Capitulo 1.

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LOUIS

-Ya te lo he dicho mil veces, Lottie. -Mis nudillos estaban comenzando a ponerse blancos sobre el volante mientras aceleraba por las calles desiertas.- No voy a volver a Doncaster, no me importa lo que haya sucedido.

-Eres un bastardo, Louis. -Gruño, podia escuchar el borde de la histeria en su voz.- Te estoy diciendo que nuestra madre sufrió una crisis nerviosa, ¿acaso eso no te afecta en nada?

-Estoy a kilometros de casa, ¿que demonios quieres que haga? -Esta conversación comenzaba a crisparme los nervios.- Ya la llevaron al hospital, la reviso un medico y tiene sus medicamentos, ¿para que me quieres allí?

-Porque eres su hijo, pedazo de imbecil. -Chilló.- ¡Tu deber es estar a su lado!

-¿No tiene suficiente con ustedes? Pensé que con cuatro mocosas chillonas le bastaría. 

-Cada día te estas volviendo más frío, Louis. -Susurró, rodeé los ojos aunque no podía verme.- ¿Que es lo que has estado haciendo allí de todos modos? Hace dos años que te fuiste pero jamás nos has dicho que haces para vivir.

-¿Acaso te importa o lo preguntas para chismosear con tus amigas luego?

-Eres mi hermano, claro que me importas, ¿como te atrevés a hacer una pregunta así? -Podía escuchar las lágrimas en su voz, suspiré, no tenía tiempo ni ganas de aguantar un discursito sentimental de como su hermano mayor las habia abandonado. Me lo sabía de memoria.- Por favor, Louis, no nos dejes fuera de tu vida. Sabes que te amamos y...

-Lo siento, Lottie, debo irme. Hablamos luego. 

Sin dejarla responder corte la llamada arrojando el telefono sobre el asiento del pasajero. Sabía que volvería a llamar, Lottie no es el tipo de personas que se rinden al primer intento. La chica insistiria hasta realmente casarme de su mierda obligandome a mandarla al diablo. 

Algunas veces habia cosas que no terminaba de comprender con respecto a mi familia. Como porque insistian tanto en que volviera cuando ellos mismos me habian despachado apenas fui mayor de edad. Reconozco que en ese momento estaba muy jodido, pero ¿no se supone que la familia debe apoyarte en las buenas y en las malas?. Entonces, ¿porque rayos mi familia me habia abandonado de esa manera? Mi problema habia empeorado luego de dejar la casa, no sé si con su apoyo mi vida hubiera sido diferente pero seguro hubiera sido lindo tener a alguien en quien apoyarme.

¿Quien adivinaria que el mayor anhelo de Louis Tomlinson sería alguien que lo amara? Absurdo, ¿quien querría a un veinteañero, lleno de piercings y tatuajes, con problemas de...?

-¡Mierda! -Mi pie se planto sobre el freno, haciendo chirriar las ruedas sobre el pavimento.- Mierda, mierda, mierda.

El auto se quejo cuando las ruedas se arrastraron hasta detenerse, dejando el capó a a solo unos pocos centimetros de las largas piernas del chico que se disponia a cruzar la calle. Yo y mis jodidos pensamientos. Debía guardarme mis momentos de reflexión para cuando estuviera solo, encerrado en mi apartamento y sin ningún objeto potencialmente peligroso para mi salud cerca, preferiblemente. 

-¿¡Que rayos haces, imbecil!? -El chico grito golpeando las palmas de sus manos sobre el capó, fulminandome con la mirada através de una mata de rizos oscuros que caían descuidadamente sobre sus ojos.- ¿¡Acaso estas ciego!?

-Maldición. -Murmuré mientras abría la puerta y me deslizaba fuera del vehiculo.- Lo siento, no te vi.

-¿Esa es tu excusa? -Chilló, acercandose con grandes zancadas hasta mi.- Venias a más de noventa por hora, ¿acaso no sabes leer los carteles? Esta es una zona de menos de cuarenta, imbecil.

-Lo siento, ¿si? No venía prestando atención.

-¡Entonces no conduzcas! 

En ese momento me percate del resto de flores desordenadas sobre sus rizos, formando algo parecido a una desordenada corona. ¿De donde rayos habia salido esta pequeña hadita? Era bonito, debia admitirlo. Unos pocos centimetros por debajo de mi, sedoso cabello castaño oscuro desordenado en grandes bucles alrededor de su, redondito y blanco como la porcelana, rostro. Sus grandes ojos verdes mirandome con ira solo lo hacian parecer un gatito enojado mostrando sus garritas. Adorable.

-¿¡Que me ves!? -Wow, el niño tenía fuego. 

Abrí la boca para contestar pero mi mente se quedo en blanco, no era como si pudiera decirle al chico que estaba comparandolo con un gatito. Por su expresión, tendría mi cerebro desparramado por el pavimento antes de siquiera terminar la frase. Con un rodar de ojos en mi dirección engancho mejor su mochila en el hombro y se volteo para irse.

-Hey, espera. -Lo llame, no volteo.- ¡Dejame compensartelo!

-No, gracias. -Contesto.- Pagame poniendo más atención en el camino.

Me quedé mirando su mochila, que lucia una estampilla con el escudo de la Secundaría Fireproof, mientras el niño bonito desaparecia de mi vista. Ni siquiera le habia podido preguntar su nombre. Bien, de todas maneras no era como si el chico me quisiera ver luego de casi atropellarlo.

-Tomlinson eres un idiota. -Musite mientras me volteaba y volvía a entrar al auto, poniendolo en marcha al instante.

Mis cinco sentidos estaban puestos en la carretera, tenía toda la intención de llegar a mi departamento sin matar a nadie en el camino. Luego de un par de calles donde me vi obligado a detener el auto por culpa de las cebras, la acumulación de adolescentes alborotados a un lado llamó mi atención, por lo que guiado por mi gran curiosidad estreche los ojos encontrandome con el gran cartel que señalaba el gran edificio de ladrillos como la Secundaria Fireproof. 

-Asi que aquí estudias, ¿eh? -Susurré para mi mismo, negando con la cabeza al escuchar mis palabras.- Estoy sonando como un jodido acosador.

Apretando el acelerador a fondo me aleje de allí. Escuchando como mi telefono comenzaba a sonar nuevamente, con el nombre de mi hermana parpadeando en la pantalla.

Besos de Menta (Larry)¡Lee esta historia GRATIS!