Cambio

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Narra Laura:

Un minuto después de que Ross se fuera, yo también salí, me dirigí al aparcamiento pero justo antes de doblar la esquina para llegar, escuche como la voz de Ross pronunciar mi nombre mientras hablaba por teléfono, así que me detuve.

- Escúchame, no vale la pena ni si quiera intentarlo. Laura, es una chica Disney, es decir, muy inocente y niña buena, diría que casi infantil.- se quedó callado y luego siguió hablando- Créeme, la conozco y te aseguro que es una santa, no podría complacer a alguien en más de un sentido. Si yo fuera tú, buscaría a otra.

Y esas palabras fueron como millones de cuchillas clavándose en todo mi cuerpo, produciéndome un dolor insoportable, porque lo que Ross había dicho significaba que él no me quería, eso era lo que quería hablar conmigo antes, se arrepentía de lo que paso en New York. Salí corriendo sin escuchar más de esa conversación y me encerré en el baño, dejando que las lágrimas que quemaban en mis ojos salieran. Después de media hora me tranquilicé, no podía quedarme llorando en un rincón para siempre, eso no arreglaba nada, era una persona adulta y aunque duele saber que tu primer amor no te corresponde, no podía hundirme en una depresión por ello. Tenía que hacer algo, recordé las palabras de Ross y las analicé. Él me consideraba una niña inocente, una eterna amiga, pero nada más, pues le demostraría lo que puedo llegar a ser, le mostraría lo que se pierde y que la imagen de niña buena se ha transformado en una chica mal, sexy y provocadora. Salí decidida, con una meta fija, hacerle tragar sus palabras a Ross, y la fiesta de esta noche me venía genial, solo tenía que hacer un par de llamadas e ir de compras, sería una noche inolvidable.

Estuve toda la tarde en el centro comercial, de tienda en tienda y compré muchísima ropa nueva. Llamé a Vanessa para avisarle que llegaría tarde a la fiesta y que se fuera sin mí. Cuando llegué a mi casa, me duché rápidamente, y me vestí con unos short vaqueros muy cortos, combinado con una camiseta rosa y una chaqueta de cuero negra, además de unos botines negros de tacón. Luego me maquillé y me arreglé el pelo, me lo dejé suelto y con ondas, dándole un aspecto salvaje. Antes de irme me vi en el espejo, y me sorprendí con lo que vi, no parecía yo, era como ver una versión de mi misma más salvaje y sexy. Sonreí con arrogancia al saber que esta nueva imagen conseguiría que Ross no dejara de mirarme. 

Aparqué frente a la casa de Calum, de donde salía música y luz. Llegaba una hora tarde, por lo que la fiesta estaba en un buen ambiente, y eso me gustaba me ofrecía un buen escenario para sacar a la chica mala y sexy que hay en mí. Toqué el timbre y esperé a que abrieran la puerta, al abrirse empezó la función.

- Hola, Ross....

Hola, sé que es muy corto el capítulo, pero quería actualizar algo porque esta semana estoy algo ocupada y no quería que esperarais tanto. Espero que os guste y comentéis. Muchas gracias a todos los que  Kisses

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