Capitulo II

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El amanecer daba comienzo a un nuevo día, Dipper acababa de terminar sus labores domésticas por lo que decidió salir al pueblo a regresar un libro, que recién había terminado de leer. A Dipper le encantaba leer, en sus tiempos libres se la pasaba leyendo libro tras libro, en especial los libros que escribía su tío Stanford los cuales se los sabía de memoria al derecho y al revés. Dipper esperaba con ansias a que su tío Stanford escribiera los siguientes volúmenes de aquella serie de libros.

"Un lugar simple y aburrido, siempre es como el día anterior, un lugar con gente simple, que despierta dando los buenos días" era la manera en la que describía Dipper al pueblo y sus habitantes. El joven Pines caminaba saludando a las personas del pueblo que veía todos los días hacer su misma rutina de siempre.

Mientras Dipper iba caminando, la gente del pueblo no podía evitar observar al joven que iba saludando a todos a su paso "Mirad hay va ese joven tan extraño, es tan distraído como ven, no pertenece a esta sociedad, en las nubes siempre está, no cabe duda que un joven raro es", era la forma en la que el pueblo describía al joven Pines, para ellos era muy raro que un joven hiciera los labores domésticos y que en sus ratos libres siempre se perdiera en la lectura. Para Dipper aunque era algo agotador para el hacer tales labores, él lo hacía de todo corazón, era su forma de ayudar a sus tíos, ya que ellos le prohibieron trabajar, lo menos que podía hacer era mantener la casa en orden y cuidar a su querida hermana. La joven Pines siempre le pedía a su hermano que la dejara ayudarle con el cuidado de la casa a lo que su hermano siempre le respondía que no, que él se encargaba de todo y que disfrutara de cada hermoso día que dios les brindaba a lo que a su hermana terminaba cediendo.

Dipper entro en la tienda de libros saludando a su viejo amigo y el de su tío Stanford, el viejo Mcgucket. —buenos días señor Mcgucket, aquí le traje el libro que me presto— saludo el joven Pines entregándole el libro.

— oh Dipper, ¿Ya lo terminaste?—pregunto el viejo asombrado por como el joven devoraba los libros.

—je, no podía soltarlo, ¿tiene algún libro nuevo?— cuestiono Dipper viendo los estantes llenos de libros, los cuales no eran muchos.

—No, desde ayer— dice el hombre mayor acomodando el libro que le dio Dipper en uno de los estantes.

—Entonces... me llevare este— dice el joven Pines agarrando un libro del estante, dándoselo al señor para que viera cual era el que se iba a llevar.

— ¿este? Pero si lo has leído más de 7 veces— cuestiona el mayor.

—Es mi favorito, aventuras, criaturas sobre naturales, ¡el demonio!— dice el con alegría Dipper, aquel libro era el que más hacía latir su corazón de emoción no importaba las veces que lo leyera.

—Bueno si tanto te gusta te lo obsequio— dice el mayor entregando le el libro a Dipper.

—Pero señor...— objeta Dipper siendo interrumpido por el viejo Mcgucket.

—Insisto— dice el mayor llevando a Dipper hacia la puerta.

— ¿de verdad?, muchas gracias— dice Dipper con alegría, al salir de la tienda empieza a leer el libro mientras se dirige a su hogar.

Caminado, Dipper era ignorante de los murmullos de la gente, aquel joven no dejaba de ser un misterio para todos. A Dipper no le afectaba en nada los comentarios del pueblo, apenas si los escuchaba debido a que siempre se perdía en la lectura y en su imaginación, soñando con algún día tener miles aventuras. Debes en cuando sentía que no encajaba en aquel lugar pero no le daba mucha importancia, pues tenía a su familia y estando con ellos lo demás no importa.

La razon por la Dipper se la pasa en sus ratos libre deborando un libro tras otro era por que estos eran su unico conctato con el mundo exterior, Dipper anela ser un joven aventurero, "Quiero tener aventuras que al mundo asombren, el mundo entero quiero conocer" era lo que siempre le decia a su familia. Adiferencia de muchos jovenes de su edad el no queria casarce con una bella esposa y tener hijos varones, el queria algo mas que un simple plan y espera que algun dia sus sueños se hicieran realidad.

El Joven y La Bestia.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora