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— Llevo mucho tiempo esperándote aquí en la cama. ¿Porqué tardaste tanto?

— Quería verme guapa para ti. ¿Cómo me veo?

— Te ves más hermosa de lo que imaginaba.

— Gracias. ¿Hay espacio para mí en la cama?

— Por supuesto. Acercate, ven aquí. He estado esperando este momento.

El anciano se acurruco mejor y su nuca se movió levemente encima de la almohada.
La muerte se recosto a su lado y lo miró de cerca.
El anciano cerró los ojos, sonrió aliviado, y entonces todo terminó.

Extinción || Microrelatos de terrorDonde viven las historias. Descúbrelo ahora