Capítulo 11 - Primera experiencia en Grand Theft Auto (GTA) (En edición)

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En un principio, debo aceptar que creí que era el fin. Exagerada, como siempre, imaginé que todo acabaría y que arruinaría la vida que he creado para mi y para mi hija.

Pasé tres días encerrada en mi habitación sin querer comer, imaginándome una vida sin lo único que había pedido. Mis pensamientos eran extremistas, creía que todo acabaría.

Debo aceptar, que fue una de las primeras veces en donde no comí por un gran tiempo. Cero que no comí por un día entero, eso es mucho para mi.

Lola se escabullía por mi puerta, abriéndola con dos horquillas, y me daba comida frita o golosinas para que el dulce me quitara el ánimo de perro que tenía.

Pero negaba a comer, y quería estar sola; aún así Lola continuaba forzándome. Al final, acabé comiendo para que mi amiga dejara de molestar.

El primer día de mi encierro, en todos los canales de chismeríos se hablaba de mi. No me sorprende que Keith esté bailando por la públicidad gratis de su cliente.

El segundo día, aún mi cara aparecía en la televición; pero no en tanta cantidad como el día anterior. Me sorprendió que nadie me halla delatado, alguien del trabajo o algo. Todos ven los canales de chismeríos.

Adam llamaba mucho, al principio, pero Lola lo insultó un poco para que dejara de molestar; así dejó de ocupar nuestra linea telefónica. Cuando vuelva al trabajo le debo una gran disculpa y una explicación.

El tercer día, otro chismerío nuevo estuvo en todos los canales de telvición. Todos se olvidaron de que alguna vez existí. Eso fue más que un alivio para mi.

Creo que el chismerío que me opacó fue sobre que a una de las hermanas Kardashian se le rompía una uña.

Al final, el cuarto día, decidida, me levanté de la cama y fui directo a la ducha. No me había bañado en tres días. No se como aguanté mi olor.

De-de si se había bañado, ya que Lola se la llevó un par de veces al día para que no esté en la mismas condiciones que su madre.

Después de una ducha caliente y a, supuestamente como dice el jabón, "oler a kiwii y jazmín", salí de la habitación.

Salí con mi pequeña en brazos, ambas vestidas para comenzar un nuevo día. Digamos que hasta me vestí para impresionar, después de tres días de miseria no quería salir en bata y pantuflas.

En la cocina, Danny, Diego y Bruce desayunaban hablando casi en murmuros, logré escuchar algo de la conversación antes de que me vieran.

- Tienes huevos de oro, hermano- le dijo Bruce a Diego.

- ¿A que te refieres?

- Creo que nunca esperé a una mujer cinco segundos, siquiera- hizo una pausa mínima-. Todas tienen que estar al rítmo de Bruce.

- Que no se te pegue la estupidéz, Diego- bromeó Danny.

- Tranquilo que no- escuché una risa de Diego.

Bruce alzó la cabeza encontrándose conmigo y De-de.

-Hey, Lidia, De-de.

La pequeña le sacó la lengua y comenzó a jugar con su vestido. Diego alzó la cabeza con una sonrisa de costado. Danny sonrió observando a Diego y dijo:

- Me alegro que no te murieras en tu cueva, Lidia- me guiñó un ojo y se marchó con Bruce a rastras, el cual protestaba por no haber acabado su desayuno.

Coloqué a De-de en su silla alta para comer y sin mirar a Diego directamente. Me sentía egoísta, Lola me había mencionado que Diego había dormido en el sofá durante las cuatro noches.

Cómo Ocultar un Secreto a Todo el Mundo © HISTORIA COMPLETA (En edición)¡Lee esta historia GRATIS!