El Psiquiátrico

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Narra Adriel

No pude preguntar por mi querido hermano pero hay muy pocas probabilidades que viviría, me encargue de ello con sumo cuidado, Henrik merecía morir por todos esos años de humillaciones que me hizo pasar.
–Disculpen mi atrevimiento agentes pero si fueran tan amables de escoltarme a un baño, seria de gran ayuda a mi persona.
Ninguno de los presentes me llevó el apunte, perfecto, se acabaron las contemplaciones.
–Oigan estúpidos agentes de quinta, he hablado, por si no sabían yo soy el líder de agencia N.N! Así que si son tan amables repito, llevenme a un baño de inmediato!
Se empezaron a reír de mi
–Usted el líder de la agencia N.N? Una agencia que se cerro? Si uff claro eres el líder de una agencia fantasma.
Sus palabras me parecían tan irreales que no las podía creer, la agencia N. N no puede cerrar, primero muerto, siempre un del Arza dirigirá la agencia.
–Deja de llorar viejo, esta bien te llevaremos a un baño.
Me quitaron la camisa de fuerza, las esposas y me llevaron al baño de este cuarto.
Se estaban por quedar a verme y vigilarme hasta que hable.
–A ustedes les gustaría que lo miran mientras hacen sus necesidades? A mi no.
Salieron dejándome la puerta cerrada, mientras tanto si hice mis necesidades por que ya había pasado mucho tiempo en esa cama pero también busqué algo que pudiera usar como arma, o escape.
Había una ventana pero era consciente que este edificio era demaciado alto, pero a la mierda, prefiero morir que quedarme aquí encerrado dos segundos más.
–Tiene un minuto más y entraremos por usted.
Abri la ventana con mucho cuidado y la cerré tras mio, estába en uno de los edificios más alto del distrito, camine por la cornisa unos cuantos metros, baje unos cuantos pisos hasta que había una ventana abierta y entre por ella.
Al aterrizar en el otro cuarto estaba todo oscuro.
Había alguien en la camilla de esta habitación, así que intenté matarlo para que no me hiciera ruido, cuando estaba por asfixiarlo con la almohada prendió la luz y me llegue una gran sorpresa.
–Porque los del Arza tienen la maldita costumbre de entrar por las ventanas.
Era Alexandra, mi hija.
–Alex, no grites o te mato...
–Descuida yo no te delatare.
Tenía ojeras en sus ojos como si hubiera llorado mucho.
–Vas a matar a Allison?
Me encargue de cerrar con pasador desde adentro su cuarto.
–Mientras que no se cruce en mi camino no.
–Te escaparas?
Pensaba en mis posibilidades desde aquí, a esta altura ya deberían estar enterados que escape.
–Vas a venir conmigo o te quedaras a seguir las órdenes de Allison?
La llevaría conmigo, de alguna forma ella es mi hija y no quiero que la crié una traidora.
–Aunque quisiera me es imposible, luego del intento de homicidio por parte de Allison quede paralítica.
Eso me dio una idea. Nadie sospechara de un agente llevando a la invalida niña del Arza en silla de ruedas.
Cargue a Alex sin explicarle mucho en una silla que había en su cuarto, entre sus cosas que estaban en un mochila al lado de su cama, esta el polvo compacto, me coloque el traje de la agencia.
–Que planeas hacer?
Registrando su mochila encontré un arma, la tomaría por cualquier inconveniente en el camino hasta la entrada.
–Tu solo no hables, entendido?
Ella asintió y salimos, deje su mochila en sus piernas.
Miraba a todos lados expectante de lo que pudiera pasar, ya estabamos cerca de la puerta de salida, pero cuando se abrió algo paso.
–Alex?
Escuche la voz de Chad del Conde y tuve que retroceder y dar la vuelta para enfrentarlo, el al verme sacó el arma de su cintura.
–Ahora si me dispararás de frente niño?
Estaba por sacar el arma cuando sentí una en mi cien.
–Se terminó Adriel.
Allison puso las esposas magnéticas a mis manos, no puse resistencia, cuando estuviera en mi cuarto lo haría.
Pero las cosas no fueron así.
