Miércoles, 26 de octubre.
(Día anterior a mi fiesta de cumpleaños).

06.20 AM.

• Recuerdo con absoluta claridad aquella mañana gris de octubre, cuando los rayos dorados del sol eran absorbidos por las gigantes nubes cúmulo nimbos que, anticipaban la venida de una desvastadora tormenta eléctrica

Honestamente ya no lograba soportar la tentación que me produjo al imaginar en el pastel de chocolate que Jane me tenía preparado. Ella me confesó que se sentía muy orgullosa de mí, por haber recapacitado y aceptar ser parte de su vida y de su familia.

Durante el transcurso de aquellos meses en la que estuve amordazada a la depresión, Jane se mantuvo firme e inquebrantable a lado mío, como un roble, pues se había convertido en mi mejor amiga, en una fiel confidente y sobretodo, en mi paño de lágrimas.

El tiempo se había encargado de sanar mis viejas heridas que perduró taciturna sobre el miocardio. En tanto, el cariño y el afecto se hizo cada vez más resistente, uniendo nuestras vidas con el profundo amor de madre e hija.

Con el tiempo he aprendido a valorarte como lo que realmente eres, una madre, un tesoro de incalculable valor. Quiero agradecerte por haber estado conmigo en los momentos difíciles que sufrí, pero más aún por ser una excelente persona de buenos sentimientos e increíble belleza espiritual. Te quiero mucho, mamá.— el tono aterciopelado de mi voz estimuló a la melancolía adormecida en mi subconsciente.

Jane no pudo contener las lágrimas de emoción que comenzaron a caer en cascada sobre su piel ruborizada y húmedecida.

¡Me has dicho mamá!— exclamó sumamente conmovida, mientras que en sus ojos se pudo apreciar un frágil fulgor.

Por una fracción de segundos, examiné los rasgos más resaltantes de su rostro abatido por una felicidad inmutable, pues desde que la conocí nunca tuve el coraje suficiente para llamarla Mamá.

Nunca perdí la ilusión, siempre me mantuve al filo de la esperanza por oír de tus propios labios esa palabra que me inunda de gozo.— dijo, cuando limpió sus mejillas empapadas con ayuda de sus dedos— Te quiero mucho hija mía y jamás te abandonaré, porque te has convertido en una parte importante de mi corazón.— concluyó al envolverme en un caluroso abrazo.

10.30 PM.

Asomé la mirada desde la ventana, sobre aquel paisaje otoñal por donde se visualizó una explosión de colores gracias a los follajes de tantos árboles caducifolios, mientras traté de sepultar los inquietos sentimientos de añoranza que vagaban en mi interior, perturbado por los recuerdos de Jeffrey.

Ya me cansé de esperar con ansias tu regreso...— murmuré exhalando un aire dañino— Ya no derramaré una lágrima más por tí, porque también tengo dignidad y lo haré respetar, porque una mujer jamás debe sufrir por un hombre del cual sólo recibe dolor. ¡Hoy me comprometo a buscar un nuevo amor y arrancarte para siempre de mi memoria!— solté un grito voraz que se escabulló através del bosque; atizando algunas ramas desnudas.

Luego de un abrir y cerrar de ojos, el cielo se tornó oscuro, como si intentara opacar el resplandor plateado de la luna, mientras que a lo lejos se oía el estruendo ensordecedor de los rayos tormentosos.
Yo me encontraba en mi habitación, acostada sobre la cama de colchón esponjoso, procurando ordenar mis gustos musicales para el álbum de fotos que tenía pensado crear.

¡Mi Dios!— exclamé indecisa— Tengo una infinidad de canciones que me fascinan, pero no sé cual escoger como tema principal. Quiero que tenga una melodía muy dulce y bonita a la vez, como las canciones de Laura Pausini. ¡Esas que me erizan la piel!.— suspiré.

De pronto, empecé a percibir una oleada de brisa glacial que fue absorbida, instantáneamente, por mis poros cutáneos. Sentía como si alguien me estuviera observando por detrás de la ventana.

Jane, ¿eres tú?— pregunté con el entrecejo fruncido, pero un silencio aterrador dominó el lugar, escuchándose sólo el cántico peculiar de los grillos.

¡Si hay alguien allí afuera, por favor responda!— volví a cuestionar. Entretanto el miedo intransigente paralizó por completo mis articulaciones.

Instantáneamente, las luces comenzaron a titilar y un aire de extrema frialdad me rodeó. En ese momento me sentí asediada, acosada y perseguida por el espíritu de un psicópata que aguardaba entre la penumbra un minúsculo descuido mío.

Súbitamente empecé a manifestar algunos extraños sonidos que provenían del jardín, como si alguien estuviese caminando por un sendero de hojarasca.

A través del rabillo del ojo pude captar la silueta de un hombre alto con largos tentáculos que se hallaba a mis espaldas, pero desafortunademente, no alcancé a distinguir lo suficiente por causa de las luces que no paraban de parpadear.

¿Qué quieres de mí?— grité con furia, mientras un chorro de sangre emergió desde mis fosas nasales.

La tenebrosa sombra lanzó un espeluznante silvido que congeló la sangre de mis venas.

¡Nicky!— escuché el tono de una voz escalofriante— ¡Jeffrey está en grave peligro y necesita de tu ayuda!. ¡Tiene previsto suicidarse!. Mañana intentará arrojarse a las vías del tren para dejar de sufrir por tí. ¡TÚ ERES LA ÚNICA QUE LO PUEDE SALVAR DE SU CRUEL FINAL!.— anunció exasperado, justo después de que un fortísimo vendaval quebrase los cristales de la ventana.

Jeff, mi peor pesadilla©¡Lee esta historia GRATIS!