"¿Estás molesto?"

"¿Qué haces aquí?" la corto sin responder su pregunta. Ella solo lo miro de arriba a abajo, detallando cada parte de él.

Ashton sonrió descaradamente y ella se quedo viendo un punto muerto.

"Nada" respondió sin pensarlo mucho "¿Y tú?"

"Nada" se burlo él, Almendra le dio un pequeño empujón y el chico solo rio.

Almendra comió otra oreo y le ofreció una a Ashton, se estaba quedando sin galletas, pero había algo en aquel chico que la incitaba a compartir.

Sus jeans rotos colaban el frio de la noche en sus piernas.

Sin darse cuenta solo quedaban ellos dos solos en el transporte público.

"¿Alguno de ustedes va a algún lugar en específico?" pregunto el conductor irritado, era tarde y ellos no se bajaban en ninguna parada.

"No." respondieron ambos al unisonó.

Almendra se giro a verlo de nuevo, quizás tenían mas en común de lo que ella pensaba. El autobús siguió su camino, aunque ellos no iban a ningún lado en particular.

Ashton saco su yesquero y lo encendió, admirando el fuego que desprendía.

"Trastorno de ansiedad generalizada" dijo ella de la nada. "Las oreos y los paseos nocturnos tienden a calmarme." se explico sin más.

Ashton sonrió. "Te entiendo perfectamente."

"No, no lo haces." dijo suave girándose para verlo, había un extraño grabado en su cuello, parecía que hubiera derramado acuarela en su piel.

"Si lo hago." respondió devolviéndole la mirada, sus grandes ojos grises eran hermosos.

"Apenas me conoces."

"Y aun así le contaste tu problema a un extraño." sonrió con ironía.

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