Parte sin título 51

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Capítulo 51

En el otro lado del mismo mundo, en el sector Laguna Grande de Ciudad Mundial, Yamirelis junto a Grenka y la señora Figoren desayunaban. La señora Figoren alentaba a la adolescente a comerse el huevo frito, se hubo comido el pedazo de pan y las frutas pero quedándose observando el huevo frito. De seguro le llamaba la atención que la clara del huevo lucía amarrilla y la yema blanca. Dijo tal vez como excusa, tal vez no, que estaba saciada.

La señora se disponía a recoger la mesa no sin antes agradecer a la Gran Estrella por proveerles de alimentos. Yamirelis y Grenka casi al unisonó se pusieron a la disposición para ayudarla, pero ella las detuvo con la excusa de que eso era bueno para ella mantenerse en óptimas condiciones físicas.

—Me mantiene activa y en forma. Los ejercicios que ustedes hacen ya no los puedo hacer. ¡Estoy vieja!

La señora se retiró a la cocina. Yamirelis iba a seguirla pero la señora Figoren, sonriendo pero con tono firme le dijo:

—Ni se te ocurra niña. La cocina no puede contra esta vieja.

Grenka invitó a la adolescente a sentarse de nuevo en la mesa. Le dijo que sentía mucha empatía con ella a pesar de que detestaba a niños y adolescentes. Juró que nunca se convertiría en madre. Luego le preguntó si tenía alguna duda sobre ese lado del mismo mundo. Que no importase la duda por más sencilla o trivial que le pareciera. Fue entonces que la adolescente preguntó:

—Ahora que lo preguntas. Estuve en Pulsia y al igual que aquí en Ciudad Mundial todos hablan español. Lo otro que me mantiene intrigada es el asunto de las razas. He visto padres de una raza con hijos de raza distinta. Padres que parecen o lucen, por ejemplo, orientales con hijos caucásicos, negros, indios y viceversa, mezclados, etcétera. Piersolain parece escandinavo, escuché que su padre gemelo, que en paz descanse, igual, y su sobrino Piersolain luce diría yo asiático. ¿Qué sucede aquí?

—Muy buena observación niña.

— ¿Y?

Muchas teorías; se esbozan muchas teorías. La que nosotros los religios aceptamos y que muchos ateos y pragmas también aceptan aunque con variaciones es que (en el caso de los religios) La Gran Estrella o autocorrección de la naturaleza (según los ateos) es que al haber estado la humanidad bajo el asedio de los diones por miles de años, la Gran Estrella quitó algunos aspectos que desunen aún más a la humanidad: divisiones raciales y lingüísticas. Otras quedan por supuesto: divisiones por género, creencias, costumbres, lugar de procedencia, ricos, pobres, etcétera. Pero al menos dos de esas eliminadas. Yo ¡Ah! No hablamos español, tú crees que eso es lo que hablamos, el malévolo piensa que hablamos inglés. Simplemente hablamos el Idioma o la Lengua.

—No entiendo.

—No es español, ni inglés, ni francés, ni italiano, ni mandarín etcétera, etcétera. Tú lo entiendes como español, pues es tu idioma materno o nativo en tu lado del mundo. Igual hemos tenido diones, que hablaban ruso, alemán, árabe, pastún, coreano y otras lenguas, algunas de ellas hoy muertas o extintas como el arameo, latín y vuelvo y digo etcétera.

— ¿Cómo?

—Así como lo oyes. Creemos que es una de las habilidades de ustedes como diones. Escuchan nuestro idioma universal, antiguo desde el comienzo de la humanidad. No torre de Babel ni otras teorías, historias o mitos como las de tu lado han ocurrido aquí. Ni el acento cambia. Mismo acento en Pulsia que acá.

— ¿A qué habilidad te refieres? —preguntó mordiéndose las uñas. Le contestaron:

—Escuchas el idioma universal e increíblemente al instante tu cerebro lo procesa, traduce y te deja hablar en nuestro idioma universal sin que lo notes. Te deja con esa sensación de que estamos sosteniendo esta conversación en tu idioma nativo.

—Ahora sí que estoy más confundida. Si no fuese por lo que he pasado, juraría que esto es un sueño.

Yamirelis: en el otro lado del mismo mundoRead this story for FREE!