentí.

De un momento a otro terminé sentada entre un montón de chicos en el sillón de la sala mientras otros hacían mejores cosas.
Shawn había desaparecido
Metí las manos en el buzo. Éxtasis.
Alguien más hubiese gritado eureka.

Me resistí un momento pero todo se jodió.
Forcé la vista, Shawn estaba con una chica rubia.
Con una sola mano abrí y tomé una pastilla.
La coloqué en la lengua.
Me recargue más sobre el sofá como si este se fuese a caer.

Cuando menos lo pensé había un chico a mi lado acariciando uno de mis senos.
No se supone que el éxtasis me haga sentir así.
—Oye, amigo— intenté quitar su mano de mí.
El chico intentó besarme.
Todo pasó tan rápido.
Alguien había jalado al chico y yo seguía sin poder moverme bien.
—Oigan— traté de decir pero los gritos de euforia y la música no ayudaban. Estaban peleando ahora.
Alguien me levantó con fuerza.
—¿Qué ocurre?— dije apenas salimos al patio donde estaba ocurriendo todo.
Era Shawn. Me sentó sobre el césped.
—Ese maldito seguro te drogó — me dio de su botella de agua.
—No...— intenté decir que no me había dado nada.
—¿Qué ocurre?— pregunté intentando obtener respuestas.
—River está dándole una paliza.— mi subconsciente reaccionó.
—¿Qué? — dije. —Tienes que separarlos— pedí con preocupación.
—Tranquila, no se ve que vaya a pasar algo más — respondió mirando hacia ellos. No podía ver nada porque la figura de Shawn estaba puesta a propósito ahí.
De repente se escuchó que todos comenzaron a dispersarse.

Y yo sentía más sueño.
Hasta que perdí el conocimiento.

Cuando logré recuperarlo escuché que Shawn y River discutían.
—Es lo que debemos hacer— dijo Shawn molesto.
—No, no podemos llevarla, su madre la matará — dijo River.
—entonces esperamos a que eventualmente sufra una sobredosis— dijo Shawn aún más molesto.
—no creo que ocurra y si ocurre la llevaremos pero hay que esperar—

Intenté abrir los ojos pero era lo más difícil.
—no, a casa no— dije.
sentí como dos cuerpos se acercaban a donde estaba.
—Traeme agua— dijo River.
Cuando menos pensé estaba bebiendo agua de una botella.
Ahora podía apreciar a los dos chicos y unos cuantos acompañantes.
Me estaba recuperando.
—¡Dios! ¿Qué rayos estabas pensando Robbin?— dijo River cuando me notó calmada.
—Lo siento, no se supone que debía pasar esto— dije con toda la culpa del mundo.
—¿Tu tomaste la droga?— preguntó Shawn extrañado.
Asentí mientras alejaba mi vista de la suya.
—Genial— dijo en el tono más decepcionado que había escuchado en meses.
—Vamos, Te llevo a mi habitación — dijo River en tono calmado.
Me tomó en brazos y caminó conmigo encima hasta su cama.
Me dejó caer.
—Lo siento tanto— dije apenas nos quedamos solos.
—ya pasó — dijo.
—arruiné tu fiesta—
—la verdad es que no me estaba divirtiendo mucho, tranquila— dijo sentándose a mi lado.
El silencio predominó hasta que la puerta se abrió revelando a Shawn un poco sudado —¿Te importa si me quedó esta noche?— preguntó.
—claro que no, adelante— dijo River.
Tengo un sofá aquí y una bolsa de dormir en el closet— Shawn pidió el saco de dormir y River se quedó con el sillón.

La noche pasaba.
Miré donde River y se miraba totalmente dormido.
Me levanté un poco para ver a Shawn.
Estaba despierto.
—¿Ocurre algo?— susurró.
Negué.
Hice una seña para que viniera a dormir arriba conmigo.
El subió.
Se recostó a mi lado.
—Lamento no haberte contactado en todo ese tiempo— susurré.
—Ya pasó— dijo
—Lamento no haberte dicho de mi problema— dije aún más apenada.
—River me dijo hace un rato que habías estado en rehabilitación. —
Respondió.
—Si— dije.
—¿Por qué consumiste si ya estabas bien?— preguntó.
—Has oído que *él que no aprende de sus errores está destinado a repetirlos*— dije.

El guardó silencio por unos segundos y me miró sonriendo un poco.
Me acercó a él.
—Gracias por quedarte— dije.
—También River está aquí-
Iba a decir algo en su contra sutilmente pero iba dejarlo pasar.
Dormimos así.

Robin & River Donde viven las historias. Descúbrelo ahora