Capítulo X

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P.O.V. Lexa.

Ciertamente estaba preocupada por la situación de Clarke, mi Alfa se encontraba inquieta, tratando de percibir si el aroma de su Omega se sentía normal.

Quizá estaba exagerando, según lo que había dicho la pequeña Omega que me explicó sobre la ausencia de mi rubia, el celo se adelantó y seguramente acabaría antes. Cabe aclarar que todo esto era nuevo para mi, ninguna Omega había resultado lo suficientemente interesante para que mi Alfa se encontrara tan tensa.

- Tranquilízate, Lexa, ella estará bien para mañana y podrás pedir su mano, como estaba previsto, su padre estará de acuerdo y podrás empezar a ver los detalles de la boda, junto con ella.- pronuncié en voz alta al encontrar mi rostro delgado y algo preocupado mirándome desde el espejo.

Si soy sensata, me gusta la idea de casarme con ella, no se que tiene, pero mi instinto me dice que es bastante probable que sea mi destinada, eso espero de verdad.

Un rato después, decidí meterme a la cama y dejarme llevar para dormir.

Horas después, el aroma de terror inundó mis fosas nasales, haciendo a mi loba despertar de inmediato, reconociendo el olor, era Clarke, sin perder tiempo, tomé mi espada de su lugar al costado de mi gran escritorio y me dirigí a la puerta, siguiendo el aroma, si Clarke estaba en peligro mi primer impulso sería ayudarla...

Una vez llegué a la puerta, mi corazón se detuvo, escuchando una sepulcral voz diciendo algunas palabras en susurros, tomé mi espada con más fuerza y sin dudar ni esperar entré en la habitación.

Por la ventana abierta, pude distinguir una gran sombra, con un cuerpo inerte en los hombros, teniendo lo peor, me lancé con salvajismo sobre el gran tipo, lo que no conté, fue la posibilidad de un cómplice en la habitación. El otro sujeto golpeó mi cabeza con un gran objeto, dejándome inconsciente e impotente en el suelo...

Clarke...

Un rato más tarde, fui sacada de mi letargo, por la sacudida de uno de los guardias reales, Sir Roan...

- Princesa, ¿se encuentra bien? ¿Dónde está lady Griffin? - preguntó un poco preocupado.

En ese preciso instante, una oleada de ira y dolor azotó mi cuerpo con fuerza.

- ¡SECUESTRADA! ¡UN MALDITO BASTARDO TRAIDOR SECUESTRÓ A MI OMEGA! - dije poniéndome en pie, poseída por la rabia, mis ojos debía echar fuego en ese instante.

- ¡MORIRÁ! ¡EL MALDITO TRAIDOR MORIRÁ! ¡TRAIGAN A MI CABALLO, LOS PERROS Y A LOS 50 MEJORES SOLDADOS! ¡MATARÉ A ESE HIJO DE PUTA! - Sir Roan retrocedió asustado, en ese instante, apareció en la puerta Lord Griffin, su esposa y mi padre, seguramente llamados por mis gritos de furia.

- Hija, ¿Qué sucede? ¿Dónde está Lady Clarke? - dijo mi padre, claramente preocupado por mi frenético e iracundo estado actual.

- SE LA LLEVARON, PADRE! ALGUIEN SECUESTRÓ A MI OMEGA! Y AHORA PAGARÁ CON SU VIDA SU TRAICIÓN, LO DECAPITARÉ YO MISMA, UNA VEZ QUE MI CLARKE VUELVA A MÍ - Tomé mi espada por última vez y salí en busca de mi armadura, mi caballo y mi compañía, no esperaría el regaño de mi padre, podría desheredarme una vez que volviera, con MI Omega, sana y salva...

- ¡QUIERO A MIS RASTREADORES BUSCANDO A MI MUJER, A MIS SOLDADOS DESPIERTOS Y LISTOS PARA MATAR, Y A LOS CABALLOS LISTOS PARA CABALGAR HASTA ENCONTRARLA! ¡NO QUEDARÁ NINGÚN TRAIDOR VIVO! - Dije una vez montada en mi caballo, negro como la noche, veloz como una sombra, y fuerte como 3 hombres de la guardia, recuperaría a Clarke a como diera lugar.

