No hay casos aislados

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Es mi 
PROpia
-VIDA        

Pancarta Anónima


Podría compilar todos los femicidios y demostrar que parten de la misma premisa.

No es solo el odio hacia la mujer por definición, es verla como una posesión del hombre. Porque nos quitaron tanto que ahora ni siquiera nuestro cuerpo nos pertenece.

Podría juntar todos los testimonios de acoso y violación, solo para sostener la premisa anterior.

Podría hablar de los abortos legales que fueron negados y los derechos establecidos en leyes locales e internacionales que ningún funcionario, médico ni policía tuvo en cuenta, solo para sostener la misma premisa.

Podría hablar de usar la ideología y la moral como método de control y tortura hacia las verdaderas víctimas, que siempre son mujeres, solo para volver a la premisa del principio.

Podría mostrar hechos y datos de la historia, lo que la Iglesia nos hizo a nosotras y nuestros chicos, solo para recordar la primera premisa.

Podría hablar de los tipos en sociedad que descreen de la mujer (por mentirosa puta resentida vengativa cruel asesina) y le quitan su voz y con ella toda la posibilidad de intervenir en el discurso, no importan sus nombres, ni el grupo de pertenencia, ni las redes que utilizan, son la sociedad machista que el Estado defiende y volver a ver la primer premisa.

Podría hablar de los ideales de belleza, el régimen heteronormativo y la feminidad doméstica, junto con la cultura de la violación, la hipersexualiación y la NEFASTA IDEA, PORQUE ESTO SON, de las niñas madres, solo para sostener la misma premisa intransformable.

Podría contar sobre las tareas del hogar y la crianza que recibimos, juntos con el miedo, el silencio y toda la culpa, la grandísima culpa, con la que nos forman, solo para incorporar esa premisa.

Podría hablar de la responsabilidad del Estado y el deber que tiene con nosotras como ciudadanas, pero que incumple en base a una política basada en una única premisa que articula el mundo.

Podría hablar de los tecnicismos y el lenguaje que nunca van a reflejar la realidad, porque no guardan relación alguna con ella, solo para mostrar que son funcionales a la premisa que espero ya entiendas cuál es.

Podría ignorar todo esto.

Pero no puedo.

Porque soy mujer.

Porque hoy volví a mi casa, pero ayer le gritaron a mi hermana en la calle, esta semana un cliente insultó a mi compañera por no ser «simpática» y «qué te hacés la linda, gorda» y el mes pasado acosaron a su hija por las redes «y con las fotos que se hacía, se lo está buscando».

Porque somos mujeres

No hay casos aislados.

No hay lugarDonde viven las historias. Descúbrelo ahora