Capítulo 32

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Juventud

12 años después.

El caos no había terminado jamás. A medida que Elizabeth crecía, las cosas no empeoraban, pero continuaban igual, seguían anhelandola con gran codicia, y sus padres, al igual que el híbrido, no entendían el por que de la obsesión de aquella persona desconocida.

Como fue la primera vez, las pistas no servían de nada, ni siquiera tenían un nombre, menos un retrato de como era. No sabían absolutamente nada de la persona que manejaba a los demonios, aunque si sabían una mínima cosa, que era hombre. Al principio cuando supieron eso, Sesshomaru quiso ahorcar a Naraku sin razón alguna, pero este al captarlo de inmediato se defendía a gritos diciendo que esta vez él no era, y como siempre en sus absurdas peleas, Kagome junto a su hija Elizabeth,  debían interferir para que no se mataran.

Esa tarde, Kagome y Sesshomaru estaban conversando sobre cosas importantes de la empresa, mientras que Naraku y Elizabeth paseaban por el jardín.

-Por favor, Naraku. Ya tengo dieciocho años, soy completamente legal- Trató de convencerlo con una sonrisa.

-Sigues siendo una niña.  Además, el sicopata de tu padre me mataría- Desvío la mirada para no convencerse con su dulce sonrisa.

-¡Es algo normal! Todo el mundo lo hace. Papá y mamá también lo terminaron haciendo, es lo que une a las personas, ¿Sabías?- Trató de convencerlo, pero solo se ganó un ceño fruncido.

-No te llevare a beber a un bar, Animalito- Se volvió a negar, haciendo que la humana bufara.

-Eres un amargado, tío Naraku- Se quejó con las mejillas infladas.

-Pero aun así me amas, igual que tu padre- Bromeó con su característica sonrisa.

-Ya vas a empezar con tus homosexulidades- Se cruzó de brazos sin mirarlo.

-Pues lo siento por no poder dejar de amar a Sesshomaru- Nuevamente bromeó, viendo como los ojos de su amada criatura brillaban.

-¿¡Por qué no me amas a mi!?- Gritó finalmente viéndolo, pero luego se tapó la boca con sorpresa, haciendo reír al híbrido.

-Yo si te amo- Le dijo con voz suave, acariciando el cabello de ella.

-¿De verdad?- Se notó una gran emoción en su pregunta.

-Claro, eres mi pequeña sobrina después de todo- Eso la desánimo nuevamente.

-Oh, claro que si, tío- Murmuró con la cabeza baja.

Mientras tanto, Naraku sonreía sin ser visto por ella. Aveces esa mujer podía ser tan ingenua e inocente. Él la amaba más que nadie, más que su propia vida, pero sabía conservar la distancia, al menos por ese tiempo. Sentía que ella debía entender más sus sentimientos, además que si comenzaba algo con ella en ese momento sería castrado por el sobreprotector daiyokai.

....

-Entonces debemos contratar a...- Se quedó callada unos segundos, observando atentamente como el daiyokai desde su silla veía por la ventana muy concentrado- ¿Sabes qué? Creo que es momento para decirte que estoy embarazada de nuevo, ¿Qué opinas de eso, Taisho?- Preguntó con el ceño fruncido, esperando a ver su reacción, pero no hubo nada como ella sospechaba.

-Haz lo que quieras- Fue todo lo que dijo, dándole a entender que no había prestado atención a nada.

-¡Taisho!- Gritó tirando la carpeta al suelo con enfado, logrando que el nombrado vuelva en si- Es suficiente. Se que amas tanto a Elizabeth como yo la amo, pero debes dejar de ser tan sobreprotector por unos malditos minutos. Ella está bien, sabe defenderse, y tiene a Naraku a su lado- Sus palabras finales captaron más su atención que lo que había dicho antes.

-¿Son pareja?- Levantó una ceja.

-¿Qué?, ¿Estas bromeando?- Vio como el parecía que había hecho seriamente la pregunta- ¿Y qué si lo son? ¿Lo matarás o lastimaras? Él ya a hecho mucho por nosotros. La salvó innumerables veces demostrando que puede protegerla, y la ama tanto. Ella también lo ama, Sesshomaru, me lo ha dicho varias veces, pero tiene miedo de que lo quieran dañar también- Suspiró- Todo lo que quiero es que le des su espacio para amar, y no estés encima de ella todo el tiempo. Si continuas así... temo creer que ella nos dejará, y si eso pasa, yo también te dejare- Tras decir eso levantó la carpeta con todos los papeles de la empresa y se marchó de la oficina en silencio, dejando al daiyokai mucho que pensar.

Luego vio una vez más a la dulce pareja que volvían a sonreír, y con los dientes apretados, cerró los cortinas.

....

La humana al estar casi media hora en la habitación, salio de la cama y se acercó al espejo de cuerpo completo que tenia en el lado izquierdo de la cama. Luego con suavidad acarició su rostro como lo había hecho otras veces atrás, no comprendiendo el por que se veía tan joven. Cuando otros la miraban, o cuando ella misma lo hacía, seguía encontrándose con la joven asustada de dieciocho años.

No había envejecido ni un año, y eso la asustaba. Mientras que otras personas desearían ser ella, Kagome se sentía totalmente aislada, al igual que diferente.

Cuando iba a las juntas escolares de su hija, las otras madres se veían como señores mayores, tal como debía ser, en cambio ella parecía otra estudiante más. Aquellas mujeres siempre le preguntaban si era la hermana de alguna estudiante, y ella con vergüenza respondía que era su madre. Siempre odio ir a esas reuniones, nadie la tomaba en serio en esa forma, y cada vez más le costaba mantenerse con su porte intimidante para poder ser tomada como alguien adulta.

-No lo comprendo- Susurró con los ojos llorosos, viendo como su esposo aparecía detrás de ella y la abrazaba con amor, finalmente dándose cuenta de su error y yendo por su mujer, encontrandola por segunda vez de esa forma tan entreticedora- Solo quiero ser una parte materna para ella, en cambio parezco su hermana. ¡Quiero ser normal!- Golpeó con fuerza el espejo, rompiendolo en pedazos, y lastimamdose un poco en el proceso.

-No hace falta tener que verse adulto para que te vea de forma maternal. La crianza, amor, y enseñanza es lo que te convierte en su madre, y ella lo sabe- Explicó escuchando los sollozos de su mujer. Lentamente alejó el puño de ella del espejo, y acarició sus nudillos con cuidado de no tocar lo lastimado- Kagome, eres la persona mas normal que he conocido en mi vida aparte de Elizabeth- Eso terminó por romperla. Solo él sabía cómo reenconfortarla de esa forma. Con el tiempo había aprendido junto a ella.

.....................

-Eliset.

Les dije que no faltaba nada para que comience el drama.

Protector demoníaco |Sesshome|Donde viven las historias. Descúbrelo ahora