Liam y Grace

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Estaba sentada sola en el salón como ya hacía una semana, rayaba las hojas de mi libreta esperando que el receso se acabara para comenzar de nuevo las clases, estaba tan concentrada en los rayones que hacia el lapicero que no me di cuenta cuando un chico se acercó a mí.

Golpeó con sus manos mi mesa lo que me hizo voltear hacia él. Fruncí el ceño preguntándome que era lo que quería y el solo respondió con una gran sonrisa.

-soy Liam. Dijo estirando su mano para que yo le saludara. contesté el saludo.

-mi nombre es Athis. Asintió y después se quedó un momento observándome con sus ojos de un tono café intenso.

-¿por qué siempre estás sola? Preguntó jalando una silla cerca de la mía en la que después se sentó.

-no...bueno es que...Me quede discutiendo una respuesta en mi cabeza que no le hiciera pensar que era antisocial.

-te he visto toda la semana. Me reí y el entendió el motivo por el que lo hacía, su mejillas blancas rápidamente se hicieron rojas y entonces volvió a formular su comentario.-bien, quise decir que has estado sola toda la semana.

-es que nadie ha querido hablarme. Baje la mirada pensando lo triste que habían sonado aquellas palabras.

-creo que eso es mentira porque yo estoy aquí. No sabía si podía confiar en las palabras de aquel chico pero en ese momento me hicieron sentir bien.

Hable con Liam hasta que el receso terminó y después hablamos en el descanso entre cada clase. Tenía un carácter tan amable y extravagante que en muy poco tiempo me sentí muy cómoda con él, nos reímos juntos muchas veces en el día hablando de cosas sin sentido.

Al final sentí por primera vez que el día había valido la pena y camine sonriente hasta mi casa. Llegué y me recosté en mi cama, me dormí rápidamente deseando que empezara el día siguiente para poder ir a la escuela y hablar con él.

Llegue al siguiente día me senté unos cuantos lugares al frente de Mía.

Aún era muy temprano es por eso que apenas había un par más de estudiantes dentro del salón. Cuando estaban casi a punto de empezar las clases llegó una chica nueva.
Se sentó detrás de mí. Era alta, muy delgada, con el cabello obscuro, con ojos pequeños y negros y una boca fina de la cual salía una sonrisa.

Tras 5 minutos de quedarse en silencio golpeó con su dedo índice un par de veces mi hombro y después yo voltee a verla.

-hola, mi nombre es Grace. ¿Cómo estás?. Hablaba como si el mundo estuviera a sus pies ( y así era).

-estoy bien, me llamo Athis. ¿Por qué es que llegaste hasta ahora? Se lo pensó un poco antes de contestar

-es que había tenido problemas para inscribirme. Por la manera en que lo dijo supe que estaba mintiendo pero no me importaba la razón.

Liam llegó un par de minutos después, se sentó al lado de mí, en cuanto dejo las cosas en su asiento se acercó a nosotras se presentó con Grace y después me saludó, nos quedamos los tres hablando hasta que las clases comenzaron.

Había estado comiendo con Liam y Grace, nos la pasábamos muy bien juntos, reíamos en cada oportunidad que teníamos.

No había pensado en Mía desde aquel día en que me junte con ella pero un día pasó por enfrente de mi junto con Caín, cuando caí en cuenta de quién era ella únicamente se limitó a mirarme con menosprecio.

Caín era la típica chica que se cree popular, que piensa que si truena los dedos todo el mundo va a ayudarle pero esa realidad solo vivía en su pequeño cerebro porque allí con tantos estudiantes nosotros apenas éramos un grano de arena. Ella no era inteligente, desde que entramos de hecho la había escuchado decir un montón de estupideces en las clases.

Puede que pareciera una persona simpática y alegre pero llegando a conocerla un poco te dabas cuenta que en verdad era intratable.

Había tenido un poco de pena por ella porque la encontré llorando un par de veces en los baños, quería ofrecerle mi ayuda pero no podía porque no sentía que podía ayudarle mucho y la verdad prefería estar alejada lo más posible de ella y no entrometerme en sus asuntos.

Invite a cenar a mi casa a Liam y a Grace. Yo no tenía coche pero Liam si así que esa noche fue quien nos llevó a mi casa. Mi abuelo se había dedicado parte de la tarde a cocinar, no lo hacía muy seguido pero cocinaba delicioso, normalmente le pagaba a nuestra vecina quien cocinaba para nosotros casi todos los días.

Llegamos a mi casa esa noche y pude ver que se cuestionaban ¿por qué mis padres no estaban allí? Aun no le había contado a ninguno de los dos que ellos habían muerto y que únicamente vivía con mi abuelo, pero en cuanto lo vieron salir de la cocina supuse que se habrían dado cuenta.

-buenas noches señor. Soy Liam. Se expresó con amabilidad extendiendo su mano para saludar a mi abuelo.

-buenas noches. Contesto el

-hola. Dijo Grace sonriente.

-y ¿tu nombre es?...

-Grace. Se saludaron.

- siéntense la comida está casi lista. Se retiró hacia la cocina de vuelta y salió unos pocos minutos después con la cena.

Acabamos de cenar y como ya era tarde Liam se ofreció a llevar a Grace a su casa de vuelta. Él de hecho vivía a unas cuantas cuadras de donde yo vivía y Grace vivía cerca de la escuela.

Durante las próximas noches Liam me hizo la propuesta de llevarme a mi casa, no acepte al principio pero después fue tanta su insistencia que termine por decirle que sí.

Así que cada noche al salir de la escuela nos íbamos juntos, él me dejaba en mi casa y después se iba a la suya. Normalmente cuando aparcaba afuera de mi casa nos quedábamos alrededor de 10 minutos hablando antes de que yo me despidiera, entonces él se bajaba del coche y me acompañaba hasta la puerta de mi casa.

Sin Condiciones Solo DestrúyemeWhere stories live. Discover now