B. El descubrimiento

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Dos semanas.

Dos malditas semanas desde que ChanYeol cuidaba del manojito chillón y ganador al Oscar*, Oh SeHun.

ChanYeol le había aprendido cada una de sus mañas. Haciendo que esté no cayera por sus teatritos, a excepción de sus ataques de tos. Ahí si le creía, sin embargo, ese niño no ponía de su parte. 

Eran ya dos semanas desde que el chiquillo había estado ingresado, y no había mostrado mejoría. ChanYeol lo había atrapado mojando sus pies con agua helada en el baño un par de veces, y claro, después de reprenderlo, el niño seguía igual. No fue hasta que él le prohibió a sus compañeras que le dieran agua helada o hielos para sanar un poco su garganta, por que según el mocoso lo había leído en alguna de las tantas revistas médicas del hospital.

El alto no comprendía el comportamiento del infante. Incluso cuando intentaba preguntarle a que se debía que hiciera toda esa clase de cosas, para mantenerse enfermo sin que se dieran cuenta. Todo lo que lograba es que el niño comenzara una fuerte rabieta, y ante ello apareciera un Park BaekHyun muy molesto, por que el alto hacía llorar a su paciente favorito.

A ChanYeol solo le restaba tragarse todos esos regaños que ese niño se merecía ante su esposo, aunque el único consuelo del enfermero, era saber que para BaekHyun todos los niños eran sus pacientes favoritos.

Ese día muy en particular, ChanYeol quiso hacer las pases con ese niño. Por qué vaya, no era de una persona adulta, sana y cuerda sentir celos por un chiquillo, uno del cual su esposo no paraba de hablar incluso en casa, porque Hunnie es un buen niño, mira Hunnie me hizo este dibujo, ¿Sabes que es un niño muy inteligente? Me ganó en ajedrez la otra vez. ChanYeol comenzaba a sentirse harto de él, así fuera el único tema de conversación, por lo que optó por comprarle un postre de chocolate con fresas para hacer las pases de una vez por todas.

El enfermero quería creer fervientemente que eso ayudaría a adulzar su agridulce relación enfermero-paciente, pero al llegar a la habitación del mocosito se dio cuenta de que no estaba solo.

Ahí, a un lado de la camilla se encontraba un señor de edad avanzada, unos sesenta o setenta años si los cálculos no le fallaban a ChanYeol. No quería ser chismoso, pero ¿ese señor, sería su abuelo? Uhm... tal vez. Le sorprendía un poco, por que desde que SeHun estuvo bajo su cuidado, no se había presentado ningún familiar, y eso se le hacía un poco triste y deprimente al enfermero, por que vaya... fuera de que ese mocoso fuera digno de un Oscar* y abrazara a su esposo cuanto podía, le daba pena que su familia no fuera a verlo durante las visitas, siendo que solo tenía una gripe estacional, una que el mismo SeHun se provocaba.

–Oh, lo siento doctor.

Se disculpó el hombre mayor al salir y notar que el enfermero estaba al filo de la puerta.

–Soy enfermero, señor, y no hay problema.

–Discúlpame, tengo esa manía de decirle doctor a cualquier persona que vista una bata –dijo con un deje de vergüenza, mientras se dirigía a la salida.

–Señor... disculpe.

El hombre se viró y espero.

–¿Es usted el abuelo de Hunnie?

–¿Hunnie? –Preguntó el señor, y ChanYeol no pudo sentirse tonto al darse cuenta de que había llamado al mocoso de manera tierna y singular, como su esposo lo hacia.

–Si, de SeHun.

–Oh, no, no.

ChanYeol frunció el entrecejo no comprendiendo aquella reacción.

Gripe estacional [ChanBaek]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora