Capítulo 9: Amanecer (parte I)

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Billeg. La ciudad con mayor desarrollo de entre todos los reinos. Con estructuras capaces de captar la luz del sol, intensificarla y distribuirla. Con canales eficientes, dispersados sobre y bajo la tierra, capaces de prevenir inundaciones y utilizar el agua. De esta manera, los conductos subterráneos llevan el agua que alimenta a las plantaciones y centros de trabajo donde la misma es utilizada como fuente de energía. Mientras que los conductos exteriores, depositan el agua donde luego es purificada y devuelta a centros que se encargan de su comercialización. Siendo así, la única ciudad que provee de agua bebible a todo Enal. De entre los hallazgos y avances tecnológicos de los Dhal'ar, éste era el menos importante e interesante. Las poblaciones de alrededor del mundo tenían miedo de beber agua, ya que muchos habían presenciado terribles enfermedades que producía el más mínimo sorbo. La llamaban "Agh'res" que era el nombre que le habían puesto a los efectos que tenía sobre la piel, las enfermedades producto de su consumo. Algunos decían que la lluvia era el sudor de los creadores y que por eso era impropio y castigado utilizarla para alimentarse. Más allá de mitos y leyendas, las poblaciones se nutrían con vino, ron, cerveza y algunas bebidas como el Ishaidi; cada reino tenía sus preparaciones y brebajes especiales, pero en general todos compartían las primeras tres. Claro que a veces, diluían con agua de nieve o de ríos el vino o la utilizaban para crear sus recetas; pero jamás tomaban agh'res sola.
Solo los Dhal'ar habían descubierto a través de distintas pruebas y recetas alquímicas, la manera de limpiar el agua de forma tal en la que no dañase los órganos al beberse.

También tenían clínicas, en donde además de atender a los enfermos se ocupaban del estudio y extinción de epidemias. Sus avances en la franja médica y en la anatomía de los cuerpos les permitían generar teorías para luego desenvolver en la práctica.

Inventos como los arpones, las miras de visibilidad aumentada, trampas y algunas armaduras; eran creación de los habitantes de Rasgh, que eran entregados en planos a Hor. La cercanía de ambos reinos, no resultaba obra de la casualidad.

La magnificencia de todo Rasgh, sus grandes ideas y desarrollos; eran sostenidos por un sistema abusivo de esclavitud. Por cada Dhal'ar habían seis "Megnar". Estos últimos hacían todo tipo de trabajo, día y noche. Construían, servían y hasta a veces eran usados para experimentos. Los esclavos eran, hombres, mujeres, niños y niñas carentes de valor personal; pero con un alto valor económico en el mercado. En la mayor parte de los reinos estaba mal visto tener esclavos; aunque algunos habían encontrado la manera de disfrazar la situación.
También había una fuerte presencia de soldados pertenecientes a Taniel, que sostenían todo el sistema e impartían las reglas que los Dhal'ar seguían.

El sol de la media tarde encontraba al grupo caminando por una de las calles principales de Billeg. Los pisos estaban hechos de un determinado material que permitía reflejarse a uno mismo mientras caminaba. Cuando los rayos de sol eran intensos, mirar hacia abajo lograba encandilarte momentáneamente. El suelo espejado no era solamente una cuestión estética, los Dhal'ar habían descubierto que de esta manera, podían aprovechar las luces naturales para la iluminación de la ciudad.

—Llevamos cuatro días en esta asquerosa ciudad —hacía gestos repulsivos al pasar la gente—. Y todavía no encontramos a... ¿A quién estamos buscando?

—Germanus... —respondía la guerrera intentando no demostrar que sentía lo mismo.

—Propongo que comamos algo ahí —señalaba—. ¿Qué? —al percibir la mirada del grupo—. Yo tengo hambre.

—Bori, no podríamos comer en ese lugar aunque juntásemos todo nuestro dinero —hablaba Engar sacando algunas sonrisas en sus compañeros. Estaba en lo correcto. Rasgh se distinguía por tener las casas de comida y rentas más elevadas de todos los reinos—. Miren eso —indicando con su cabeza—. ¿Una taberna? ... Creí que los Dhal'ar no bebían alcohol.

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