Capítulo XI

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P.O.V Clarke.

La voz de mi captor me resultó completamente desconocida, mi Omega comenzó a temblar como jamás lo hubiera hecho antes... Sin duda cualquier Alfa que pasara por la puerta lo percibiría, mi cuerpo no dejaba de liberar ese característico aroma de terror...

- Ahora, mi lady, me temo que debemos salir ya de aquí, los guardias no tardarán en dar la señal, si me disculpa.- lo último que sentí fue el golpe en mi cabeza, después todo se volvió negro.

Desperté después de un tiempo, no sabría decir cuánto dormí, pero el dolor de mis brazos atados tras mi espalda y mi cabeza sangrante era bastante real.

Lo siguiente que puede procesar fue el frío, estaba demasiado frío.

Me encontraba en una pequeña celda, con nada más que una silla ocupada por un corpulento hombre con el cabello largo y tez oscura.
Comencé a removerme, tirando de las ataduras de mis muñecas, sujetas a la gruesa pared de piedra.

Una fuerte voz, proveniente del gigante de la silla me sobresaltó.

- ¡Al fin! La princesa despertó, la reina estará feliz con su nueva perrita Omega... - el sujeto enorme delante mío, con un claro aroma a Alfa, me tomó por los hombros y me empujó por la puerta de la celda.

Estaba aterrada, este era obviamente mi fin, alguna reina de alguna región me mandó secuestrar para que fuera una máquina de herederos, estaba perdida...

Tras dar vuelta por algunos pasillos de fría piedra, llegamos a una puerta, donde un pequeño y regordete Beta, de tez morena, (al igual que mi custodio) nos esperaba. Con un asentimiento de cabeza, el enorme hombre tocó la puerta 2 veces, inmediatamente ésta se abrió, revelando un enorme salón, con un trono al fondo, que claramente reconocí como el trono de la provincia ancestral de Azgeda.

Debí suponerlo, este frío en junio no era normal, más que en la zona más al norte de la tierra conocida: la nación del hielo. Además de todo, lady Naia se había quedado sin heredero, según escuché comentar a mi madre, la autoproclamada reina debía buscar engendrar un muchacho alfa que la sucediera en el trono, además, ésta fue la provincia que más apoyó a la rebelión contra la casa Woods, no era de extrañar que robasen a la prometida de la sucesora al trono, esto no era buena señal, para nada.

Una vez llegamos a los pies del trono de hielo y acero, el gigante pateó la parte de atrás de mis rodillas, dejándome postrada a los pies de la gran Alfa sentada ahí; sus ojos muertos y el rostro marcado por la conocida cicatriz echa a fuego, fueron suficiente para que me sintiera intimidada, bajé la mirada sin más remedio.

- Lord Pike, ¿Ésta es la Omega? - preguntó la mujer con tono frío.

- Así es, su majestad, Lady Clarke, de la casa Griffin, Omega de la provincia de Skaikru. - dijo con voz solemne el pequeño Beta con una sonrisa que no me dió buena espina.

- Perfecto, Lord Pike, considere la traición de su padre saldada, es libre de volver a su tierra, retirese, tengo que hablar con mi Omega... - si soy honesta, su voz era aún más escalofriante que en un inicio, o quizá fuera mi Omega convenciendome que en cualquier momento aparecería Lexa por esa puerta para clavar su lanza contra la reina de hielo.

Claramente eso no iba a pasar, pero era un pequeño consuelo.

- Mi dulce Omega... Mira esos preciosos ojitos azules... Apuesto a que nuestros cachorros tendrán unos ojos preciosos, y mira ese cuerpo... Parirás preciosas Omegas y fuertes Alfas, no como la última, la que me dió al imbécil de Roan, esa perra murió al dar a luz al bastardo. Sin duda se parece a ella, solo una Omega imbécil  muere en el parto, el sujeto es un Alfa de puro milagro, pudo haber sido un inútil Beta, o peor aún, un maldito Omega, la nación de hielo no será gobernada por Omegas... - dijo mientras se acercaba por detrás, pasando su mano por mi cabello, mi cadera y mi cintura.

- Ahora, tu preciosa Alfa debe estar devastada, no todos los días se roban a una pequeña noble Omega de su propia habitación, debo decir que los hijos de Lord Pike hicieron un excelente trabajo al traerte hasta aquí, usualmente, el viaje tomaría un día o dos, pero te trajeron a mi incluso antes del amanecer, es impresionante, quizá el echo de que su casa fuese una de las tantas que me deben lealtad pudo influir, no lo sé...- sus áspera manos no dejaron en ningún momento mi cuerpo, me sentía sucia, invadida, y si considerábamos sus claras intenciones para mi, esto solo era el principio...

