ESTO NO ES UN CAPÍTULO I

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A ver, os comento. Son las cuatro de la mañana, lo sé. Y sí, como dice el título, esto no es un capítulo sino un sucedáneo que se me ha ocurrido mientras tomaba un break time del estudio. Os explico:

Se me ha ocurrido coger poemas y que, Irene o Inés los vayan analizando (el punto de vista será según me de). Digamos que esto es como si lo escribiesen en un diario personal pero que, en lugar de solo escribir lo que siente, lo dicen a través de algún poema.

En fin, decidme que os parece, si os gusta la idea y qué os ha parecido.

Muchos besos y abracitos irenesas mías :)

Pd: Dejaré la autoría del poema siempre al final y en negrita.


P.O.V Irene

Si ha de ser, quiero que sea

de pronto.

Eso quería, que fuese. Que sea. Siempre. Al lado de ella. Sin embargo, no me importaba que fuera pronto o tarde. Únicamente que pase. No me gustaría que se quedase en mí sino en nosotras.

Cuando yo piense

en horizontes dormidos

y en el mar sobre la playa.

Horizontes dormidos que recogen los sueños que no tengo. Noches que no duermo, sino que pienso. Noches en las que cambio el soñar por recordar. Noches en las que no la sueño. Noches en las que la recuerdo.

El mar sobre la playa. Ella es el mar, sin duda. Inesperada, salvaje y pacífica a la vez. Sin saber que depara. Unos días en calma y otros con la braveza por bandera. Con un horizonte, un fondo, que puedes ver pero no alcanzar. Un fondo que, cuando te alejas de la orilla, dejas de observar. Sin embargo, yo soy la playa. Menos inhóspita quizá y más firme pero que, cuando el mar decide subir, desaparezco. Aumento y disminuyo cuando a la marea se le antoja. Estoy a su merced.

Si ha de ser, que me sorprenda

en mis mejores recuerdos

para hacer de su presencia

un solo signo en el aire.

Que me sorprenda. Que lo haga. Día a día. Con su forma de ser, de hablar, de caminar y de mirar. Que me grabe a fuego recuerdos en la memoria como los que ya tengo. He grabado su sonrisa, su risa, su pelo moviéndose al ritmo de sus pasos y el sonido de sus pasos al compás de sus caderas. Su cabeza altiva y sus ojos brillantes. Su presencia arrolladora y fuerte. Pequeña y enorme a la vez. Y sí, su presencia si deja un signo en el aire. Deja el aire lleno de suspiros. Suspiros míos. Por ella. Por toda ella.

Dormida no, ni despierta:

si ha de ser, quiero que sea.

Quiero que sea. Ni soñarla, ni recordarla. Sí pensarla, pensarla siempre porque no me la saco de mi cabeza. De mis entrañas. Quiero que sea. Que sea con ella. Todo. Dormida sí, también despierta: si es, que sea ella.

Josefina de la Torre

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