Capítulo 10

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Taehyung había estado mirando esas zapatillas durante meses, y más las deseaba ahora que se acercaba la fecha del cumpleaños de su novio. La tienda estaba estratégicamente vacía y el calzado lo llamaba a gritos. Imaginaba lo bien que se verían puestas en Seokjin, y lo feliz que estaría su novio de recibir un regalo como ese.

Seokjin era del tipo de persona difícil para hacerle regalos, pues lo tenía todo. Costaba encontrar algo que le hiciera falta, o si necesitaba alguna cosa, iba y lo adquiría. Por eso lo que más le importaba era los gestos, el esfuerzo. Taehyung le había hecho regalos simbólicos, una pulsera de playa que profesaba amor eterno, chocolates cargados de amor, pastelitos rellenos de ternura, y un vino para celebrar juntos. Pero quería darle esas zapatillas. Seokjin gustaba de salir a trotar y hacer ejercicio a la orilla de la colina de Namsan y a veces subía un poco a recorrer el cerro. Taehyung lo había acompañado un par de veces y lo habían pasado de maravilla juntos.

Estaba decidido. Unas zapatillas cómodas para trekking le vendrían bien.

No gastaría su dinero, eso sí, porque no tenía, pero las zapatillas llegarían a manos de Seokjin a como diera lugar.

Yoongi había recuperado zapatos y zapatillas muchísimas veces, sin dificultades. Le había dado sus consejos, las tiendas que no tenían cámaras, las cámaras con puntos ciegos, los locales con menos gente, horarios de menor concurrencia, cómo quitar alarmas. Taehyung había sido un buen pupilo y aprendió rápidamente, y allí estaba, poniendo en práctica lo estudiado junto a su maestro, quien estaba en planes de conseguir una sudadera y un pantalón de buzo, los cuales ya tenía puestos debajo de la ropa.

Taehyung admiraba esa velocidad, se preguntaba ¿en qué momento Yoongi se puso la ropa? Era como un disparo, rápido, fugaz, intenso. Ya estaba listo cuando Tae apenas estaba empezando. Sin la diligencia de Yoongi pero prontamente, el rubio consiguió entrar a la bodega, encontrar zapatillas de la talla de Seokjin y las sacó de su caja. Se deshizo de las alarmas sin dificultades dentro de un probador bastante abandonado y salió de la tienda.

Siendo observado atentamente por un guardia.

Taehyung sintió que se meaba cuando vio al tipo caminar a paso firme tras él, hasta que lo alcanzó. Actuó relajado, como estar conversando de cualquier cosa, pero por dentro, sus entrañas gritaban "el guardia sabe". Se repetía en su cabeza, una y otra vez, el guardia sabe, el guardia sabe. Miró a su costado, y vio a Yoongi apoyado boca abajo en un mesón mientras los guardias revisaban que llevaba puestos dos sudaderas y dos pantalones.

- Tenía frío usted parece – comentó uno, irónicamente

- Ah, sí, es que como dijeron que hoy iba a nevar - contestó Yoongi, y el guardia lo miró con odio. La escena era de antología.

La puta madre, si cayó Yoongi, caí yo.

- Supongo que usted no lleva dos pares de zapatillas puestas – le comentó el guardia a Tae

Taehyung y su inestable manejo emocional no dieron abasto, y comenzó a llorar. - Las llevo aquí – contestó lloroso y humilde, abriendo su chaqueta y mostrando cómo metió el calzado en las mangas anchas, rellenando el espacio sobrante de sus brazos flacuchos.

Los guardias se reían mientras Yoongi negaba con la cabeza.

- Críos de mierda, en vez de estar haciendo algo provechoso con sus vidas, estudiando, jugando fútbol, compartiendo con amigos; prefieren venir acá, a robar. ¿No se dan cuenta? ¿No los enseñaron en casa? ¿Qué clase de madres tienen? ¿No tienen vergüenza?

- Tendría más vergüenza si fuera un chupa pico de mi patrón – contestó Yoongi

Taehyung lloró más. Si es que iban a tener un castigo, esa sola frase acababa por hacerlo aún más severo. El guardia no contestó nada, sólo miró con desprecio (y probablemente, humillación), y llamó por teléfono a la policía.

Last Surprise! {JinTae}Donde viven las historias. Descúbrelo ahora