Capítulo 11 - Primera experiencia en Grand Theft Auto (GTA) (En edición)

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Solamente pensé en mi y en lo que mis decisiones podrían causar. Diego, en cambio, se había preocupado por mi, noches durmiendo en ese sofá incómodo... por mi.

Estaba avergonzada de lo que había hecho. ¿Por qué, al menos, no hablé con él? No quería mirarlo a los ojos, pensaba que estaba enfadado conmigo, pues todo derecho tenía.

Saqué de la heladera todo lo necesario para preparar nuestros desayunos. No le hablé ni lo miré durante todo ese tiempo, su mirada me penetraba la espalda.

Sabía que no se iría de la cocina, sabía que me dejaría mi espacio y no forzaría a que hablara. Sabía que él era más inteligente que yo; sabía que él me conocía. Solamente... lo sabía.

Me senté en la mesa circular, en frente de él. Le colqué a De-de su desayuno y esta comenzó a comer tranquilamente.

Cuando tuve la suficiente valentía para levantar los ojos, me volví a acobardar al sentir su mirada oscura. No era un oscuro feo, ya que la mayoría de las personas prefieren un color claro en los ojos. Era un oscuro misterioso, un oscuro hermoso, penetrante y curioso.

- Lo... lamento- susurré sin volver a animarme a observarlo.

Un par de minutos de silencio pasaron. No lo observé, pero sabía que me miraba, lo sentía. Mi pequeña tampoco habló ni hizo sonido alguno, se limitó a comer en silencio.

- No tienes por qué pedir disculpas.

No levanté la mirada al escucharlo. Continué con la mirada en la comida. Detestaba saber que él se mereciera algo mejor que yo.

- Me quedé aquí por que quise, no por que debiera. ¿Lo tienes presente, no?

Allí levanté la cabeza, con el poco orgullo que me quedaba. Tal vez me debería haber quedado un poco más en cama.

Lo observé y me pregunté: ¿qué podré ofrecerle yo, a este chico? Llevamos tres meses de pareja, y no lo hemos hecho. Hemos compartido besos, por supuesto. Pero nada más de segunda base.

Se que él no me forzará a llegar a cuarta base, pero... pero se que para una persona es importante el sexo, aún más cuando se esta en pareja.

No digo que nunca valla a tener sexo con él, pero... solo digo que aún no estoy lista. Aún no lo estoy y no se que es lo que me va a preparar. Por que si tener una hija no me preparó, no se que lo hará.

- Lidia, lo sabes, ¿no?

- Supongo- murmuré.

Extendió el brazo, lentamente, por enzima de la mesa y su mano tomó la mía con cariño. Masajeó mis nudillos unos segundos antes de hablar.

- Eres importante para mi- sabía que hablar sobre sentimientos era difícil para él-, y siempre estaré para ti. Se que hay una historia que yo no conozco detrás tuyo. Aun que me sentiría alagado de saberla, quiero vivir el presente junto a ti, no el pasado.

Definitivamente, él era mucho más inteligente que yo.

- Te quiero Lidia. Te quiero a ti y a Sandy.

Observé a mi pequeña la cual mordía su puño concentrada en un punto vacío.

Volví mi mirada a Diego y pensé en la respuesta. No quería decirle a Diego "te quiero también". No por que fuera una mentira, yo le quería y mucho. Solo qué, si yo le decía "yo también", parecería por compromiso. No quiero decirle "te quiero", por compromiso.

Sonreí sin mostrar los dientes y llevé su mano hasta mis labios, besé su dorso y lo bajé para tomar su mano correctamente. Entrelazamos los dedos y nos quedamos así por un momento.

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