Las horas habían ahuecado sus espléndidas alas multicolores para partir vuelo hacia un nuevo horizonte con la esperanza de reavivar el fuego extinto de mis emociones que palideció al unísono de aquellas hojas secas meciéndose a través de las ráfagas de un viento otoñal. Entretanto, la soledad me arropaba en un velo de desconsuelo y añoranza, aflorando tras sus pasos el tiempo que aún trascurría sin remisión alguna.

Habían pasado cien días y doscientas noches, pero yo aún continuaba sumergida en un océano de tristeza tratando de buscar el reflejo de Jeffrey entre las estrellas más distantes e imposibles de alcanzar. Cada día era un vacío enorme en el corazón, mientras que por las noches sentía tanto frío que congelaba hasta el más mínimo latido. Todo a mi alrededor se transformó en un desierto oscuro e increíblemente aterrador.
Existía momentos en la cual percibía cierta nostalgia, como aquel día cuando mis oídos recibieron la melodía enternecedora de una hermosa canción de amor interpretada por Laura Pausini. Las letras de aquella pieza musical me recordaban a Él, puesto que Jeffrey era tan Bellísimo Así.

•“Del 22 de julio al 21 de agosto del año 2013”

•Diario personal de Nicky Blond:

Es invierno. Los días se volvieron gélidos, desolados y con las nubes pintadas en un tono gris intenso. El bosque se ha vestido con el manto blanquecino de la nieve, y mi corazón aún sigue sangrando sin el consuelo de volver a ver tu rostro, por volver a oír tu voz diciéndome: 'Te amo'.
Durante el atardecer no lograba contener el llanto por causa de tu ausencia, mientras me sentada sobre una vieja silla de mimbre observando en absoluto silencio aquellos cristales empañados de mi ventana con la esperanza de contemplar tu regreso entre mis brazos.

•“21 de marzo al 22 de septiembre del 2014” (Otoño - Primavera).

• Han transcurrido los meses y las estaciones con absoluta benevolencia. Mientras tanto, me he quedo a observar aquel tenebroso bosque cubierto por millares de hojas secas que cayeron durante el otoño y vuelven a renacer bajo los rayos revitalizadores de la primavera.
A lo lejos veo, como un montón de flores crecen en medio del campo atrayendo a un sinfín de mariposas multicolores que se posan sobre sus pétalos. Eso me trae recuerdos melancólicos cuando Jeff me decía "Mi Mariposita Azúl" con aquella dulce tonada suya que me erizaba la piel y provocaba el palpitar descontrolado de mi corazón.

A pesar de todos mis intentos anodinos por recuperarlo, él nunca regresó, cumpliendo con su desgarradora promesa.

¡Fui una tonta al haber rechazado sus sinceras disculpas!. Me enamoré del muchacho equivocado quién ha robado mis ganas de continuar viviendo.

-¡Vuelve junto a mí, príncipe azúl!, no me dejes sumida en ésta soledad infrahumana que lo único que hace es matarme por dentro...-(exclamé justo antes de llorar a moco tendido).

Trato de guardarme todo el dolor que siento, pero es imposible, pues una gran parte de mí está desecho, por causa de su partida.

-¡Acércate y regresa a mí!. ¡Te necesito Jeff!- (vociferé cuando una hilera de lágrimas, humedecieron mis mejillas).

«Los años, los meses y las estaciones continuaban transcurriendo, mientras tanto yo seguía sumida en una dolorosa depresión, sin hallar el consuelo para mi corazón destrozado».

Faltaban solo dos días para mi fiesta de cumpleaños y Jane (mi madre adoptiva) me había comprado un hermoso vestido blanco como obsequio especial. Ella era tan cariñosa conmigo que hasta se ofreció a hacerme una pequeña fiesta en casa, donde estaríamos solamente nosotras dos, pues no teníamos amigos, primos, ni nada de nada.

-Ya no llores más hija mía...- (dijo cuando me acorraló entre sus delicados brazos de madre amorosa)-- Olvida tu pasado y vive el presente. ¡Sé feliz y sonríele a la vida!. Aprovecha éstos días previos a tu cumpleaños para reflexionar un deseo. ¡Pídelo con todo el corazón!, verás que se cumplirá. Te quiero mucho hija mía, ya no quiero verte triste.- (concluyó, mientras me colmó de besos).

-Jane... -(le respondí con un nudo en la garganta y con el rostro dominado por las lágrimas)-- ¿Sabes cual sería mi mayor deseo?, que hasta hoy día lo tengo atascado en lo más profundo de mi Ser...- (pregunté).

Ella me observó a los ojos procurando descubrir un dolor interno que anidadaba en mí.

-¿Cuál sería hija mía?, dímelo.- (contestó, un tanto angustiada).

Fue entonces cuando me aparté de sus brazos y me dirigí hacia la ventana entreabierta, para luego desatar otra lágrima de añoranza.

-Deseo volver a ver a Jeff, mi único y verdadero amor.- (murmuré, a la vez que rompí en llanto).

Jeff, mi peor pesadilla©¡Lee esta historia GRATIS!