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Todo empezó hace unos meses...

Regreso a casa después de un intenso día de clase, me presentaré, todo el mundo me llama y me conoce con un diminutivo, Noah, mi nombre en realidad es Ainoah Davis, es un nombre de mujer vasco, concretamente proviene de una localidad homónima situada en el País Vasco Francés, me considero una chica solitaria, siempre he creído que mi vida es mucho mejor sola, soy de estatura baja y normalita, es decir, ni muy gordita ni muy delgada, vamos, normal.

Cuando el autobús escolar llega a mi parada, que está justo delante de mi casa, me dirijo hacia el conductor y me despido, se abren las puertas y bajo del vehículo, esto lo hago desde el primer día de clase hace como unos 3 o 4 años, la primera vez que cogí el autobús, el conductor fue muy amable conmigo, por lo que, el hecho de saludarle me parece una forma educada de agradecer.

Vivo en una casa que desde fuera parece bastante grande pero, cuando entras, te das cuenta de que en realidad es muy pequeña, tiene su salón, su cocina, dos habitaciones y dos baños.

Entro en casa y me encuentro a mis padres sentados en los taburetes de la cocina. Mi padre me hace un gesto con la mano diciéndome que me acerque y me siente, yo asiento con la cabeza y me dirijo hacia donde me ha dicho, en medio de ellos dos, mi relación con mi padre es bastante buena, nos llevamos bastante bien, pero no sabemos gran cosa el uno del otro, él dice que nos parecemos mucho, ¿de alguien tendría que haberme parecido, no?, creo que tiene razón, mi madre, en cambio, ahora mismo me mira con cara de pocos amigos, nunca nos hemos llevado muy bien pero... Es mi madre así que, nuestra relación es esa, de madre a hija, nada más, yo no le cuento mis cosas y ella no me cuenta las suyas, somos una familia un poco extraña e independiente.

- Papá, ¿Qué pasa? - mi padre arruga la nariz y no dice nada, así que es mi madre quien empieza a hablar, eso es mala señal.

- Hija, hemos decidido matricularte en un internado, sabemos estas pasando una etapa dura de tu vida, no estudias, no tienes amigos y vas todo el dia con cara de pocos amigos, si es verdad que la escuela es bastante dura al nivel en el que estas, pero, necesitas cambiar esa actitud, debes pensar más en tu futuro y no sirve de nada que te encierres en tu habitación a mirar a la nada, nosotros no estamos casi nunca en casa y creo que te vendrá bastante bien.

- Allí tendrás una compañera de cuarto, una psicóloga que te ayudará en todo lo que necesites y clases de las asignaturas que más te gustan, hemos conseguido que conserves las notas de todas esas asignaturas que has aprobado para que no tengas que re-hacerlas y se te haga muy pesada la estancia. - No doy crédito a lo que estoy escuchando ahora mismo, eso tiene que ser una broma.

- Podrás visitarnos durante las fiestas de navidad, y si te va bien el año, te dejarán pasar el verano aquí, con nosotros. - vuelvo a mirar a mi padres esperando que me confirme con al menos una mirada que lo que me están diciendo es una broma, pero sus ojos, para mi sorpresa, se vuelven brillantes y se llenan de lágrimas, por lo que me da por mirar a mi madre, quien no muestra expresión alguna.

Me quedo callada esperando que continúen hablando pero no dicen nada más, yo no quiero esto, no estoy así porque no quiera, no tengo la culpa de no tener la atención que necesito, además, nunca he sido alguien normal, siempre me han dicho que soy más madura de lo que debería, que he crecido antes de lo previsto y que ellos no quieren que les odie nunca por tratarme diferente a como los otros niños son tratados por sus familias, cosa que nunca me he creído.

Esto no es algo que yo esperara, han tomado una decisión sin hablar antes conmigo, no tienen ni idea de que pienso yo al respecto, y creo que soy lo suficientemente mayorcita para tomar mis propias decisiones.

¡Esto no es justo!

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