Capítulo 33

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¿Qué es Elizabeth?

Los pies de Elizabeth se movieron con rapidez, ya que prácticamente estaba corriendo junto al híbrido de ojos rubí. Sus manos se encontraban tomadas y sus sonrisas no desaparecían. Naraku le había dicho que le tenía una sorpresa fantástica al escuchar que la pequeña humana había comenzado a tomar fotografías como pasatiempo.

-¿Estas seguro que sabes donde vas?- Preguntó por tercera vez al cruzar por lugares que desconocía.

-Completamente, animalito- Le respondió sin verla, estaba concentrado en el camino, pero luego frenó de golpe, sonriendo aun mas- Llegamos- Avisó entrelazando más sus manos unidas.

-Esto es... asombroso- Susurró encantada por el bello paisaje frente a ella.

Ese lugar le otorgaba una vista hermosa de la ciudad entera. Además que el atardecer completaba el bello paisaje. Mientras ella estaba sumida en la gloriosa vista, Naraku admiraba la belleza de la humana. Aun no podía creer que la vida le haya dado otra oportunidad en el amor.

-Puedes sacar tu cámara, ¿Sabes?- Le dijo al verla tan distraída. Ella al escucharlo reaccionó y se río tontamente al darse cuenta que tenia la oportunidad de captar ese momento.

-Claro. Estoy en las nubes- Colocó su cámara delante de ella al hablar- Tendré que alejarme un poco para captarlo mejor- Se excusó dando varios pasos atrás. En realidad lo que quería era sacarle fotografías a el híbrido, y lo logró, en todas se veía fantástico- Ven, tenemos que sacarnos juntos- Pidió con su sonrisa que lo convencía al instante. Así que sin pedirlo una vez más, comenzó a apretar el botón mientras ellos se abrazaban y sonreían con alegría.

.....

Mientras que Sesshomaru leía un libro en el sofá, Kagome caminaba de un lado a otro ansiosa, pero no le había dicho el motivo a su esposo, así que con un suspiro cerró el libro de golpe, sobresaltando a su mujer.

-¿Por qué no me dices que te sucede?- Preguntó enarcando una ceja.

-No puedo, porque es una...- Pequeños golpes en la puerta interrumpieron su respuesta- Ahí está- Avisó con una sonrisa, casi corriendo para abrir la puerta, siendo seguida por la mirada curiosa de Sesshomaru, aunque ya empezaba a sospechar quien era por el aroma a perro- ¡Inuyasha!- Exclamó feliz la sacerdotisa, abrazando al nombrado con fuerza.

-Hola, cuñada- Le correspondió con la misma sonrisa que la humana.

El híbrido perro y la sacerdotisa se habían llevado bastante bien desde que se conocieron, pero con el paso de los años se hicieron mucho más cercanos, convirtiéndose en una verdadera familia.

-Pasa de una vez- Pidió con amabilidad, observando como Inuyasha entraba con su equipaje, y eso al daiyokai lo alarmó.

-¿Qué haces en mi casa?, ¿Y por qué traes tu equipaje?- Preguntó de inmediato, apareciendo rápidamente al lado de su mujer.

-Kagome me invitó a pasar toda una semana con ustedes- Informó pasando al living.

Sesshomaru miró a Kagome con el ceño fruncido, estando totalmente desacuerdo y indignado por no saber semejante noticia.

-Sorpresa...- Susurró riendo nerviosamente al ver la mirada intimidante de su esposo- ¡Ay, ya superalo!- Elevó la voz restandole importancia al asunto, yéndose dónde su cuñado.

Tendremos una muy larga semana...

Ni que lo digas.

.....

Horas más tarde.

Elizabeth subió a la terraza al saber que su tío se encontraba en ese lugar. Había llegado bastante tarde, así que su madre en vez de regalarla, simplemente le dijo que fuera a saludar a su tío. Sin rechistar obedeció, solo que tuvo que pasar por un extraño Naraku que no quería que vaya.

-Tío Inuyasha- Saludó con calma, colocándose al lado de él, apoyándose en la pequeña pared que impedía su caída.

-Hola, pequeña- Devolvió el saludo con una sonrisa, ofreciéndole una lata de cerveza- ¿Quieres? Se la iba a ofrecer al primero que aparezca- Ella negó con la cabeza.

-No gracias. Es muy irresponsable de tu parte ofrecermela- El río un poco ante sus palabras.

-Eres mayor de edad- Se defendió mirando hacia adelante, al igual que Elizabeth.

-Inuyasha, se que esto sonará extraño, pero debo preguntarte algo- Él la miró para que prosiguiera. Había llamado su atención desde que dijo solamente su nombre, ya que usualmente lo nombraba así cuando hablaba de algo serio- ¿Alguna vez te enamoraste?- Preguntó conectando su mirada marrón con la de él.

Esa pregunta lo desconcertó por unos segundos, sin embargo no tardó demasiado en responder al pensar en su pasado y presente.

-No. Hubo una ocasión hace cientos de años que lo creí, pero no fue amor, solo fue querer- Respondió con sinceridad, mirándola con seriedad. No había esa chispa de diversión que siempre poseía, solo había honestidad- ¿Por qué?, ¿Estas enamorada de Naraku?- Levantó una ceja al haberse dado cuenta de ello hace tiempo.

-Estoy remotamente enamorada de ese hermoso ser, de eso no tengo dudas- Contestó segura, no obstante, hubo preocupación en su mirada.

-¿Pero...?- Preguntó al darse cuenta de ello.

-Pero temó que le hagan daño por mi culpa. Tantas criaturas poderosas vienen detrás de mí, y no tengo idea el por qué. Solo quiero que todos sean felices, ya no quiero temer por nadie, ni siquiera por mi propia vida- Sus ojos se volvieron llorosos- Quiero ser una chica normal que pueda enamorarse sin tener que esconderse, pelear o huir- Sollozo en silencio.

-Nosotros te daremos todo eso, solo debes confiar en tu familia, y tu protector es parte de ella- Tranquilizó abrazandola con cariño- Haremos todo lo posible para que tengas lo que mereces, pequeña- Le susurró besando su cabeza, ocultándole la mirada preocupante que tenia en ese momento.

.....

-Elizabeth debe ser protegida por todos nosotros en la batalla que se aproxima- Informó de inmediato al cruzar la puerta, entrando a la oficina dónde el trío se encontraba.

-Wow, wow. Despacio, perro. ¿De que batalla hablas?- Preguntó la araña tan confundido como los otros.

-Inuyasha, trata de ser más claro- Pidió con amabilidad, tomando la mano de su esposo, el cual estaba tenso.

-¿Qué sabes que nosotros no?- Sus palabras fueron como veneno para su hermano.

-Les oculte algo por mucho tiempo. Algo que debí contarles desde el principio en cuanto lo supe, pero creí que podría manejarlo. Me equivoque horriblemente. Lo lamento- Suspiró- Todos anhelan a Elizabeth porque sería la destrucción del mundo quien la posea. Puede ser el bien, o el mal- Pronto desespero a los tres en ese lugar al no decir que querían de la niña.

-Inuyasha- Advirtió el daiyokai con su feroz mirada.

-Elizabeth es la perla de shikon- Dijo de una vez por todas, conmocionando a la pareja y dejando sin palabras al hombre de ojos rubí.

..........................

-Eliset.

¿Se lo esperaban? Porque yo no, se me ocurrió hace poco.

Protector demoníaco |Sesshome|Donde viven las historias. Descúbrelo ahora