Capítulo 11

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Rompimiento

La humana dio un largo suspiro en cuanto él acercó su cuerpo desnudo a ella con seguridad, para luego tomarla de las caderas y juntar aquellos cuerpos sin nada puesto, sintiendo la calidad de sus pieles.

-Esto esta mal- Susurró Kagome con sus labios temblorosos.

-Te deseo, Kagome. Ya no puedo contenerme- También susurró cerca de sus labios, chocando sus alientos.

-Sesshomaru, hazme tuya- Cedió al deseo que sentía por dentro, deseando cada parte de ese Daiyokai.

-Toda mía- Tras decir esas palabras se fundieron en un beso apasionado y feroz, característico de él.

Sus lenguas se tocaron varias veces, disfrutando esa sensación. Sus manos recorrieron cada parte de su cuerpo, dando choques eléctricos placenteros. El cabello plateado del demonio fue acariciado varias veces por la humana de ojos marrones.

El agua de la ducha seguía corriendo, así que lentamente, sin dejar de besarse, caminaron hacia ella. Y al entrar, el cuerpo de la humana fue estampado contra la dura pared, mientras que el agua recorría los cuerpos de ambos y los calentaba para no enfermarse.

-Aprendiste a respirar mientras besas- Comentó con voz ronca al separarse.

-Así es, aunque aún me cuesta- Respondió con una sonrisa. Su respiración estaba levemente agitada.

-Eso es bueno. No nos interrumpirá- En cuanto Kagome quiso decir otra cosa, su boca fue sellada otra vez por los labios de él.

En cuanto el beso se hizo más intenso, ella lentamente enredo sus piernas en las caderas de él. Frotando sus intimidades con movimientos suaves.

-Por favor, hazlo. Estoy lista- Suplicó entre besos, sintiendo que su intimidad pedía a gritos que junten más sus cuerpos.

-Cómo ordene mi dama- Dijo comenzando a dejar besos húmedos en el cuello de ella, logrando que la nombrada de suspiros de placer.

Lentamente, persuadiendola cariñosamente, la penetró. Ella sin poder evitarlo le clavo las uñas en la espalda, pero aun así no se quejo de más, simplemente aguanto el dolor que no era demasiado, ya que estaba totalmente dilatada al parecer. La poca sangre que salio de su intimidad al perder la virginidad fue lavada por el agua que ahora se estaba volviendo tibia.

Con cuidado, el daiyokai se comenzó a mover suavemente, sin tener intensiones de lastimar a su dulce humana. Volvieron a besarse mientras él la embestía cada vez más rápido, sabiendo que a ella le encantaba gracias a sus gemidos ahogados por el beso.

-No estamos usando protección- Dijo en voz baja, teniendo aun un poco de cordura en su ahora débil mente.

-Lo sabia desde que te toque- Confesó, moviéndose más rápido que antes, logrando que la mente de la humana se vuelva en blanco por el terrible placer.

Así estuvieron por varios minutos, hasta que finalmente llegaron al clímax juntos, sintiendo algo que ninguno de los dos sintieron nunca, ni siquiera el más experimentado en esas cosas. Se sintieron completos por primera vez en su vida.

El agua finalmente se volvió fría, así que decidieron apagarla y continuar con su travesura en la habitación de ella.

....

La muchacha de cabello azabache salio de su habitación a la noche siguiente. Su alegría era tan grande que hasta alegraba a los más amargos de la mansión. Paso toda la noche y día encerrada en su cuarto con el daiyokai, pero cuando él dijo que debía hacer algunas cosas en cuanto se hizo la tarde, ella se quedó un rato descansando.

-Te ves muy animada- Comentó su madre con una sonrisa picarona- Y no apareciste en todo el día, Sesshomaru tampoco. ¿Coincidencia?- Levantó una ceja, dejando su celular a un lado.

-Mamá, no quieras sacar suposiciones- Dijo un poco avergonzada.

-No son suposiciones, estoy segura que di en el clavo. Pero esta bien, era hora que se dieran cuenta de que son el uno para el otro- Habló alegremente- ¿Son novios?- Preguntó interesada.

-Si- Respondió en voz baja, recordando como fue oficial.

....

-Sesshomaru, te amo- Confesó cuando se despertó en la mañana y lo vio mirarla con cariño.

-Lo se. Después de todo eres mía de todas formas- Dijo con una leve sonrisa, confundiendo a la humana.

-¿Eso que significa?, ¿Ahora soy tu novia?- Él asintió levemente y volvió a devorar la boca de ella con anhelo.

....

-Estoy muy feliz por ustedes. ¿Pero que pasara con tu prometido?- Preguntó con una pizca de diversión, volviendo a tomar su celular.

-Naraku- Susurró al recordarlo. En ese momento se sentía terrible.

-Ve y habla con él. Será lo mejor- Aconsejo sin mirarla- Está en el jardín.

La joven asintió con la cabeza, yéndose con rapidez para aclarar las cosas.

....

Kagome se acercó a Naraku al verlo sentado en un asiento de cemento en su jardín. Su sonrisa ahora era leve pero aun por dentro seguía feliz como en la mañana.

-Necesito contarte algo- Dijo en cuanto se sentó a su lado. Logrando que el semidemonio mire para todos lados al escucharla.

-¿A mi?, ¿De verdad?- Preguntó incrédulo al verla que era tan cercana a él de la nada.

-Si, a ti. Eres la única persona que considero como un confidente, no tengo una gran vida fuera de la mansión- Comentó un poco triste, pero aun así su pequeña sonrisa jamás fue borrada.

-Está bien, puedes contarme lo que quieras- Sonrió levemente en cuanto sintió que ella tomaba su mano amigablemente.

-Se que eres mi prometido, pero esto no está bien- Apretó los labios antes de decir lo siguiente- Deberíamos romper está unión, ya que nunca podré amarte, mi corazón le pertenece a otro. Lo siento tanto, Naraku- Contó con gran pena. La sonrisa de el semidemonio se había borrado completamente, siendo reemplazada por una pequeña mueca.

-Supongo que lo supe todo este tiempo. Jamás podrás mirarme como lo miras a él, y yo jamás podre mirarte como la mire a ella- Sus ojos brillaron, pareciendo que estaban llorosos- Pero aun así, el rechazo duele mucho- Comentó en cuanto sintió que su corazón se sintió estrujado.

-Naraku...- Trató de suavisar la situación, pero ya era muy tarde.

-No, esta bien. Los felicito. Él también te ama, se merecen el uno al otro- Tragó en secó- Y aunque este pasando esto, seguiré protegiéndote y estaré a tu lado siempre. Después de todo somos amigos, ¿No?- Ella asintió levemente con una pequeña sonrisa- Bien, tengo cosas que hacer, nos vemos luego- Fingió una sonrisa y se marchó con rapidez, para luego al fuera de su vista, cerrar los ojos y suspirar ruidosamente.

Creí que esto seria menos triste. Pensó la humana mirando el cielo.

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-Eliset.

Protector demoníaco |Sesshome|Donde viven las historias. Descúbrelo ahora