Estúpido mal entendido

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El sol ilumino mi rostro y no tuve mas remedio que levantarme, me duche para terminar de despertar, estaba fatigada por las pasadas noches de angustia, celos y desesperación.   Eran las 6 de la mañana, comenzaba mi turno en el trabajo a las 8:30 am, aun tenia tiempo, así que me tome esas horas para relajarme en la tina, no había nada mejor que un refrescante baño en la enorme bañera de mi departamento. 

Tome las llaves de mi auto y conducí media hora al trabajo.  Entre por la puerta tan sonriente que mis compañeros de trabajo no pudieron evitar preguntar el motivo de mi tan excelente humor, pero solo sonreía y me reservaba los detalles. 

Entre a mi cubículo, y levantaba la vista para observar por encima de mi semi-muro las paredes de vidrio del Señor G, quería desesperadamente verlo y sentir que eramos de nuevo los mejores amigos.

Estuve casi dos horas echando vista para su oficina pero no lo logre ver, hasta que una mujer alta y delgada, muy estilizada y de cabello rojizo camino con gracia y delicadeza por todos los cubículos pasando directamente a la oficina de Green sin siquiera tocar a la puerta.

Mi rostro se enrojeció de los celos, nunca había sentido algo así, y mis ánimos bajaron tan rápido como había subido, era patética, y no me explicaba como mis sentimientos habían pasado a ser controlados un 100% por Green, quien apenas había reaparecido en mi vida. 

Estuvo tres horas en su oficina y luego ambos salieron, el rápidamente puso sus ojos en mi y sonrió, de una manera tal que volvió a darme vida, pase de estar enfurecida a estar sonrojada ¿Còmo rayos lo hacia? 

Ambos salieron y trate de buscarle una explicación a la inoportuna visita de la pelirroja. 

Tal vez era una cliente, si claro era lo mas lógico, que idiota fui, a demás el solo es mi amigo. 

De vuelta en mi departamento, lance el bolso y me tire en el sofá, y un instante después tocaron a la puerta.

---- Abre ----. Grite, de seguro era Ethan. 

Al levantarme del sofá vi a Green sonriendo desde la puerta, le devolví la sonrisa, ahora estaba segura de que todo era como antes. 

---- Te fuiste del trabajo sin despedirte.  Te busque por todas partes ----. Dijo el con una caja con moño en las manos.

No había nada que decir, el momento era perfecto y me mantuve callada solo para oír su voz. 

El se acerco a mi, me extendió el regalo y se sentó a mi lado. 

---- Por tantos años de estar lejos.

Al abrirlo me sorprendió encontrarme con una fotografía nuestra de niños, lo primero que se me venia a la mente era ¿De dónde la había sacado? y sin poder contenerlo comencé a llorar, porque era inexplicable la avalancha de emociones que mi corazón roto sentía, era mucho para mi espíritu inquebrantable, luego note su expresión, era de culpabilidad, lo se, he visto antes esa mirada.  En mi misma.  Se acerco aun mas a mi, me abrazo fuerte, y eso fue mas que suficiente para literalmente sanar mi alma y hacer que todos los años de dolor desaparecieran.  Era extraño ver como en ese momento me di cuenta de que lo amaba, lo amaba en serio y no podía decírselo, no porque no quería, si no porque era injusto, antes cuando me necesitaba no vi por él, ahora que yo lo necesito se que él esta en todo su derecho de negarse, eso era lo que mas me dolía. 

Me separe de sus brazos cuando me di cuenta de que ya teníamos casi media hora abrazados, aunque la verdad no quería hacerlo, pero tal vez él se sentía incomodo.   Nos miramos unos segundos, y luego sin siquiera detectar lo que sucedería, él me beso. 

¡OK!  Necesitaba analizar lo que había sucedido, no lo podía creer.  Luego del beso era imposible que el ambiente no cambiara.  El se alejo, y parecía nervioso, era nuevo verlo así. 

---- Discúlpame, por favor.  Te prometí hace añor, en el parque de la universidad, no volver a besarte, a menos que tu me lo pidieras. 

Estaba mejor ahora que sabia que solo se había alejado por esa tonta promesa, pero estaba decidida a enmendarlo. 

---- Bésame ----. Lo dije con todo el deseo del mundo. 

El se giro de inmediato, me miro sorprendido y literalmente corrió hacia mi, se lanzo al sofá y nuestros besos sanaban uno a uno todas las heridas que alguna vez pude tener, tenerlo sobre mi estando dispuesto ha hacerme suya, era como uno de mis deseos mas prohibidos y recónditos de mi mente. 

Me despojo de mis prendas y quede solo con mi ropa interior, el me besaba y no tenia ninguna intención de parar, y luego cuando por fin pensé que lo que siempre había sido un sueño se convertiría en realidad, fui interrumpida. 

Colyn entro al departamento, y se acerco al sofá, gruño y Green de levanto de inmediato, ambos estábamos en una situación incomoda y tal vez no era para nada necesaria, y mas que avergonzada estaba encolerizada ¿Cómo rayos entro Colyn a mi departamento? 

---- Vaya, así que no estuviste conmigo para estar con tu jefesito ¿He? bueno lo considero un buen remplazo ----. Dijo Colyn humillado. 

Quería decirle algo, quería darle su merecido a ese patán pero Green ya había sacado sus conclusiones.  Green tomo sus cosas y salio del departamento sin dejarme explicarle nada.

Luego Colyn me miro con una risa maliciosa se dio media vuela y antes de salir del departamento mi furia se hizo notar, aunque no dije nada del todo amenazante. 

---- ¿Cómo rayos entraste a mi departamento imbécil? 

El se rió y eso vaya que me hizo enojar. 

---- Ya olvidaste que me hablaste sobre tus llave de repuesto bajo el tapete ----. Dijo para luego marcharse. 

Ahora si que me sentía acabada, estaba sola, semi desnuda, y totalmente humillada, solo esperaba mañana poder explicarle todo a Green, quien de seguro esta igual de ofendido. 

Mi amigo imaginario.¡Lee esta historia GRATIS!