P.O.V Lexa.

Las primeras luces de la mañana se hicieron presentes en el cielo, aunque yo estaba despierta desde hace horas, acompañados por la luz, los característicos sonidos de los caballos se hicieron presentes, haciéndome a mi y a mis hombres salir de las tiendas, para averiguar quien llegaba.

De un majestuoso corcel blanco bajó Lord Griffin, quien era acompañado por su séquito y otros 40 hombres del ejercito de mi padre, todos ellos liderados por uno de mis sabuesos. el numero de acompañantes me desconcertó enormemente, se suponía que todo el ejercito debía llegar, no solo un puñado de hombres.

- Heda, su padre envió una respuesta, dijo que no enviaría a todo el ejercito a una misión de rescate, dijo que los hombres necesitaban prepararse para la invasión a Azgeda, dijo que le encomendaba sacar a lady Griffin de ahí, para evitar que la tomasen como prisionera de guerra o la asesinasen, prometió que en cuanto Clarke esté a salvo, enviará a todo el ejercito.- dijo mi sabueso con un tono calmado y respetuoso.

Mi padre tenía razón, a pesar de querer derretir a toda la nación de hielo, debía pensar como comandante, si la reina recibía el informe del arribo de un ejercito completo a la frontera de su nación, iba a tomar a Clarke como carnada de negociación o peor aún, la mataría sin dudar, claramente, no permitiría ninguna de las dos.

- Bien, partiremos al medio día, preparen comida para el viaje, y levanten las tiendas. Lord Griffin, si me permite unas palabras...? - Quería hacer hincapié en lo riesgoso de ir con nosotros, y que si decidía no acompañarnos estaba bien, que prometería llevar a Clarke de regreso a casa.

- Claro, Princesa. -

Nos apartamos un poco del ajetreo del campamento, para poder hablar un poco mas en privado.

- Lord Griffin, seré franca con usted, vamos en una misión realmente complicada, entiendo su preocupación por el bienestar de su hija, pero es mi deber advertir que no es la mejor opción ir a rescatarla, mas que nada por el echo de no añadir mas preocupación a su esposa, ella debe estar sumamente angustiada... Si decide no acompañarnos, le prometo que volveré con su hija a la capital, sana y salva, lo juro por mi trono y mi honor...- dije tratando de sonar cortés, no quería ofender a mi futuro suegro.

- Lexa, hija, entiendo tu interés por evitar que me ponga en riesgo, pero debes entender, Clarke es mi primogénita, es mi pequeña, y aunque confió plenamente en tu capacidad, no estaré tranquilo en el palacio sin hacer nada, mientras tu arriesgas el cuello por mi hija, sé que el plan es casarlas, que ella está fascinada contigo y que tu estás comenzando a sentir algo por ella, casi podría considerar que la piensas tu destinada... 'pero hasta que no muera, ella sigue siendo mi responsabilidad, es mi cachorrita, y la protegeré como tal, cuando tengas tus cachorros loe entenderás... - Con esas palabras, Lord Griffin dio la media vuelta y volvió al campamento.

En ese instante comprendí de donde Clarke había sacado esa imponente habilidad para hablar, su padre era un alfa imponente, tenía un talento natural para convencer a las personas, demás de un gran corazón, aunque su hija tuviese 18 años cumplidos estaba dispuesto a aventurarse con todos nosotros en el rescate de su "Cachorrita", eso sin duda era admirable.

Una vez que salí de mi reflexión, decidí volver al campamento, estaban terminando de recoger todo y subirlo a los caballos.

con una ultima mirada sobre mi espalda, tomé rumbo al lugar donde uno de mis sabuesos me esperaba con las riendas de mi caballo y mi espada.

Subiendo a mi oscuro corcel, con una voz clara y potente dije:

¡IREMOS A AZGEDA!

Grito que fue respondido con un alarido de guerra.

+
Hey, ya sé, los estoy mal acostumbrando, pero bueno, me gusta consentirlos, en fin, espero que les haya gustado, este capítulo fué un poco más relajado que el anterior, pero bueno, no todo podía ser ira y miedo, nos estamos leyendo.

RKE14B👁️‍🗨️

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