33.- "Un día normal"

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Desperté con un pie en mi cara, mi mano derecha babeada, sin sentir el brazo izquierdo y con la espalda congelada debido al frío piso.

—Yo también te amo bebe —levanté mi cabeza, recibiendo una patada en la frente, para encontrarme a Daniel besuqueando mi mano y a Derek aferrado a mi pierna con las suyas en mi cabeza. ¿Cómo terminamos así? No pregunten, que ni yo sé.

—Me aplastan —intente apartarlos, pero era como si estuviera atrapada por dos gorilas —vamos a llegar tarde al trabajo

—Aún falta —farfullaron ambos y continuaron durmiendo, par de ociosos.

— ¡Adriana Lima en la puerta! —grité e inmediatamente ambos se encontraban de pie con la mirada perdida hacia la puerta, rodé los ojos, ¿Tan crédulos pueden llegar a ser?

— ¡Valentina, con los platónicos no se juega! —exagerado

—Lo dice el que me dijo que Zack Efron era la abuela con peluca y mucho photoshop

—Es tu culpa por creértelo, a parte tú no parabas de cantar tu asquerosa canción de “La sensualidad de Zac Efron”

—Lo dices porque nadie te hizo una canción así —le saque la lengua. —Ahora iré a quitarme toda tu baba de la mano y a tomar un baño, ni se les ocurra usar el agua caliente, porque he dormido peor que un gato en la pecera.

— ¿Por qué siempre dice cosas raras?

— ¡Aun puedo oírlos!

***

Enrolle una toalla en mi cuerpo y caminé hacia mi habitación, pegue un grito al encontrarlo en mi cama

— ¡¿Qué mierda haces aquí, no sabes tocar?!

—De hecho toque, pero te demorabas tanto en abrir

— ¿Qué quieres?

—Solo decirte que te llevaré al trabajo

— ¿Eso es todo?

—Supongo, también que Daniel dice que te prepares para tu cita especial o algo así

—Bien, ahora largo tengo que cambiarme

—Sabes, no me molestaría… —me miro de arriba abajo

— ¡Largo, ahora mismo! —cerré la puerta escuchando sus fuertes carcajadas

Me coloque unos jeans, unas converse rojas y una playera negra. Peine mi cabello y lo deje suelto esperando a que se seque. Sentía que no iba a trabajar hace meses, pero solo fueron dos días.

Camine hacia la cocina en busca de Derek, se nos iba a hacer tarde. —Derek, no es tiempo de jugar a las escondidas

— ¡Ayúdameee tonta!

Gire la cabeza y no pude retener la risa, así que yo soy la tonta.

—No te rías y ayúdame, se me va a congelar el cerebro —lloriqueo

—Como si tuvieras

—No da risa, ahora ayúdame

Me acerque hacia la congeladora e intente sacar su cabeza, pero realmente estaba atorada

— ¡Voy a morir! —volvió a lloriquear

—Tranquilízate, voy a jalar tu cabeza, solo no grites

—No, no, no, me vas a desnucar —muy tarde, ya había tirado de él y por suerte su cabeza se encontraba aún pegada a su cuello

— ¡Estás loca!, me has podido sacar la cabeza

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