36- Lucas

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Solo quiero decir que este es uno de mis capítulos favoritos x3 

Y les dejo esta versión más adorable de la escena del capítulo anterior.

Y les dejo esta versión más adorable de la escena del capítulo anterior

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LUCAS



Ese día, la escuela se transformó en un campo de batalla.

Primero fui yo y mi furia ciega; una rabia oceánica que no sabía que tenía y ocasionó mi expulsión. Yo, Lucas Morel, el pingüino más cobarde de Vilvalri, me transformé en un generador de pleitos oficial.

A mi expulsión se sumó la de Leo, que intervino como el defensor de las causas perdidas que siempre fue y demostró que es el mejor hermano que alguien podría pedir.

Las cosas solo se pusieron peor cuando Irene Solís llegó al colegio y a la batalla del alumnado se sumó de los adultos. Policías incluidos.

El sonido de esa cachetada aún resuena en mi cabeza.

¿Alguien conoce la expresión gráfica del caos? En mi caso, esa es la mejor referencia que tengo. Y aún ahora, después de todas las cosas que pasaron, aquel día sigue acudiendo a mi memoria para recordarme que nunca terminamos de conocer del todo a las personas.

Ni siquiera a nosotros mismos.


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Después de mi pelea con Brenda y todo lo que Leo y Sally me habían dicho, me pasé la noche en vela, sin dejar de recrear lo que había ocurrido desde mi pelea con Félix hasta los últimos acontecimientos. Luego, cansado de esperar a que el sueño me llevara, esperé a que amaneciera, agarré la bici y salí a dar un paseo.

El aire frío ayudó a despejar mis nebulosas mentales mientras pedaleaba por las calles de mi barrio, cuesta arriba, cerca de la línea cordillerana. Sentía asco por la persona en la que me estaba convirtiendo, y a menudo me pareció ver al viejo Lucas, ese chico temeroso y callado, negando con la cabeza, decepcionado.

"¿Qué estoy haciendo?"

No solo había pisoteado a Brenda, sino también la imagen de Félix, del chico que amaba con todo mi corazón, pese a saber lo difícil que era llegar a tener una relación normal con él, dadas las circunstancias. Recordé haberle dicho que estaba harto de su egoísmo, de que me usara como desquite, de que todo girara en torno a él. Pero entre más meditaba las cosas, más vergüenza sentía.

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