Sin perder más tiempo, en medio del refugio de la noche, salimos por la puerta del palacio, atravesando la ciudad a gran velocidad, con antorchas y los rastreadores guiando la caballería, mis "sabuesos" eran los Alfas más jóvenes que había en la guardia, con un talento natural para seguir el más débil rastro, fieros en la lucha, y veloces cual panteras. Jóvenes recogidos de las calles y llevados al palacio para ser entrenados como defensores leales a la corona. Mis sabuesos.

Salimos al camino real, era el camino obligado para salir de la ciudad, y considerando que los caballos más veloces del reino de criaban en la capital, los traidores no debían llevar más de una hora de ventaja, los alcanzaríamos pronto, si es que no tomaban rutas aledañas al camino, para perdernos.

Pasado un rato, los sabuesos pidieron un momento para deliberar sobre la ruta que tomó el traidor y dejar descansar a los caballos, lo concedí y aproveché para divagar un poco mentalmente sobre el paradero de mi Omega y como sería mejor matar al traidor que orquestó todo esto. En ese momento, la voz de Aiden, uno de los sabuesos (un pequeño niño de 15 años que hacía las de líder del grupo de jóvenes.) Llamó mi atención con ese tono de respeto que lo caracteriza.

- Heda... perdimos el rastro, el aroma de lady Griffin de vuelve confuso con otro, el secuestrador apesta a Alfa, es débil, no tomará mucho someterlo, es un alfa de la zona cercana a la capital, aunque lleva ropas de la nación de hielo, es probable que quien haya ordenado el rapto haya buscado un sicario, y luego llevasen a lady Griffin con su jefe, es una táctica común, los aceites de castor que usan en Azgeda para mantener el calor disimulan fácilmente cualquier otro aroma, y al ser una ruta de comercio, muchos mercaderes vienen desde la nación de hielo, buscamos una estrella negra en el firmamento, creo que debemos pensar y descansar un poco...- habló el rubio, quien, inseguro de su propuesta, esperó mi orden.

Por mucho que me doliera, debía tener un poco de mente fría, en las últimas horas había mostrado un comportamiento sumamente impulsivo, debía tomar una decisión acertada.
Mi deliberación se vio interrumpida por la voz de uno de los guardias de la pequeña comitiva, Sir Roan de Azgeda.

- Heda, si me lo permite, debo advertir sobre el obvio aroma de la nación de mi madre, después de la rebelión contra la corona, y de mi nombramiento como caballero de la guardia real, mi madre se quedó sin herederos al trono de Hielo, mis hermanos murieron en combate y yo renuncié al título, no sería extraño si mi madre enviase a un sicario en búsqueda de una Omega noble, particularmente si recibió la noticia de la visita de Lord Griffin y su hija a la capital, hay que recordar que envió basallos a la provincia de Skaikru y que le negaron apoyo al inicio de la rebelión... - Claramente esta posibilidad cruzó por mí mente en cuanto Aiden mencionó la ropa de Azgeda, pero el que saliese de la boca de Roan no me dejó duda.

- Bien, lo decidí, ¡Iremos a Azgeda! ¡Pero si vamos, será en un acto de guerra! ¡ Aiden, elije a tu hermano más veloz y envíalo con un mensaje de regreso a la capital, dile a mi padre que envíe a las tropas!, Él debe guiarlos por nuestra ruta, nosotros trazaremos un plan, Clarke tardará casi una semana en llegar a Azgeda, las tropas deben estar aquí mañana, lady Naia inició la guerra...-

Sin perder tiempo, todos se pusieron a trabajar, montar tiendas, encender la fogata... Pero yo, en lo único que podía pensar, era en los ojos azules de mi preciosa Omega, en sus largos cabellos rubios, en su sonrisa, en sus esponjosos labios... Perdóname Clarke...

Estaríamos juntas de nuevo y juro por todos los malditos dioses que cortaré las bolas de cualquiera que se atreva a tocarla,  no me importa si es la misma reina de el maldito cielo, nadie le haría daño a MI Omega.

+
Hey, ya sé, no necesito que me digan que tardé milenios, pero aquí está esto. Al escribirlo, pensé que esto sonaba bastante a mis reacciones cuando me pongo en mi plan de protectora al 1000%, una disculpa a alguna de mis ex's si alguna anda por ahí, pero en mi imaginación, es algo así, espero haber cumplido con las expectativas.

RKE14B👁️‍🗨️

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