"¿Qué te hace pensar que quiero hablarlo con un chico tatuado hasta el cuello?" soltó sin intención de sonar despectiva y aunque odiaba a los hombres así, había algo en él y en la manera en la que llevaba los grabados en su piel que resultaba profunda.

Él solo rio "¿No te gustan?"

"No."

“¿Por qué?”

“¿Qué sentido tiene?” suspiro. “Si te los haces porque significan algo para ti ¿por qué dejar que todo el mundo los vea e intente adivinar quién eres y que piensas?” él asintió pensativo y ella prosiguió. “Y más si cuando te preguntan por ellos no quieres hablar sobre eso.”

“Escogí hacérmelos, puedo escoger quien merece entenderlos ¿no crees?”

Pero ella negó con la cabeza. “Si no quieres que todos los entiendan, no los exhibes, los guardas para ti.”

"Me gusta resaltar que soy diferente, me gusta recordarme quien soy cada vez que me veo al espejo.” sonrió “Supuse que no eras como las otras chicas, pero ahora que tienes una explicación razonable del por qué no te vuelves loca por un tatuaje creo que lo confirmo."

Esta vez ella sonrió.

“Y no necesite de un tatuaje para hacértelo saber.”

pyro. ai¡Lee esta historia GRATIS!