Capítulo 11

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Ninguno de los dos hablábamos, estábamos en silencio uno al lado del otro. Yo observaba su cuerpo desnudo y su mirada perdida que no podía acertar o adivinar sobre qué podría estar pensando. Después de haber estado llorando, nos fuimos al departamento de Rodrigo en el cual me estaba quedando mientras andaba de viaje. Entramos, nos abrazábamos e hicimos el amor. Fue un momento de difícil, no fue un momento de libertad espiritual como solíamos tenerlo, sino que fue el desenfreno de las emociones vividas que nos tenían embaucados en ese momento que si bien era un instante muy importante para mí, eso no significaba nada, sino que tal vez el inicio de un tiempo controversial que delimitaría nuestro futuro juntos. Cristina se levantó, se comenzó a vestir y yo estaba en silencio sin saber ni tener nada que decir. Antes de partir, se recostó nuevamente a mi lado para decirme:

— Como terminó todo entre nosotros fue muy doloroso para mí. Este último tiempo ha sido horrible, no solo por lo mediático, sino porque mi corazón no es indiferente y se ha cuestionado mucho. Tú cometiste errores y muchos, pero eso no quiere decir que yo no tenga culpa en todo lo que ha ocurrido entre nosotros. Este mes que no te he visto, me he culpado mucho de no haberte dicho siempre lo que pensaba, de hacerte saber lo que me gustaba y lo que no. Siempre me refugié en mí tratando de ocultarte mis problemas, porque no quería darte preocupaciones. Con el tiempo que pasaba, te ibas ensimismando más y más en tus libros y yo no entendía si lo que escribías era verdad, si era una representación de lo que te pasaba, si te lo contaban o me eras infiel constantemente. Mi gran error fue nunca habértelo preguntado, porque tenía mucho miedo de saber la verdad o simplemente que otra mujer estuviera rondando tu vida, aunque sin premeditarlo o mejor dicho por más que lo pensé se terminó haciendo realidad. No debería estar aquí contigo, pero una vez más como en muchas oportunidades, hemos terminado de hacer el amor y el silencio nos abunda, no tenemos nada que decirnos. – Cristina estaba preparada para irse, pero yo no podía dejarla, yo la amaba y haría lo imposible porque volviéramos a estar juntos.

— Cristina no te vayas, solo quiero que me des una oportunidad para remediar todos los errores que he cometido contigo. Tú eres el amor de mi vida y yo no quiero dejarte partir, no quiero que esto termine, por favor, al menos considera todo el tiempo que hemos estado y los bellos recuerdos que nos hicieron estar estos años juntos. Somos jóvenes, todas las parejas tienen quiebres, porque nosotros no podemos remediar esto, yo sé que tú todavía me quieres como yo te quiero a ti.

— Cómo te atreves a decirme eso, si para ti es tan fácil como lo dices, para mí no. Yo no soy un personaje de esos que escribes que decides lo que deben hacer. Nada es fácil para mí y no puedo hacer que la vida continua. Tengo un inmenso dolor en mi corazón que me impide pensar con claridad.

— ¿Entonces? ¿Qué significa esto? ¿Ya no me amas?

— Martín tu no entiendes nada de lo que te estoy diciendo, no es fácil, compréndelo. Quiero ser honesta contigo, dame tiempo, pero quiero que entiendas, nada de esto quiere decir que volveremos a estar juntos. – Sus palabras fueron una puñalada para mí, que no me permitieron nada más que ver como recogía sus cosas. Sin decir nada, me dijo adiós con el gesto de su mano, se fue de mi lado y probablemente, para nunca más tener una nueva oportunidad de revivir lo que siempre creí que tuvimos.

¿Será Muy Tarde?Donde viven las historias. Descúbrelo ahora