Capítulo 30

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Dime que es broma

El híbrido y la sacerdotisa habían terminado en buenos términos después de soportar varias descargas eléctricas. Y decidieron guardar el secreto con una sonrisa, ya que si el hombre de ojos dorados se llegaba a enterar, el híbrido estaría bajo tierra antes de que Elizabeth se convierta en adolescente.

Esa tarde, Kagome se había parado en el jardín, observando lo que le había robado a el híbrido de su habitación. Un delicioso mufin con glaseado que estaba junto a más mufins en una cajita. Los había encontrado casualmente, ya que su objetivo era ir a hablar con Naraku, pero él no estaba allí, en cambio los pasteles si.

Mientras veía aquello con deleite antes de comerlo de un bocado, Naraku la vio y se acercó sin hacer ruido alguno, para poder asustarla a hablar por detrás.

-¿De dónde sacaste eso?- Habló de pronto sobresaltando a la humana, la cual divagó un poco antes de girarse y responder.

-De una caja en tu habitación- Respondió apunto de comerlo, pero fue abatida con brutalidad por el híbrido, el cual se lanzó arriba de ella sin cuidado alguno. Literalmente la había derribado contra el suelo- ¿¡Que sucede contigo!?- Gritó desde el suelo, viendo que él agarraba el pequeño pastel y se paraba de inmediato. 

-Te salve la vida, mal agradecida. Jamás te comas las cosas de un asesino, nunca sabes si es veneno o no. Maldita suicida- Dijo ayudando a su amiga a pararse.
 
-¿Entonces ese pastelito tenía veneno?- Preguntó atónita, no creyendo que casi moría envenenada.

-No. Pero jamás en tu vida toques mis pastelitos, Higuarashi. Comprate los tuyos- Tras decir eso se metió aquella delicia en su boca, y con las mejillas hinchadas por querer comerlo de un bocado y mirada amenazante, comenzó a caminar hacia la mansión.

-¡Egoísta!- Fue lo único que le grito al verlo irse con calma.

Él se giró lentamente mientras seguía caminando de espalda y le mostró el dedo del medio mientras asentía con la cabeza.

Ojala que te atragantes, estúpida araña.

....

Sus ojos rubí observaron como Sesshomaru le enseñaba nuevas palabras a su hija, la cual tenía un coeficiente intelectual mucho más alto que cualquier niño de su edad.

-¿Qué estás haciendo, amigo mío?- Preguntó retóricamente desde la puerta.

-Jamás seré tu amigo, araña- Atacó sin siquiera verlo, solo veía como su princesa escribía el significado de las palabras en el papel.

-Hieres mis sentimientos, perro- Fingió que le dolía el pecho- ¿Qué pasó con los maravillosos momentos que pasamos en París?- Preguntó con una sonrisa malvada mientras se acercaba.

-¿Estuvieron juntos en París?- Preguntó interesada la niña, dejando sus deberes a un lado.

-No...- Fue interrumpido por la animada voz del híbrido.

-¡Así es, criaturita extraña! Pasamos dos meses juntos. ¿Sabíamos que a tu padre le gusta que lo azoten?- Aquello rebasó el vaso para Sesshomaru.

-¿Azoten?- Preguntó antes de que su padre golpee el escritorio furioso.

-¡Es suficiente! Te mataré, idiota- Gritó con los ojos rojos acercándose como un depredador a el híbrido, el cual reía y daba pasos atrás.

-¡Papá, no lastimes al pervertido!- Gritó de repente Elizabeth, interponiendose entre ellos dos, sorprendiendo a ambos.

¿El animalito me defiende? Eso es raro, creí que le caía mal.

-¿Qué estás haciendo, princesa?- Preguntó con el ceño fruncido dando un paso atrás.

-El viejo pervertido puede tener sus...- Lo miró de abajo hacia arriba analizándolo- Cosas raras, y hasta aveces puede llegar a irritar, pero es bueno... Eso creo- Dijo lo último en voz baja- De todos modos tiene formas raras sobre la diversión, pero no merece ser lastimado. Además... algo dentro de mi se siente raro, como si no quisiera que lo lastimen si yo puedo evitarlo- Terminó de hablar con un poco de confusión.

-Vaya, la criaturita habla mejor que nosotros dos- La miró más sorprendido de por como hablo que por lo que dijo en realidad.

-Estas protegiendo a un híbrido que no lo merece, Elizabeth- Le habló con severidad, pero totalmente tranquilo.

-Pienso diferente a ti, papi- Le respondió manteniendo la mirada con una expresión totalmente seria.

Naraku en momentos así quería volverse loco tomando fotos de ese momento tan épico, ya que la niña tenia el mismo temperamento que su padre, siendo la única que podía enfrentarlo de esa manera aun apenas midiendo un metro, lo cual era muy poco para alguien de seis años.

-Haz lo que quieras- Dijo con molestia, retirándose del cuarto, arrastrando a Naraku al no querer dejarlo solo con la dulce niña.

-Hasta luego, pervertido- Saludó con una sonrisa victoriosa, moviendo su mano de un lado a otro en forma de despedida.

-Bye, bye, criaturita- Se despidió también con una sonrisa.

....

Al estar lejos de la vista de su hija, el daiyokai estampó el cuerpo del híbrido contra una pared cercana. Y con el ceño fruncido, lo agarró del cuello.

-No te atrevas a estar siquiera cerca de Elizabeth- Advirtió con gran enojo.

-Primero que nada; Me gusta que te pongas rudo- Le lanzó una beso imaginario- Y segundo, no tengo intenciones estar alrededor del animalito- Sesshomaru por alguna razón vio verdad en sus palabras.

Al menos no por ahora. Terminó de decir en su mente.

-Sabes que no será tuya jamás- Apretó más el agarre, sin embargo, el híbrido en vez de quejarse sonrió con diversión.

-Sesshomaru...- Sus palabras se cortaron en cuanto vio la extraña escena entre ellos dos- Okey, ¿Qué está pasando aquí?- Preguntó confundida.

-Solo estamos arreglando algunos problemillas, pero ambos sabemos la respuesta a este dilema, ¿O no, Sesshomaru?- Inclinó su cabeza levemente con su odiosa mirada rubí.

Aquello Sesshomaru lo tomó como una señal de guerra, y trató de golpearlo, pero Kagome gritó que lo soltará o tendría consecuencias entre su relación, así que el demonio a regadientes lo soltó.

-Ahora, a lo que venía. Sesshomaru tenemos que investigar a raíz quien desea a nuestra hija, así que ya consulte varias pistas con Inuyasha. Tenemos que ir está noche o nuestra oportunidad se irá al caño- Contó la sacerdotisa cruzándose de brazos.

-¿Y la criaturita con quien se queda?- Temió lo peor.

-En cuanto a eso... Necesito que la cuides solo por hoy- Pidió con una sonrisa tratando de persuadirlo.

-¿¡Qué!?- Gritaron el unísono el demonio e híbrido.

Dime que es una maldita broma.

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-Eliset.

Protector demoníaco |Sesshome|Donde viven las historias. Descúbrelo ahora