Capítulo 35

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La otra mujer

Su cabello marrón se movía al compás del viento, y sus atrapantes ojos miraban al daiyokai fijamente, mientras que una encantadora sonrisa aparecía en su rostro.

-¿Qué miras?- Preguntó molesto.

-La belleza que tengo frente- Fue sincera, sin tener siquiera una pizca de vergüenza- Sesshomaru, nadie jamás superará tu belleza, y nadie jamás podrá sobrepasar el amor que siento por ti- Dijo observando cómo Sesshomaru se levantaba de la cama y se colocaba sus boxers.

-Digas lo que digas, jamás te amaré, Kagura- Respondió con su característica seriedad.

.....

El daiyokai abrió los ojos de golpe tras recordar aquello de la nada, aunque por algo volvía a vivir ese momento, además que un terrible presentimiento lo agobiaba.

Estoy seguro que esa mujer vendrá.

Tal vez sólo viajaste al pasado porque si. No tiene que significar que puede llegar a ser importante.

No, Yako. Se que ella se acerca.

¿Y qué vas a hacer?

Ya lo sabes.

Sus ojos dorados miraron a su esposa, la cual dormía plácidamente a su lado, estando tapada por una fina sábana naranja que la cubría de su desnudes.

Todo siempre será por el bien de mi familia.

Acarició suavemente el cabello de su mujer. Desde hace años le encantaba verla dormir, le brindaba la paz que siempre anhelo para su esposa e hija.

-Te amo, kagome. Tú siempre seras la única que siempre amaré- Una risa suave escapó de los labios de Kagome sin poder evitarlo- Así que estabas despierta- Habló un poco sorprendido de no haberse percatado.

-Estuve practicando para que no me descubras fácilmente- Informó abriendo los ojos para mirarlo con una sonrisa- Porque me gusta escuchar tus dulces palabras cuando piensas que estoy dormida- Lentamente se subió arriba de él- También te amo, mi primer y único amor- Le susurró sellando sus labios con los de él, sintiendo como su esposo acariciaba su espalda desnuda.

-Segunda ronda, mi dama- Pidió con voz ronca tras separar un poco sus labios.

-Segunda ronda, mi señor- Accedió dejándose llevar por la pasión.

.....

Mientras tanto Elizabeth salió de su habitación a puntillas para no hacer ruido. Sabiendo que a ese horario sus padres estaban demasiado ocupados, ya que estaba traumada cuando no podía dormir gracias a los ruidos que hacían.

-¿Tío Inuyasha?- Preguntó tocando la puerta de su habitación, sin recibir respuesta alguna, así que irrumpió dentro con confianza.

Después de que se fue, horas después regreso y tuvo una larga charla con sus padres, hasta que ellos lo dejaron regresar, aunque con la condición de que debía ser perdonado por su hija. En cambio, Naraku ni siquiera le dirigió la palabra aunque lo haya cruzado varias veces después de la discusión.

Elizabeth cuando entró no lo encontró al principio, pero luego vio como las cortinas de la ventana se movían por el viento, así que supuso que se encontraba en el balcón, para su suerte así era. Él estaba observando el jardín, pero estaba más dentro de sus pensamientos que apreciando la vista realmente.

-Te perdono- Fue lo primero en decir para hacer notar su presencia.

-No lo merezco- Ella bufo al escucharlo. Parecía un hombre completamente depresivo a comparación de lo alegre que era.

-¡No seas tonto, Inuyasha! Te estoy diciendo que te perdono. Todos cometemos errores, eso nos hace humanos. Equivocarse y aprender de su error es algo completamente normal, taisho. No seas terco- Sus palabras lo conmovieron, así que no quiso mirarla al sentir como agua salia de sus ojos- ¿Estas...- Se sorprendió al ver como una gota caía al suelo- Llorando...?- Terminó de preguntar acercándose lentamente.

-Los hombres no lloran- Tras decir eso en voz baja escuchó la risa de su sobrina.

-¿Y quién lo decidió? Los hombres tienen todo el derecho de llorar como lo hacen las mujeres. Y si es tu orgullo lo que te preocupa, este será nuestro secreto- Inuyasha finalmente la miró, dejando ver que sus lágrimas fluían sin cesar.

-Elizabeth, tienes un corazón tan puro- Susurró dejándose abrazar cálidamente por su única sobrina.

-Es que tengo demasiado amor a mi alrededor- Respondió con una sonrisa.

Pero tengo un presentimiento de que algo malo se acerca, ¿Durará mucho este amor entre familia?

......

Al día siguiente Kagome tuvo una pequeña rabieta porque Naraku se había llevado nuevamente a Elizabeth sin su permiso, tampoco tenía idea de donde la había llevado, además que Sesshomaru la había dejado para ir tras ellos.

-Si no estuviera condenada a la juventud, estaría toda canosa por su culpa- Se quejó en voz alta, recibiendo una respuesta que no espero al encontrarse sola.

-Vaya, que maldición ser joven por toda la eternidad- Escuchó la voz femenina que se burlaba.

No tuvo tiempo de reaccionar en cuanto se dio cuenta que estaba recibiendo un ataque de llenos de dagas impulsado por el viento.

¿Qué demonios...?

Su sangre no fue derramada al ser salvada por un látigo venenoso que detuvo las dagas a tiempo, y el grande cuerpo de su esposo se puso frente a ella para protegerla de cualquier peligro cerca.

-¿Qué haces aquí?- Preguntó con severidad el daiyokai al ver el cuerpo femenino a unos metros de ellos- Kagura- Entre cerro los ojos molesto.

-¿No puedo conocer a la esposa de mi amante?- Preguntó fingiendo inocencia, aunque sus ojos rojos demostraban malicia.

¿Amante...?

...................................

-Eliset.

Escanor: Dices que mis ataques no tienen efecto sobre ti, ¿Y quién lo decidió? Dices que absorbiste mi sol, ¿Y quién lo decidió? Soy el único que decide.

¡Escanor de nanatsu no taizai es el puto amo!

Protector demoníaco |Sesshome|Donde viven las historias. Descúbrelo ahora