XV: Plan de ataque

60 5 13

La estrategia ideada era sencilla pero efectiva, sin embargo podía salir extremadamente mal, pues requería que ocurriesen cosas muy puntuales para que funcionase.

Eran las 11 de la mañana cuando recibimos la señal de nuestro vigía para dar lugar al comienzo del ataque y Ryuuga comenzó a levantarme por los aires lo más rápido posible. Por suerte actuamos dentro de la zona camuflada por el refugio ya que las personas se sorprenderían mucho al ver a un chico volando por los aires y darían las alarmas.

Cuando llegué a la altura necesaria me dispuse a realizar el salto hacia la oficina donde se encontraba el secretario, moviéndome a una zona de la habitación en la que pudiese esconderme, pues en ese momento estaba completamente vacía.

Decidí esconderme rápidamente debajo del escritorio del secretario ya que no tuve tiempo para pensar pues le vi entrando en ese mismo momento.
Fue una decisión un tanto estúpida ya que, aunque no lo hubiese pensado en un primer momento, cuando el secretario fuese a tomar asiento notaría mi cuerpo bajo la mesa y daría las alarmas, por lo que decidí buscar desde el lugar donde me encontraba otro lugar al que saltar.
Para no salir de las costumbres, mi falta de suerte hizo su aparición y no encontré ningún lugar sobre el que saltar desde allí, por lo que decidí quedarme allí hasta que el secretario me descubriese y entonces atacarle pero, para mi sorpresa, cuando el secretario se sentó no me tocó, pues mi cuerpo se había convertido en parte de la sombra y estaba dentro del suelo, podía moverme libremente dentro de ella, lo que me dió tiempo a reaccionar y aparecer detrás del secretario sin que se diese cuenta.

Creé una jaula de sombras entre nosotros, para que no se escuchase nada fuera por si decidía gritar en el interrogatorio, y me puse delante suyo.

- Buenos días, señor secretario - le dije.

- ¿Qué? ¿Quién eres tú? - se encontraba realmente asustado - ¡Ayuda! ¡Guardias! - gritó.

- Puedes gritar todo lo que quieras, estamos dentro de las sombras, aquí nadie escuchará tus plegarias - dije, buscando asustarle lo máximo posible -, mi nombre es Goro y vengo en busca de tu amigo el emperador, así que dame la llave maestra y te dejaré ir sin sufrimiento.

- Jamás te diré dónde está la llave, si lo hago y me dejas ir el emperador me matará, así que moriré con dignidad, sabiendo que no te he ayudado a desbloquear la caja fuerte y coger la llave - dijo.

- Gracias por la información, yo te voy a dar otra información también - le dije, entre risas -, no necesito desbloquear esa tal caja fuerte, puedo atravesarla.

Acto seguido salí de la jaula de sombras y la eliminé, haciendo desaparecer al secretario en el proceso. Busqué en toda la habitación la caja fuerte y la acabé encontrando dentro de uno de los cajones del escritorio.

No tenía más de 15 cm de lado, por lo que no me costó meter la mano en su interior, gracias a los poderes que descubrí ese mismo día, y sacar de allí la llave maestra.
Con la llave en mis manos volví con otro salto hacía el refugio, donde me esperaban mis amigos para dar comienzo al ataque.

My darkest sideRead this story for FREE!