Alex se quedó ahí con Chad mientras que a mi me sacaron de ahí a la fuerza y metieron a una camioneta peculiar, estaba acolchonada completa y me pusieron un chaleco de fuerza, hice mi mayor intento para que mi mano quedara cerca del arma.
Allison me seguía apuntando.
El camino fue demaciado largo, aun estábamos en el distrito 1 pero en una zona que no conocía, se escuchaba como el camino era horrible, no había suelo firme, Allison parecía feliz de ir al destino que fuéramos, tenía mis ideas pero le daría el beneficio de la duda.
Al llegar a mi destino feliz abrieron la puerta dos mastodontes con cara de pocos amigos.
Me tomaron de los brazos y me bajaron, Allison aún me apuntaba, parece que no confiaba en mi, vaya que poca confianza tiene en mi, mi hija.
El lugar tenía pinta de hospital pero con puertas a pruebas de balas, de acero tan gruesas que nada las podía atravesar.
–Porque sonríes?
Mientras que caminaba yo iba como todo un señor, no baje la cabeza antes mucho menos ahora.
Seguimos el pasillo eterno, luego bajamos dos escaleras a un subterraneo y había una especie de "cuarto-celda" especial.
Me empujaron de golpe pero antes me quitaron el chaleco de fuerza dejándome solo con Allison un momento.
–Creías que te dejaría libre luego de matar a tantas personas!
Es una exagerada mi hija, no mate a tantas personas estos días... Otros si, pero esta última semana debí haber matado media docena nada más.
–Todas las personas que mate tenían un porque Allison.
–Mataste a mi madre.
Sus ojos llenos de lagrima me daban risa, llamar madre a una mujer que viste contadas veces y que te traicionó en más de una de ellas.
–Un consejo de vida Allison, madre es la que cria y educa a sus hijos no la que solo engendra, además ella te vendió a mi a cambio de su vida, te recuerdo.
–Anabella, era mi hermana.
–Hermana? Te consideraba una escoria viviente, te odiaba más que a nadie en el mundo, y aún así la quieres? Tan necesitada de amor estas? Que hasta te dejas regalar a Chad del Conde.
Recibí un solo golpe en seco en mi cara, acompañado de otro y otro.
–Mataste a la madre de Will, a tu propia mujer, a una niña inocente que era agente como lo era Dalia, al hermano de Chad...
–Clarisa era una perra, hija de puta y una traidora al igual que tú tía, y esa niña intento de agente era un arpía, por favor en serio defenderás a quien se burlo de los sentimientos de tu hermana? Sabes uno de los lemas del Arza es que la agencia y la familia están antes que todo. Pero que estoy hablando si nunca te intereso saber los mantra de nuestra familia, eres solo una del Arza de palabra.
–Que esperas de mi?
–Nada, Allison me desepcionaste, creí que tu ibas a ser la gran agente Triple A pero desonraste nuestro linaje por completo.
En sus ojos caian lágrimas poco a poco, era mi momento.
–Ven, que no se diga que nunca te quise abrazar.
Su ingenuidad me mataba, al abrazarla saque la pistola del costado de mi cintura, y cuando ella me miró a los ojos lo pude ver, esos ojos iguales a los míos, esa maldad que yo veía en mi reflejo en ella no estaba, será como esas enfermedades congénitas algunas veces se saltan generaciones...
Lo que hice ese día fue mi sentencia por muchos años.
Le dispare tres disparos en el pecho a Allison.
Los enfermeros al escuchar los disparos entraron rápidamente a la habitación, en ese momento Allison estaba tociendo sangre en el suelo.
La cargaron con sumo cuidado y se la llevaron, a mi me arrebataron el arma y me pusieron el chaleco más grilletes, desde ese día que nadie más me vino a visitar al psiquiátrico, uno no puede dispararle a su hija que ya lo tachan de psicópata, por favor como si fuera algo malo.

Nota de Autor:
Buenas! Buenas! Me perdí por un tiempo pero ya no más, subire maraton! De los últimos capitulos que faltan para el final!
Los quiero mucho Dash, EV!
Un capítulo cada 2 horas o menos será.

La Agente AlexDonde viven las historias. Descúbrelo ahora